La atención de los niños en el consultorio dental, en muchos casos resulta una verdadera odisea. Si bien es cierto que los odontopediatras disponen de fórmulas y protocolos que preparan al paciente desde el punto de vista emocional para aceptar, aún a regañadientes, la intervención profesional, no todos los odontólogos logran la colaboración deseada y en muchas oportunidades la consulta concluye con la huida del niño y la desesperanza y frustración de los padres.
En otras oportunidades el niño accede a iniciar el tratamiento, pero los preparativos, el instrumental y el comienzo del trabajo, desencadenan reacciones indeseables que complican el accionar del profesional.
El empleo de sedantes o tranquilizantes no es aconsejable en los niños, salvo raras excepciones, siendo en cambio recomendable recurrir a métodos distractivos como la música o la narración de cuentos a través de dispositivos de audio o de imágenes en una pantalla de frente al paciente, todos mecanismos que pueden ser elegidos por el propio niño de acuerdo a sus gustos, lo que resulta clave según un estudio de la Universidad de Northwestern.

"conllevan un cierto nivel de aprendizaje ", y si se piensa en ellos y se desvía la atención sobre los mismos, la ansiedad disminuye por un mecanismo que tiende a dirigir los canales mentales hacia otras interferencias.
Esta terapia no tiene efectos secundarios. La música, los libros de audio y la exposición de imágenes no alteran la fisiología ni la mente de los pacientes.
En un estudio del Centro Médico Pediátrico Cohen de Nueva York, se concluyó que a través de éstos medios, " se puede transformar una experiencia negativa en positiva, que deja a los niños una sensación de confianza en sus capacidades para afrontar los tratamientos ".
" Aliviar el temor de un niño ante situaciones que él considera traumáticas, le confiere una sensación de control sobre algo que a veces parece una situación incontrolable "( Pediatric Surgery International ).
El odontologo dispone así de un recurso fundamental para poder encarar el tratamiento dental en los niños ( y aún en los adultos pusilánimes ), colocándolos en una situación de control, para poder brindarles todas las acciones destinadas a la prevención y tratamiento de sus afecciones bucodentales.

La tecnología, nos puede ayudar a que la mayoría de los niños acepten confiadamente, con ayuda de algún mecanismo distractor, la intervención del profesional odontologo.
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