Su finalidad es concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.
Alrededor de 150 países adhieren a tan importante evento anual, durante el cual se dan a conocer y se buscan soluciones a los problemas que se manifiestan detrás de la pobreza y el hambre.

LA PIRAMIDE ALIMENTICIA
Los distintos grupos de investigadores patrocinados por la FAO, han logrado consensuar una guía que agrupa a los variados alimentos en cuatro categorías igualmente importantes, pero remarcando las necesidades y cantidades que se requieren para el logro de una dieta equilibrada. Estos grupos de alimentos integran una estructura piramidal, cuya ancha base da cabida a los más necesarios, y los escalones ascendentes ponen de manifiesto las restricciones que se aplican a los otros grupos.
Las fases alimenticias que se corresponden con cada nivel de la pirámide pueden describirse de la siguiente manera :
PRIMERA FASE
Es la base de la pirámide, y los alimentos provienen de granos. Proveen hidratos de carbono y otros elementos vitales contenidos en las pastas, los cereales, el pan etc.. De preferencia deben consumirse en forma no refinada como las harinas integrales.
SEGUNDA FASE
Incluye las plantas, vegetales y frutas. Son alimentos ricos en fibras, vitaminas y minerales, debiendo ingerirse en varias porciones diarias.
TERCERA FASE
Incluye la leche, las carnes y sus derivados. También se suman los frijoles, lentejas, huevos y nueces. En 2 o 3 porciones diarias se incorporan minerales como el calcio y el hierro, además de proteínas.
CUARTA FASE

Los dientes y encías sanas requieren de una dieta que contemple las cuatro leyes de la alimentación, ya enunciadas en nuestro medio hace más de 6 décadas por el Dr. Escudero :
Ley de la cantidad
Ley de la calidad
Ley de la armonía
Ley de la adecuación
La cumplimentación de éstas leyes encuadra la alimentación en estándares que son individuales, y dependen del estado funcional del organismo, de las necesidades derivadas de la actividad y de las condiciones de propensión a determinadas patologías.

EL RETO DEL HAMBRE CERO
Para la obtención del hambre cero, se requiere de esfuerzos mancomunados encaminados a asegurar que cada ser humano pueda ejercer su derecho a una alimentación adecuada, y que los sistemas alimentarios sean sostenibles y resilientes.
821 millones de personas padecen hambre en el mundo, a pesar de que se producen alimentos suficientes para todos. Del total, el 60% son mujeres. 45% de las muertes infantiles están relacionadas con la desnutrición o la subalimentación. 15 millones de niños menores de 5 años sufren retraso del crecimiento. 672 millones de personas padecen de obesidad y más de 1.000 de sobrepeso. De todas éstas personas mueren 3.4 millones por año.
Eliminar el hambre implica inversiones en agricultura, desarrollo rural, trabajo decente, protección social e igualdad de oportunidades. Debe tenerse en cuenta, que el costo anual de la malnutrición para la economía mundial asciende a 3.5 billones de dólares. La paz y la estabilidad de los pueblos, la reducción de la pobreza y una mejor nutrición de las madres en gestación como de los niños menores de 2 años, contribuirá a un mejor desarrollo de las comunidades.Las Naciones Unidas, y la FAO en particular, otorgan la máxima prioridad a la erradicación del hambre en el mundo. El liderazgo que ejercen muchos gobiernos, ongs, empresas, sindicatos, asociaciones de consumidores y la comunidad científica en general, determina que su accionar los oriente a promover estrategias eficaces, mayores inversiones y más cooperación para el desarrollo, en coherencia con los acuerdos y compromisos internacionales destinados a erradicar definitivamente el hambre de nuestro planeta.