En nuestra publicación del 9 de Junio de 2025, hicimos mención sobre el justo reclamo que la Federación Dental Internacional (FDI) y otras instituciones odontológicas locales y mundiales, que hicieron llegar a los organizadores de la "Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la prevención y control de las Enfermedades no Transmisibles y la promoción de la Salud Mental y el Bienestar" a realizarse el 25 de Septiembre en Nueva York. Cabe consignar que la OMS consideraba como ENT a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, que provocan un gran número de decesos, motivo por el cual constituían la preocupación básica del organismo internacional. Sin embargo, en el contexto de las ENT se incluían otras enfermedades discapacitantes que, sin representar un impacto sobre la mortalidad, provocan alteraciones que comprometen la calidad de vida de muchas personas, y representan una carga económica considerable para los sistemas de salud.
Así también fueron entonces incluidos los trastornos de salud mental.
Desde hace más de dos décadas, la FDI y la IADR han realizado esfuerzos para que las enfermedades bucodentales se incluyan dentro de las ENT, y en oportunidad de la programación de la Cuarta Reunión de la Asamblea General de la ONU, observando que el borrador cero no las había incluido, se llevaron a cabo reuniones de planificación y preparación a las que asistieron representantes de la FDI, que obtuvieron resultados positivos para fortalecer su compromiso con la agenda mundial de salud bucal, logrando que sea incluida no solo en el borrador cero, sino en la declaración final que luego fuera aprobada por la Asamblea General.
La inclusión de las enfermedades bucodentales en el documento de la RAN4 de la ONU, representa un importante impulso a las medidas que la OMS y OPS permiten avanzar en la lucha contra dichas enfermedades en el campo de la promoción, prevención, detección, tratamiento y promoción de estilos de vida saludables, al mismo tiempo que colabora con los sistemas de salud pública de los países a los efectos de mejorar la atención primaria, capacitar al personal de salud, brindar apoyo técnico y asistencia económica, proporcionando herramientas para el desarrollo de políticas públicas monitoreando sus resultados y generando índices epidemiológicos que ayudan a conocer la situación y a mejorar los estándares de salud.Cabe agregar, que la salud bucodental no está aislada de los otros órganos y sistemas que integran el cuerpo humano. De nada vale mejorar solo la atención dental en todos sus niveles si no se actúa sobre los factores de riesgo predisponentes o concomitantes y todos aquellos determinantes sociales que posibilitan e influyen en la adquisición de las enfermedades.Sin duda, la inclusión de las enfermedades bucodentales entre las enfermedades no transmisibles (ENT) no es sólo una declaración política o un mero compromiso de los organismos internacionales.
A partir de ahora, se afianzan los vínculos críticos entre ambas, y se reconoce la importancia del enfoque de los factores de riesgo comunes y la importancia de garantizar que la enfermedad bucodental, que es la ENT más prevalente del mundo, se aborde con la importancia que merece en las agendas de salud nacionales y mundiales.







