En este blog, se ofrece una tribuna para la exposición y discusión de los Problemas que Afectan la formación del Odontólogo, el ejercicio profesional y todo tema atinente al Mejoramiento de la salud bucal de la población, y a la Jerarquización de la profesión.
jueves, 21 de mayo de 2020
ACERCA DEL NUEVO PAPEL DE LA ODONTOLOGIA.
Una gran cantidad de estudios e investigaciones llevadas a cabo por instituciones científicas, profesionales, universidades y centros privados en las dos últimas décadas, como así tambien las declaraciones y propuestas de los organismos internacionales del área de la salud, basados en la evidencia, y destinados al abordaje de los patrones cambiantes de la enfermedad que influyen en las necesidades y exigencias de la atención bucodental ( OMS 1990, informes técnicos 794 ), han concluido en que la situación actual del ejercicio de la odontologia ( y de su enseñanza ), deben orientarse a "un mayor reconocimiento de que las enfermedades bucodentales, comparten factores comunes de riesgo con muchas enfermedades crónicas no transmisibles ( ENT ), y en que las enfermedades bucodentales, no pueden abordarse de forma aislada sin consideración de su interacción con las ENT, que en el mundo representan el 60 % de las defunciones ( 80 % en los paises
pobres ).
Ya en 1962, un Comité de Expertos de la OMS había discutido la formación de los odontologos, pero recién en 1989, se aborda la cuestión a la luz de los cambios detectados en salud bucodental, cuya evolución determinó la fijación de pautas que no debían restringirse ni por los límites del modelo de ejercicio de la odontologia vigentes al momento, ni por la categoría del personal existente para atender la salud bucodental. Entre dichas pautas pueden destacarse :
1.- Considerar las necesidades y demandas cambiantes de atención
de salud bucodental, y los tipos y composición de personal
necesario para el futuro.
2.- Proponer metas educativas y planes de estudio para poder
cumplir los objetivos de salud en el futuro y los requisitos en
materia de adiestramiento.
3.- Analizar la influencia de nuevas metodologías en la
capacitación y formación futuras.
4.-Recomendar una estructura educativa que fomente una mayor
comprensión entre los diferentes tipos de personal de salud.
5.- Preparar un plan de estudios básico de ciencias de la salud que
permita a los estudiantes pasar de una disciplina a otra con
mínima interrupción del plan.
6.- Formular recomendaciones sobre la autorización para el
ejercicio profesional, su renovación y el adiestramiento
vocacional del personal de salud bucodental.
7.- Determinar las medidas necesarias a nivel de las organizaciones
e instituciones gubernamentales, profesionales y educativas
para facilitar los cambios necesarios en lo que respecta a las
estructuras y los enfoques educativos existentes.
La propia OMS en 2002, ya había fijado su posición en su documento " Programa Mundial de Salud Bucodental ", promoviendo la integración para la prevención de las enfermedades crónicas, y en 2007, en la resolución de la Asamblea Mundial sobre " Salud Bucodental : Plan de acción para la promoción y la prevención integrada de la morbilidad ", instando a los estados miembros a la adopción de medidas destinadas a garantizar que la salud bucodental, se incorpore a las políticas de prevención integrada, del tratamiento de las ENT y en los programas de salud maternoinfantil.
En Septiembre de 2011, la Asamblea General aborda en el más alto nivel, el tema de la " Prevención y control de las ENT ", en donde reconoce que " las enfermedades renales, bucodentales y oftalmológicas, constituyen una carga importante para el sector de la salud de muchos paises, y que éstas enfermedades comparten factores comunes de riesgo, y pueden beneficiarse de las también comunes respuestas a las ENT ".
El informe " Visión 2020 de la FDI ", surgido de la Asamblea General de la FDI llevada a cabo en 2011 en México, al que venimos haciendo referencia en anteriores publicaciones, no hace más que reafirmar dichas pautas a la luz de nuevos estudios que refrendan los lineamientos de la OMS, y cuya conclusión en general, apunta a un "reconocimiento pleno de la aceptación de la salud bucodental como un componente fundamental de la salud y bienestar generales".
Una expansión de la base científica en la formación del recurso humano odontológico, para integrarlo más estrechamente con otras disciplinas de la salud; un desarrollo de la investigación en el campo de la estomatología sobre nuevos métodos aplicables al diagnóstico precóz basados en la biología molecular, y un cambio de paradigma en las técnicas y procedimientos restaurativos que atiendan al desarrollo de nuevos biomateriales y de técnicas de regeneración que estimulen el crecimiento óseo local y la regeneración tisular dirigida, se constituyen en las metas deseables.
No caben dudas, que nuevas tareas le esperan a la odontologia, ya no solo como profesión destinada al cuidado de la salud bucodental, sino también para integrarse a los equipos de salud sistémica, ayudando a la detección precóz, derivación y seguimiento de los factores de riesgo de las ENT, pero fundamentálmente, asumiendo el liderazgo y responsabilidad de todas las acciones que se asignan al personal paraodontológico y en la elaboración, a través de sus entidades representativas, de los planes y programas de salud y de las estrategias de enseñanza-aprendizaje de nuestras universidades.
Por todo lo dicho, se supone que el ejercicio profesional hacia un futuro cercano, conlleva una responsabilidad que excede el mero desarrollo de habilidades repetitivas, y por consiguiente, presupone de un reconocimiento de nuestro trabajo a través de mecanismos de compensación que incluyan una amplia protección social, y una retribución digna.
martes, 12 de mayo de 2020
12 DE MAYO : " DIA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERIA "
Durante dos meses hemos salido cada noche a las calles y balcones a aplaudir a médicos, enfermeras y demás personal de la salud a quienes consideramos " héroes". Pero no son héroes, son personas de carne y hueso. Eso sí, formadas para atender profesinálmente a los que sufren, a los vulnerables y a los necesitados, para estar presentes en los momentos más duros de la vida de las personas.
El año 2020 fué declarado " Año Internacional de la Enfermería " por la OMS, declaración que supone una gran oportunidad para visibilizar la ciclópea labor de mas de 20 millones de enfermeras y enfermeros en todo el mundo.
" El personal de enfermería entiende de esperanza y valor, alegría y desesperación, dolor y sufrimiento, así como de vida y muerte...Están presentes en algunos de los momentos más preciados de la vida, al igual que en los más trágicos... Sirven a la humanidad y, mediante sus acciones, protegen la salud y el bienestar de las personas, las comunidades y las naciones "
Annette Kennedy
La manera de actuar del personal de enfermería, se enseña en las carreras correspondientes, que forman profesionales comprometidas, responsables, generosas siempre, incluso cuando hay riesgo de contagio y peligra su propia vida.
jueves, 7 de mayo de 2020
NUEVAS CIFRAS SOBRE LA ODONTOLOGIA EN ARGENTINA
Ha sido una constante preocupación, volcar en éste Blog todo tipo de información y estadísticas relacionadas con el recurso humano odontológico, en especial sobre la cantidad y calidad de quienes se forman en nuestras universidades. Todos sabemos que el número de odontólogos del país, y en especial su relación con el número de habitantes, tiene una relación directa con el tipo de atención, sus modalidades, la calidad del servicio prestado y los esquemas de trabajo y la realización o frustración de los odontólogos.
En publicaciones anteriores hemos expuesto las cifras de la matrícula universitaria hasta el año 2015. En ésta oportunidad nos referiremos a los años 2016, 2017 y 2018, último período del que se disponen datos ciertos provistos por el Ministerio de Educación de la Nación.
En el siguiente cuadro pueden apreciarse las cifras correspondientes al total de cursantes de la carrera de odontología durante el cuatrieño analizado, discriminando entre facultades estatales y privadas:
AÑO ESTATALES PRIVADAS TOTALES
---------------------------------------------------------------------------------
2015 16.083 2.221 18.304
2016 15.537 2086 17.623
2017 16.149 1990 18.139
2018 15.743 1.927 17.670
______________________________________________________
Como puede apreciarse, la variación no resulta significativa y fluctúa según el año analizado. Cabe consignar, que el número de nuevos ingresantes por año, responde a dicha variación, aunque en algunas facultades se ha incrementado notoriamente, y en otras se ha notado un retroceso.
UNIVERSIDADES ESTATALES
______________________________________________________ Institución 2.015 2.016 2.017 2.018
______________________________________________________Univ. Buenos Aires 886 895 1.049 1.160
Univ. de Córdoba 724 706 783 798
Univ. de Cuyo 68 68 73 82
Univ. de La plata 402 390 364 408
Univ. de La Rioja 68 77 108 53
Univ. del Nordeste 231 294 376 416
Univ.de Rio Negro 104 80 117 127
Univ. de Rosario 291 226 254 287
Univ. de Tucumán 189 295 285 316
______________________________________________________
UNIVERSIDADES PRIVADAS
______________________________________________________
Inst. Italiano de Rosario 12 16 19 23
Católica Buenos Aires -- -- 14 33
U.A.I 64 31 28 28
Adventista del Plata -- 33 32 40
J. F. Kennedy 93 59 89 90
Católica de Córdoba 67 61 80 74
Católica de La Plata 25 27 22 25
Del Salvador 62 62 31 25
De Mendoza 66 64 43 52
Maimónides 13 16 5 7
______________________________________________________
Si analizamos las cifras totales de cursantes y parciales de nuevos inscriptos por año, podemos observar que solo en la Universidad de La Rioja se ha dado un leve decrecimiento, y entre las privadas se puede notar un pequeño crecimiento en las nuevas facultades y un retroceso en las más antíguas.
Al respecto, invito al lector a la consulta de mis anteriores publicaciones, en las que encontrará algunas precisiones que huelga repetirlas. A dichas publicaciones se puede acceder por medio de éste blog, o directamente por Google a través de los siguientes títulos :
" Son necesarios los odontólogos que actualmente se gradúan en Argentina ?". (20/06/ 2015)
" Evolución de la matrícula odontológica en Argentina".(4/07/2016)
" Con que criterios se autorizan las nuevas facultades de odontología ?". (14/05/2017)
" Algo más sobre la matrícula odontológica ". 12/01/2018.
En cuanto a los nuevos egresados, si analizamos la siguiente tabla podemos observar una variación ondulante en la mayoría de las facultades, moderada en algunas y significativa en otras, pero tendiente a un leve descenso.
EGRESOS EN LAS UNIVERSIDADES NACIONALES
______________________________________________________
Institución 2015 2016 2017 2018
______________________________________________________
Univ. de Buenos Aires 178 178 211 184
Univ. de Cordoba 350 350 307 291
Univ. de Cuyo. 40 40 58 40
Univ. de La Plata 254 254 249 238
Univ. de La Rioja 7 7 26 18
Univ. del Nordeste 130 130 148 135
Univ.de Rio Negro 24 24 --- 14
Univ de Rosario 115 115 129 106
Univ de Tucuman 105 105 98 63
_____________________________________________________
TOTALES 1203 1203 1226 1049
EGRESOS EN LAS UNIVERSIDADES PRIVADAS
_____________________________________________________
Institución 2015 2016 2017 2018
______________________________________________________
Inst. Italiano de Rosario 8 8 3 19
Catolica de Buenos Aires --- --- --- ---
U.A.I 20 20 21 26
Adventista del Plata --- --- --- ---
John F. Kennedy 94 94 80 86
Catolica de Cordoba 34 34 26 35
Catolica de La Plata 13 13 14 9
Del Salvador 40 40 40 170
De Mendoza 34 34 55 41
Maimonides 7 7 10 10
______________________________________________________
TOTALES 250 250 249 396
La obtención de éstas cifras, nos permite una actualización del número de odontólogos habilitados en el país. Llama la atencion la repetición de cifras correspondientes a los años 2015-2016, que segun la fuente consultada ( Ministerio de Educación de la Nación )
no altera el número final.
La cifra que poseíamos hacia 2015 que rondaba los 58.000 profesionales, sumada a los egresados en los años 2016-17-18 (3678) y aplicando las salvedades a las que hiciéramos mención en el trabajo anterior, hace elevar el número en 2018 a un total aproximado a los 61.000 odontólogos. Así la relación odontologo-habitantes es de aproximádamente uno por cada 721 habitantes (1/721). Por supuesto que falta la actualización correspondiente a 2019.
Del análisis de los datos obtenidos, puede inferirse que la situación de la profesión odontológica en nuestro país, en cuanto a su relación con el número de habitantes y a su impacto laboral, se halla en franco estancamiento, lo que obedece a tres factores determinantes. Ellos son el mantenimiento de bajos índices de crecimiento poblacional, de una formación de profesionales que sigue patrones similares a través de los años, y al deterioro de la situación económica que agobia a las clases media y baja, que constituyen gran parte la masa de demandantes de servicios odontológicos. Las instituciones profesionales deben seguir con atención el movimiento de cada uno de los tres factores enunciados, a los efectos de adoptar las políticas pertinentes cuando se produce el desmadre de alguno de ellos.
martes, 28 de abril de 2020
LA ODONTOLOGIA DESPUES DE LA PANDEMIA
La vida es tan cambiante, que una planificación medulósamente programada, se derrumba en un minuto por fuerza de circunstancias fortuitas.
El mundo se enfrenta hoy a una encrucijada histórica en la que se juega el futuro de la humanidad, y ello tan solo por una minúscula partícula proteica que, no obedeciendo a ningún mandato, y por alguna intervención humana desafortunada, pone en jaque a toda la civilización,
La mayor parte de las actividades del ser humano se han visto trastocadas e impedidas, pues su continuación tal como se venían desarrollando hasta el presente, significaría poner en peligro la salud o directamente provocar la muerte de buena parte de la población mundial.
Cuando citamos la planificación, es porque entendemos su necesidad en cualquier actividad humana. Puede discutirse la filosofía del planeamiento, jamás su necesidad.
Al respecto, debemos recordar la acción del grupo de trabajo
" VISION 2020 " creado en 2011 por la Federación Dental Internacional (FDI), a quien se le confió la tarea de elaborar las bases para una mejora de la salud bucal hacia el año 2020.
El documento sentaba las bases de un nuevo modelo de atención dirigido especialmente a la profesión odontologica, y si bien no proporciona estrategias específicas ni herramientas concretas de acción directa, brinda orientaciones compatibles con los alcances del documento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del año 2002 incluido en su " Programa Mundial de Salud Bucodental".
La mayor parte de las recomendaciones se dirigían a la formación del recurso humano, la tecnología, la financiación y la cobertura de las comunidades, con un olvido tal vez no deliberado de quienes debían llevar adelante todas las transformaciones, que son el recurso humano.
Hemos arribado al año 2020, y no es mucho lo que se ha conseguido en el cumplimiento de las metas propuestas, pero de lo que no cabe ninguna duda, es que la pandemia que azota al mundo en éstos momentos, ha dado vuelta los paradigmas del documento, y ha asestado un duro golpe a un aspecto tal vez poco considerado en el mismo, que es el desempeño del recurso humano, vale decir el odontologo, sin cuya participación todo plan se transforma en elegante letra muerta. Y es precisamente el recurso humano el que ha sido castigado por el COVID-19, y lo encontramos inerme ante la pandemia, situación que deberá plantearse hacia el futuro.
Son muchas las medidas que se han adoptado en el mundo para enfrentar la pandemia, y en ausencia de vacunas y medicamentos, una de las fundamentales es el aislamiento de las personas en general, y en las actividades relacionadas con la prestación de los servicios de salud, la distancia física entre prestador y paciente.
La forma en que se desarrolla la atención odontológica, contradice una de las bases del comportamiento en una situación como la actual, que es el distanciamiento espacial de las personas con límites que nuestra actividad vulnera por necesidad, y que impone para su protección medidas que encarecen enormemente la prestación del servicio que lo tornan casi impracticable, lo que afecta tanto a quienes requieren del mismo, que se ven privados de acceder a él, como a los propios odontologos que ven afectada su fuente de recursos.
Creo que ésta crisis, cabalgando sobre desgracias personales y colectivas puede aportar algo de positivo, para que nuestra profesión, tan individualista y tan acosada por ideas contrapuestas y por intereses disímiles, aliente la creación de una nueva odontologia, de modo tal que en el futuro, los odontólogos no consientan que su profesión sea predio de alquiler para el engorde de billeteras alejadas de nuestros principios y de nuestro bienestar.
Tal vez la actual pandemia, logre inmunizar a la humanidad contra la enfermedad, y al mismo tiempo, nos inmunice a los odontólogos contra los que rondan pretendiendo la división, el desprestigio y el escarnio de una profesión como la nuestra que no es elitista, que no es pretenciosa, y que subsumida en las profesiones de la salud, su norte es precisamente no tan solo curar las enfermedades de la gente, sino y fundamentálmente, crear las condiciones para que esa gente no se enferme, sin buscar ningún reconocimiento especial que no sea el acceso a una vida digna.
Por suerte hemos podido apreciar en internet la aparición de colegas y grupos de ellos opinando y proponiendo alternativas para mejorar la situación de la mayoría de los odontólogos que viven en forma exclusiva del ejercicio privado.
Sin dudas, la amenaza colectiva nos transforma en más solidarios y cooperativos. Nuestro pasado evolutivo, nos demuestra como la tendencia a la asociación y el contacto social se acrecientan ante la adversidad. Ello ha permitido a través de los siglos que la adaptatividad permitiera la supervivencia de las especies.
Así, el comportamiento egoista, antisocial y la competencia desmedida, deben dar paso a un espíritu solidario y cooperativo.
Esa es nuestra obsesión ahora.
No cabe ninguna duda que la actual situación ha obligado a la sociedad a actuar de manera diferente, exteriorizando acciones e innovaciones organizativas que tal vez ya no puedan abandonarse jamás en el ejercicio de nuestra profesión. Entre los cambios a producirse, no todos guardan relación con la tecnología y las habilidades o destrezas, sino que también apuntan a las políticas públicas, las estrategias institucionales y a los cambios en aspectos relativos a nuestro propio comportamiento centrados en la expresión de Jobs, " pensar diferente ".
Los poderes públicos ya no estarán en condiciones de elaborar planes que presuponen contar con un profesional adocenado. Los organismos de la seguridad social y la medicina empresarial, deberán adoptar cambios en la prestación de los servicios, contando como siempre con toda la colaboración profesional para que los enfermos puedan recibirlos, pero nunca resignando nuestra independencia de factores externos a fin de no ser utilizados como variable de ajuste de sus presupuestos.
Las instituciones profesionales también deberán repensar su nuevo rol en ésta nueva situación, reajustando sus mecanismos de resolución evitando afectar la libertad del ejercicio profesional dentro de los parámetros legales, respetando la dignidad, tanto de los odontólogos en actividad como de aquellos que ya se han acogido al retiro.
Nadie descarta las posibilidades de continuar la relación establecida desde hace tiempo con las entidades de la seguridad social y las instituciones de medicina prepaga para la prestación de determinados servicios, pero jamás quedar envueltos en las trabas burocráticas que generan, buscando formas ágiles tendientes a sortear las trabas administrativas, facilitar y acelerar las retribuciones, a flexibilizar las normas de trabajo y a generar mecanismos idóneos para la fijación de aranceles en manos de nuestras propias instituciones, que respeten las estructuras de costos reales.
Al mismo tiempo, nuestros dirigentes deben representar con dignidad a los colegas que los ubican en posiciones de decisión, desarrollando idearios surgidos de la participación, la discusión seria y la planificación estratégica.
Esto es lo que entiendo, nos aguarda a los odontólogos hacia un futuro inminente. Pero pecaríamos de ingenuos si pensáramos que allí concluyen las preocupaciones.
La formación de los nuevos odontólogos también será impactada por ésta nueva encrucijada. El respeto absoluto a las normas de resguardo impuestas para el ejercicio profesional, adecuadamente protocolizadas, deben también ser aplicadas a los educandos, sus pacientes y docentes, y los costos no serán fáciles de asumir para las instituciones educativas como para los propios estudiantes.
Como vemos, la pandemia, aún vencida, dejará un reguero de situaciones que requerirán de un compromiso de todos los factores involucrados en el ejercicio de la profesión odontológica, que permita su suprvivencia para el cuidado de la salud bucodental de las personas y para el progreso y desarrollo de quienes la ejercen.
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futuro de la odontologia,
planificacion odontologica
martes, 21 de abril de 2020
SERÁ POSIBLE UNA SALUD DENTAL PARA TODOS ?
La gran mayoría de los profesionales de la salud, conocemos exhaustívamente las razones por las que el presupuesto dedicado al sector en Argentina, que supera el 10% del PBI, no logra contener la escalada de la enfermedad que se dá en la población en general, y en las clases desposeidas en particular.
Esta situación, caracterizada por un verdadero despilfarro de recursos, crea al mismo tiempo una creciente insatisfacción en los profesionales.
Ya no pasa por una decisión del profesional, el brindar una atención adecuada que responda a las expectativas y exigencias de los pacientes. Dicho rol, que puede asumirse en la práctica privada liberal, no lo es en la atención brindada tánto en el sector público, como en el de las Obras Sociales y de la Medicina Prepaga, sectores que cubren a una inmensa mayoría de ciudadanos.
Si a ello adicionamos ciertas corruptelas como la sobreprestación, el sobreconsumo y la dilapidación de recursos, y si todo ello no se transparenta adecuádamente, ya por subregistro, falta de información y ausencia de estadísticas confiables, los resultados de nuestro trabajo siempre deslucen a la luz de los índices de salud.
No caben dudas, que la corrupción y la ineficiencia del sistema, ayudan al derrame de los recursos disponibles. Se calcula que entre un 20% y un 40% del total del gasto mundial en salud, se desperdicia por la ineficiencia tánto pasiva como activa ( corrupción que según la OMS llega al 20% ). Esta corrupción estructural se aprecia fundamentálmente en las compras de insumos, tecnología e infraestructura, y se lleva hasta un 10% de los presupuestos. Más de 100.000 millones de dólares en el mundo, se pierden por la corrupción.
La ineficiencia, se lleva otros 500.000 millones, y los profesionales en muchas oportunidades resultamos corresponsables en dicha situación.
El empleo de tecnologías costosas en odontología, priorizadas sobre las medidas preventivas o prestaciones más económicas, es una muestra del dispendio de recursos. La remisión de los pacientes a pruebas diagnósticas por imágenes, en muchos casos resulta innecesaria, y en ciertas ocasiones, los propios financiadores solicitan como reaseguro para el pago, radiografías postoperatorias, destinadas nó a un control de calidad sino como prueba que refrende la realización del tratamiento,( Rx. postoperatorias en endodoncias, en exodoncias complicadas y otras operaciones en los maxilares).
El uso de medicamentos innecesarios, y a veces peligrosos por sus reacciones secundarias, incrementa los costos de nuestros tratamientos. El uso profiláctico o postoperatorio de antiinflamatorios y antibióticos es un ejemplo contundente.
En mi condición de profesor titular de cirugía en la FOUBA, y con un plantel de 60 colaboradores docentes y asistenciales, llevé a cabo una encuesta que me demostró que el 70% de los mismos, en su práctica privada, indicaban antibióticos en forma regular aún en los casos en que la cirugía podía encaminarse efectívamente, a través de mecanismos locales como la cicatrización por segunda intención.
Existe también un costo diferido en los procedimientos quirúrgicos, relacionados con las pérdidas de dias de trabajo amparados en certificaciones que los justifican.
En un trabajo que publicara en la revista Odontología Bonaerense
( Incidencia económicosocial de la exodoncia. Año VII, N° 24, Diciembre 1985-Marzo 1986 ), sobre una población de 30 millones de habitantes, se perdían 4.600.000 días. Si a ello se sumaba el costo de la prestación, los medicamentos prescriptos, etc., la exodoncia originaba un costo superior a los 100 millones de dólares,( en dicho momento el cálculo se hacía sobre la base de un salario de 10 dólares por dia de trabajo ), sin considerar los costos por la reposición protética.
No cabe la menor duda que los costos de la atención odontológica marchan en relación directa al daño de las estructuras dentarias, y en relación con la caries dental, a medida que aumenta el deterioro de una pieza dentaria, el gasto en reparación se dispara notóriamente.
Llama todavía hoy la atención, una exagerada indicación de la exodoncia, por caries o enfermedad periodontal, evitando el tratamiento conservador, y ello no deja de preocupar si se tiene en cuenta que el 20% de los niños de 2 a 19 años, tienen caries sin tratar; entre el 60 al 90% de los escolares poseen altos índices de caries dental, ( sólo en los EE.UU de N.A, a los 17 años, la caries afecta al 78% de la población adolescente ) y el 95 % de la población mayor de 25 años experimenta la enfermedad en diversos grados, representando una de las cinco de mayor demanda de atención. En el mundo ( según la OMS ), la enfermedad periodontal afecta a la población de mediana edad, en un rango que oscila entre el 5 y 20%.
Todavía muchos colegas, por aceptación y a veces por imposición de sus pacientes, recurren a prácticas verdaderamente mutilantes, cuya reparación impone una carga financiera muy pesada para los individuos y para los servicios de salud en general muy superior a la práctica conservacionista.
Algunos implantólogos, han mostrado una actitud similar, tratando de convencer a sus pacientes de los eventuales beneficios del binomio extracción-implante.
Es innegable que el nivel de pobreza individual y estructural de la sociedad, es un factor significativo en la etiología y progresión de éstas enfermedades. Las poblaciones vulnerables y los entornos frágiles generan disparidades sustentadas en situaciones de extrema pobreza, conflictividad e inequidad social. Pero tambien es cierto que la atención de las mismas, cada vez más al alcance de los enfermos, no ha logrado un franco decrecimiento en su incidencia y prevalencia.
Hoy en dia, por acción de la multiplicación de los efectores públicos, por las Obras Sociales y por las entidades de Medicina Prepaga, un mayor número de pacientes pueden acceder a la atención odontológica.
En 1983, el total de prestaciones realizadas a través de los convenios de la FOPBA ( IOMA incluido ), ascendía a 2.100.000 en el año, y en 2011, tán solo el IOMA cubrió un total de 2.400.000 prestaciones.
El presidente del IOMA, anunció la realización de 3.100.000 consultas odontológicas en sus afiliados, de las cuales 240.000 corresponden a prestaciones preventivas, y casi un 13%, a través del "Programa para atención de los primeros molares".
Si se tiene en cuenta que dicha pieza dentaria está afectada en el 33% a los 7 años, y 63% a los 11 años, y que entre el 60 al 90% de los escolares tienen caries dental, sólo una política agresiva, que promueva una batalla frontal y persistente, puede resultar efectiva para mejorar los índices de salud dental.
En un reciente informe elaborado en forma conjunta por la OPS, la CEPAL y el PNUD, todos miembros de la ONU, se señaló que " el sistema de salud de Argentina es marcádamente desigual, no solo en forma individual, sino de acuerdo a las zonas en que se divide el país, estableciendo una fragmentación que se vió incrementada con la desregulación del mercado de la salud en la década de 1990.
La equidad no es sinónimo de igualdad, ya que ésta última es dar a todos lo mismo, mientras que la primera es dar a cada cual lo suyo.
Esta situación, caracterizada por un verdadero despilfarro de recursos, crea al mismo tiempo una creciente insatisfacción en los profesionales.
Ya no pasa por una decisión del profesional, el brindar una atención adecuada que responda a las expectativas y exigencias de los pacientes. Dicho rol, que puede asumirse en la práctica privada liberal, no lo es en la atención brindada tánto en el sector público, como en el de las Obras Sociales y de la Medicina Prepaga, sectores que cubren a una inmensa mayoría de ciudadanos.
Si a ello adicionamos ciertas corruptelas como la sobreprestación, el sobreconsumo y la dilapidación de recursos, y si todo ello no se transparenta adecuádamente, ya por subregistro, falta de información y ausencia de estadísticas confiables, los resultados de nuestro trabajo siempre deslucen a la luz de los índices de salud.
No caben dudas, que la corrupción y la ineficiencia del sistema, ayudan al derrame de los recursos disponibles. Se calcula que entre un 20% y un 40% del total del gasto mundial en salud, se desperdicia por la ineficiencia tánto pasiva como activa ( corrupción que según la OMS llega al 20% ). Esta corrupción estructural se aprecia fundamentálmente en las compras de insumos, tecnología e infraestructura, y se lleva hasta un 10% de los presupuestos. Más de 100.000 millones de dólares en el mundo, se pierden por la corrupción.
La ineficiencia, se lleva otros 500.000 millones, y los profesionales en muchas oportunidades resultamos corresponsables en dicha situación.
El empleo de tecnologías costosas en odontología, priorizadas sobre las medidas preventivas o prestaciones más económicas, es una muestra del dispendio de recursos. La remisión de los pacientes a pruebas diagnósticas por imágenes, en muchos casos resulta innecesaria, y en ciertas ocasiones, los propios financiadores solicitan como reaseguro para el pago, radiografías postoperatorias, destinadas nó a un control de calidad sino como prueba que refrende la realización del tratamiento,( Rx. postoperatorias en endodoncias, en exodoncias complicadas y otras operaciones en los maxilares).
El uso de medicamentos innecesarios, y a veces peligrosos por sus reacciones secundarias, incrementa los costos de nuestros tratamientos. El uso profiláctico o postoperatorio de antiinflamatorios y antibióticos es un ejemplo contundente.
En mi condición de profesor titular de cirugía en la FOUBA, y con un plantel de 60 colaboradores docentes y asistenciales, llevé a cabo una encuesta que me demostró que el 70% de los mismos, en su práctica privada, indicaban antibióticos en forma regular aún en los casos en que la cirugía podía encaminarse efectívamente, a través de mecanismos locales como la cicatrización por segunda intención.
Existe también un costo diferido en los procedimientos quirúrgicos, relacionados con las pérdidas de dias de trabajo amparados en certificaciones que los justifican.
En un trabajo que publicara en la revista Odontología Bonaerense
( Incidencia económicosocial de la exodoncia. Año VII, N° 24, Diciembre 1985-Marzo 1986 ), sobre una población de 30 millones de habitantes, se perdían 4.600.000 días. Si a ello se sumaba el costo de la prestación, los medicamentos prescriptos, etc., la exodoncia originaba un costo superior a los 100 millones de dólares,( en dicho momento el cálculo se hacía sobre la base de un salario de 10 dólares por dia de trabajo ), sin considerar los costos por la reposición protética.
Llama todavía hoy la atención, una exagerada indicación de la exodoncia, por caries o enfermedad periodontal, evitando el tratamiento conservador, y ello no deja de preocupar si se tiene en cuenta que el 20% de los niños de 2 a 19 años, tienen caries sin tratar; entre el 60 al 90% de los escolares poseen altos índices de caries dental, ( sólo en los EE.UU de N.A, a los 17 años, la caries afecta al 78% de la población adolescente ) y el 95 % de la población mayor de 25 años experimenta la enfermedad en diversos grados, representando una de las cinco de mayor demanda de atención. En el mundo ( según la OMS ), la enfermedad periodontal afecta a la población de mediana edad, en un rango que oscila entre el 5 y 20%.
Todavía muchos colegas, por aceptación y a veces por imposición de sus pacientes, recurren a prácticas verdaderamente mutilantes, cuya reparación impone una carga financiera muy pesada para los individuos y para los servicios de salud en general muy superior a la práctica conservacionista.
Algunos implantólogos, han mostrado una actitud similar, tratando de convencer a sus pacientes de los eventuales beneficios del binomio extracción-implante.
Es innegable que el nivel de pobreza individual y estructural de la sociedad, es un factor significativo en la etiología y progresión de éstas enfermedades. Las poblaciones vulnerables y los entornos frágiles generan disparidades sustentadas en situaciones de extrema pobreza, conflictividad e inequidad social. Pero tambien es cierto que la atención de las mismas, cada vez más al alcance de los enfermos, no ha logrado un franco decrecimiento en su incidencia y prevalencia.
Hoy en dia, por acción de la multiplicación de los efectores públicos, por las Obras Sociales y por las entidades de Medicina Prepaga, un mayor número de pacientes pueden acceder a la atención odontológica.
En 1983, el total de prestaciones realizadas a través de los convenios de la FOPBA ( IOMA incluido ), ascendía a 2.100.000 en el año, y en 2011, tán solo el IOMA cubrió un total de 2.400.000 prestaciones.
El presidente del IOMA, anunció la realización de 3.100.000 consultas odontológicas en sus afiliados, de las cuales 240.000 corresponden a prestaciones preventivas, y casi un 13%, a través del "Programa para atención de los primeros molares".
Si se tiene en cuenta que dicha pieza dentaria está afectada en el 33% a los 7 años, y 63% a los 11 años, y que entre el 60 al 90% de los escolares tienen caries dental, sólo una política agresiva, que promueva una batalla frontal y persistente, puede resultar efectiva para mejorar los índices de salud dental.
En un reciente informe elaborado en forma conjunta por la OPS, la CEPAL y el PNUD, todos miembros de la ONU, se señaló que " el sistema de salud de Argentina es marcádamente desigual, no solo en forma individual, sino de acuerdo a las zonas en que se divide el país, estableciendo una fragmentación que se vió incrementada con la desregulación del mercado de la salud en la década de 1990.
No obstante haberse conseguido un incremento estimable en la cobertura por parte de las Obras Sociales y las empresas de Medicina Prepaga, la situación económica y el trabajo informal, han volcado un apreciable número de ciudadanos al sistema público, que si bien no es el mismo en todas las provincias, cubre a casi el 50% de la población ".
Los resultados del último Censo Nacional ( 2010 ), sin embargo nos ofrecen cifras inferiores que rondan el 36% de la población. Lo que ocurre es que muchos afiliados a las Obras Sociales o a las Prepagas, también utilizan el sector público en muchas oportunidades. Un hecho que logró la desregulación, es la libertad para la elección de Obra Social, y al mismo tiempo, una posibilidad
( irregularidad ? ) de transferir los aportes de las Obras Sociales a la Medicina Prepaga, lo que determinó que en éstos últimos años, casi un 20% de afiliados a Obras Sociales se pasaron a la Medicina Prepaga, instituciones que incrementaron en más de 4.000.000 sus afiliados.
Estas instituciones, no han mejorado los índices de salud, ya que han sido sobrepasadas en su capacidad de brindar una atención completa, eficiente y en tiempos razonables. Esta situación sin duda, influyó notáblemente en la utilización del sector público por parte de afiliados a las mismas.
Tal como expresáramos en publicaciones anteriores que analizaban los recursos que Argentina destina a la salud, hemos podido observar que los mismos son más que suficientes para brindar una atención adecuada en calidad y tiempo. También hemos visto que ello no ha ocurrido por múltiples factores. Como ya lo expresáramos, una situación de pobreza que afecta a una importante franja poblacional, una sociedad extremádamente desigual, un sistema de salud totálmente desintegrado y fraccionado, pero al mismo tiempo con sectores muy desconectados entre sí, un cúmulo de corruptelas y una verdadera falta de voluntad política para encarar un cambio radical en el sistema, impiden por el momento obtener, a través del derecho a la salud, una sociedad más justa, que aproveche el crecimiento y la estabilidad institucional para que los recursos, que nó son pocos, derrumben antiguas concepciones y apunten definitívamente a la equidad social. La equidad es un valor que forma parte de la ética social, de la bioética y de la justicia. Inequitativo es sinónimo de injusto.
La equidad no es sinónimo de igualdad, ya que ésta última es dar a todos lo mismo, mientras que la primera es dar a cada cual lo suyo.
(ver gráfica). La equidad, apunta a la justicia social, bien todavía escaso en el área de la salud. Hemos dejado el siglo XX, al que Julián Marías llamara el siglo de la justicia social, y habiendo transitado ya una quinta parte del siglo XXI, la decisión de cumplir con ella se halla todavía distante.
Los líderes políticos e institucionales deben comprender que la salud de un pueblo aporta a su cohesión social, que es el grado de consenso de los miembros de un grupo social, sobre la percepción de pertenencia a un proyecto que los conecta.
Sólo pensar en el futuro de nuestra gente, es un refugio de los desesperanzados; transformar los pensamientos en obra no es una utopía, nuestros dirigentes deben así entenderlo,
viernes, 27 de marzo de 2020
LA ODONTOLOGIA : " UNA PROFESION DE RIESGO "
Uno de los más antiguos temas del derecho social, lo constituyen los daños emergentes del trabajo, a los que desde sus inicios se los denomina infortunios, como si solo representaran una simple desdicha no achacable a causas evidentes, y por tanto, no resultara imperiosa la reparación por parte de algún responsable empleador.
Sin embargo, previendo que en muchas oportunidades el trabajador, como consecuencia de un "accidente del trabajo" o de una "enfermedad profesional" puede quedar desamparado, los estados generaron una legislación para que algún actor social, individual o colectivo, responda en auxilio del doliente.
Dejando de lado el dolo, la culpa o la negligencia de terceros, muchos infortunios responden a causas inherentes a la realización del propio trabajo. En dicho caso los profesionales de la salud, cuando no tienen dependencia del estado, de los organismos de la seguridad social o de instituciones privadas, resultan un claro ejemplo de que, quienes trabajan por cuenta propia, en forma privada liberal o a través de contratos de hecho con las Obras Sociales o las entidades de medicina prepaga, deben buscar algún camino de prevención y cobertura para los accidentes y enfermedades del trabajo.
Nos hemos cansado de publicar desde hace muchos años, llamados de atención a los poderes públicos, organizaciones prestadoras de servicios, entidades profesionales, odontologos en particular y la población en general, con una serie de reclamos en cuanto al reconocimiento de dos situaciones que coponen una cruda ecuación. La odontologia es una "profesión de riesgo", y la clínica o consultorio dental es un "área crítica" en virtud de su directa incidencia en las viscisitudes a que el odontologo se encuentra expuesto.
La salud y seguridad del odontologo en el desempeño de su función, ya han sido analizadas en profundidad en una extensa publicación de 1979 en la revista " Salud Bucal " de la Confederación Odontológica de la República Argentina (CORA) y a posteriori en un libro del Dr, Trucco de Bahia Blanca. En sucesivas entradas de éste blog lo hemos seguido abordando con asiduidad.
Si bien es cierto que muchos profesionales de práctica privada liberal, imponen aranceles dignos a sus pacientes que les permiten tomar por su cuenta algún mecanismo de cobertura, también es cierto que ellos representan una minoría, y la gran mayoría de los odontologos dependen de convenios con instituciones que fijan unilaterálmente sus retribuciones, y que ignoran en la estructura de costos la cobertura social a la que tienen derecho, tal como lo asume la legislación que cubre a los trabajadores en relación de dependencia a través de leyes como la 9688 de 1915, su complementaria 24557 de 1995 y la 26773 de 2012 que crea las
"Aseguradoras de Riesgos del Trabajo" ( ART ).
La evidencia científica sobre la posibilidad de sufrir accidentes laborales o enfermedades profesionales por parte de los adontologos, es muy conocida y se encuentra debídamente respaldada por los organismos internacionales de la salud ( OMS-OPS ) y por las entidades profesionales ( FDI ).
En una reciente publicación del Departamento de Trabajo del Gobierno de los EE.UU de N.A, se analizaron los 15 trabajos que más pueden afectar la salud de quienes los realizan, tomándose en cuenta un listado de 974 ocupaciones que experimentan exposición a contaminantes, infecciones, condiciones azarosas, radiaciones y a riesgos menores como quemaduras, cortes, desgarros y pinchazos.
Entre esas 15 labores, los odontologos ocupan el segundo lugar solo precedidos por los técnicos en histotecnología. En un estudio posterior del "Occupational Information Network" del mismo Departamento y sobre el mismo número de profesiones analizadas
( 974 ), la profesión odontológica pasó a ocupar el primer lugar entre profesiones como radiólogos, instaladores de ascensores, enfermeras, operadores de plantas químicas y de tecnología nuclear, pilotos de aerolineas, anetesistas etc.
Si analizamos en particular los distintos riesgos más frecuentes, según la causa o el agente productor, podemos agruparlos de la siguiente forma :
1.- Riesgos profesionales por agentes biológicos.
( por inoculación, inhalación, contacto con
humores orgánicos )
2.- Riesgos profesionales por agentes físicos.
( radiaciones de distinto tipo, ruido, lesiones
oculares, inhalación de polvo )
3.- Riesgos profesionales por la carga física del
trabajo.
( columna vertebral, mano, brazo, hombro )
4.- Riesgos profesionales por sobrecarga psíquica.
( Estrés, Bourn-Out )
5.- Riesgos profesionales por agentes químicos.
( dermatitis, irritantes respiratorios,
mercurialismo )
Todos éstos riesgos y enfermedades relacionadas con el ejercicio de la odontologia, requieren de una serie de protocolos y normas para su prevención a los efectos de garantizar las condiciones de salud y seguridad adecuadas, con pautas que regulen el trabajo y minimicen los riesgos de accidentes y complicaciones.
Todos los servicios públicos y privados de atención odontológica, y las clínicas docentes universitarias, deben adoptar dichas normativas referidas a :
VESTUARIO
EQUIPOS Y BARRERAS
PROTECTORAS
ACCESORIOS PARA LA HIGIENE
DE LAS MANOS
ESTERILIZACIÓN
MANIPULACIÓN DE SUSTANCIAS
ELIMINACIÓN DE DESECHOS
LIMPIEZA Y CONSERVACIÓN
DEL INSTRUMENTAL Y EQUIPOS
Todas éstas normas de bioseguridad deben abarcar a los profesionales, auxiliares, alumnos, docentes, personal técnico y pacientes, aunque no en todos los casos se cumplen cabálmente.
Vale la pena hacer un mea culpa sobre nuestra propia responsabilidad en no demandar el cumplimiento de éstas normativas, como también reconocer que en muy contadas oportunidades la profesión se organizó para reclamar condiciones dignas de trabajo, remuneraciones justas y trato respetuoso.
La Confederación Odontológica de la República Argentina (CORA), ha llevado a cabo algunas campañas de concientización y reclamo ante los poderes públicos, no siempre correspondida como era dable de esperar, pero no se produjeron movilizaciones masivas al estilo de las que los profesionales llevan a cabo en paises vecinos.
El 16 de Setiembre de 2015 se produjo una importante reunión en Perú, y en el mes de Octubre, se ha llevado a cabo una movilización nacional cuyo acto central se produjo en Brasilia. En ambos casos los odontologos hicieron oir su voz con toda decisión.
En Argentina no obstante, se han conseguido algunos logros a través de legislaciones provinciales que imponen el funcionamiento de organismos de seguridad social que se desempeñan como instituciones de derecho público (paraestatales), que son de afiliación obligatoria, y cubren las contingencias de jubilación, pensión, subsidios por discapacidad transitoria, seguros por fallecimiento y en algunas de ellas verdaderos sistemas de cobertura médica integral.
La Caja de Seguridad Social para Odontologos de la Provincia de Buenos Aires es una de dichas instituciones, que por ley se autogobierna y autoregula (por supuesto bajo supervisión estatal), y ha conseguido sumar al aporte obligatorio de sus afiliados, una contribución de las entidades de la Seguridad Social y de la medicina prepaga, que obran de comitentes de aquellos profesionales que brindan atención a sus afiliados a través de contratos directos o institucionales, que representan un porcentaje de lo facturado que no se debita de la retribución. Estos aportes constituyen un fondo individual que al momento de obtener la jubilación, son anexados mensualmente al importe básico.
Algunas otras cajas provinciales, tambien han establecido aportes suplementarios que los pacientes abonan por encima del arancel habitual privado.
Vale consignar que las estadísticas de morbi-mortalidad de la Caja de la Provincia de Buenos Aires, constituyeron el sostén de la decisión del Ministerio de Salud para el otorgamiento a todos los odontologos de la carrera profesional hospitalaria, de la "licencia por riesgo profesional", de la que ya gozaban los médicos.
El perfeccionamiento que el Estado debe aplicar a toda la normativa vigente, en relación a la cobertura de las contingencias emanadas de los infortunios del trabajo profesional, debe constituir una permanente preocupación no solo de los funcionarios y legisladores, sino de los propios profesionales y sus instituciones, que deben dejar de lado la vieja creencia de que el ahorro y la inversión individual durante su etapa laboral, es el reaseguro de un efectivo retiro de la actividad, ya que la gran mayoría de los odontologos graduados en las últimas décadas y los que se graduarán en el futuro, no estarán en condiciones de imponer aranceles compensatorios, y requerirán de mecanismos de solidaridad social que permitan acceder a reparaciones adecuadas en los casos de dolencias incapacitantes derivadas de su actividad laboral, y de prestaciones jubilatorias que les permitan gozar dígnamente de sus derechos al momento del abandono del ejercicio profesional.
La actual pandemia de coronavirus ha puesto el dedo en la llaga sobre todos éstos problemas que afectan a la profesión odontológica. Parece que recién ahora nos damos cuenta de las falencias que padecemos en nuestra organización profesional, y de lo endebles de nuestros argumentos, solo esgrimidos en oportunidades ocasionales tratando de influenciar sobre los poderes públicos, que normalmente nos marginan, cuando nuestro trabajo mengua o se ve impactado por situaciones de emergencia. A menudo nos quejamos contra nuestras instituciones en el momento en que debemos aportar recursos para su sostenimiento, pero cuando ocurren catástrofes que nos afectan económicamente, apuntamos hacia ellas culpándolas de negligentes.
Creo que ha llegado la hora, no solo de participar e informarnos, sino de involucrarnos actívamente en nuestras asociaciones de libre agremiación, como en aquellas de derecho público que nos aglutinan obligatóriamente, para que cumplan con sus cometidos y se constituyan en nuestra verdadera reserva que nos duvuelva nuestra tranquilidad en los momentos de incertidumbre que nos acechan de tanto en tanto. Nadie puede repartir lo que no dispone, y la disponibilidad se constituye con nuestro aporte solidario.
Los actuales jubilados, pensionados y aquellos colegas que han sido golpeados por la enfermedad, sin duda alguna no reciben una compensación que les permita sobrellevar con dignidad los últimos años de su vida. Hagamos todo lo posible para que dicha situación, no sea otra cosa que el espejo en que se reflejarán las generaciones más jóvenes en un futuro, si nó hacemos de la solidaridad el arma fundamental de nuestra existencia.
sábado, 14 de marzo de 2020
LA BIOETICA EN LA PRACTICA ODONTOLOGICA
La humanización de las profesiones de la salud, más allá de la mera aportación científica y técnica, es una de las preocupaciones y de los mayores dilemas que enfrentan en el presente.
A ésta situación, se arriba a través de un largo proceso que desde una concepción individual de la moral, desemboca en una verdadera ética social, reemplazando el paternalismo vigente desde el medioevo, por una nueva cultura legalista que transforma los principios morales, en códigos cada vez más normativos y jurídicos.
El " Ethos ", que en la antígua grecia definía el órden natural de la vida humana, y que aceptaba como justo lo que se ajustaba a ese órden, dió la base al nacimiento de las ciencias morales que rigen la conducta humana y que dan orígen al concepto de " Etica ".
Como en cualquier actividad humana, el cuidado de la salud a través de las ciencias que la abordan, también fué alcanzado por los dictados de la ética, lo que trajo aparejado el fin del paternalismo médico surgido en consonancia con el juramento hipocrático.
A éste respecto, y según los escritos del siglo XVIII, el profesional de la salud debe "querer" el bien de sus enfermos, aún prescindiendo de su voluntad, ya que "el enfermo no posee autonomía moral". Responsabilidad moral, e impunidad jurídica, enmarcaban el accionar de la medicina, tanto como el del sacerdocio o la realeza. El profesional debía someterse a la ley médica y a nadie más.
Pero, al decir de LAIN ENTRALGO, no hay ciencias puras y la medicina tampoco lo es. Todas ellas "se hallan condicionadas por la estructura social en que se desarrollan, y en muchos casos, influenciadas por el poder político o económico y por las creencias individuales o colectivas".
En ese esquema, la resolución de problemas morales es tan importante y tan difícil como arribar a un correcto diagnóstico, o tomar decisiones terapéuticas acertadas.
El criterio de proporcionalidad debe gobernar el accionar del profesional de práctica y del científico. El profesional de la salud tiene la obligación de cuidar la salud de sus pacientes, pero no a cualquier precio, y el accionar de las profesiones a través de los tiempos, va creando un cúmulo de normas de conducta y principios morales cuyo ajuste permanente condiciona el accionar humano. La ética no solo se posee, también se construye.
En el área de las ciencias de la salud, el concepto de BIOETICA resume el criterio hasta aquí expuesto.
El término "Bioética", es un neologismo acuñado por POTTER en 1971, al que definió como "el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y de la atención de la salud, en tanto que dicha conducta es examinada a la luz de los principios y valores morales".
LA ETICA INSTITUCIONALIZADA
Desde la más remota antiguedad, hubo una tácita aceptación sobre la importancia de la ética en todos los órdenes de la actividad humana, y se la consideró desde siempre un requisito para todos aquellos emprendimientos de naturaleza comunitaria o social en los que estuviera en juego el bien común.
La salud y la vida, son tal vez ejemplos paradigmáticos de lo que debe entenderse como "bien común", y cuando el Estado se impone su regulación, pasan a convertirse en derechos.
Sin embargo, el reconocimiento e instrumentación como derechos de éstos principios esenciales, arranca con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, dictada por la Organización de las Naciones Unidas en 1948.
Esta declaración, no obstante representar un hito en la materia, se fundamentó en una serie de estudios y publicaciones referidos a la normativa moral individual y colectiva. Un antecedente insoslayable lo constituyen los escritos de John Locke en 1690. En 1776, la declaración de independencia de los EE.UU de N.A y en 1789, la declaración de la Asamblea Nacional Francesa, institucionalizan los derechos humanos básicos, pero el sujeto de dichos derechos, tanto individual como colectivo, todavía era un invitado de piedra en su instrumentación.
Recién en el siglo XIX, aparece en el ejercicio de las ciencias de la salud en los EE.UU de N.A. el reconocimiento a la participación del paciente en la determinación y aceptación de los criterios impuestos por la ciencia. Ello da nacimiento al "consentimiento", que sin embargo todavía se hallaba consideráblemente acotado. Vale la pena recordar que las sanciones se aplicaban a los profesionales cuando se vulneraban sólo las normas médicas.
En el siglo XX se profundiza dicho reconocimiento al paciente, y a partir de los comienzos de su segunda mitad, se reconoce como deber ineludible del profesional la adecuada información al paciente para que el consentimiento tenga un verdadero sustento. Desde 1970 se lo incorpora como derecho constitucional para los enfermos y asociaciones de consumidares, dándose un fuerte fundamento político en la Comisión Presidencial de 1982.
Ya en 1973, la Asociación Americana de Hospitales aprobó los derechos del paciente, pero reservándolos sólo para cuando los enfermos participan en ensayos e investigaciones. En su artículo 9° dice: " El paciente tiene derecho a ser advertido si el hospital se propone incluirlo en algún ensayo clínico relacionado con su asistencia o tratamiento, teniendo derecho a rehusar su participación en dichos proyectos ".
No debe olvidarse que dicha opción, se transfiere también a otros aspectos de la relación de las personas con las causas de morbilidad y con la elección de terapéuticas universalmente aceptadas.
Así puede hablarse de una "macrobioetica", aplicada al ambiente que nos rodea y con sus relaciones con los seres que lo habitan (ecología) o entre ellos en particular (etología).
La "mesobioetica" que comprende los valores, actitudes y principios que deben presidir el accionar de los profesionales, y la "microbioetica" que se aplica al respeto del paciente y a la cumplimentación de todos los deberes inherentes al trabajo profesional.
Dicho artículo 9°, fué el resultado de una serie de consideraciones basadas en el Código de Nuremberg, surgido del juicio homónimo en 1946, y de un importante número de publicaciones sobre estudios experimentales inmorales.
En España, el Real decreto 944 de 1978 del Ministerio de Sanidad y Consumo, establece las bases de la investigación en humanos, constituyendo un verdadero ejemplo en su género. En sus considerandos, manifiesta que " el ensayo clínico, en cualquier caso, será precedido por una experimentación galénica, farmacológica y toxicológca en animales, que constituye la base necesaria para salvaguardar, hasta donde es científicamente posible y desde el comienzo del ensayo, la integridad física y mental de las personas sometidas al mismo ".
En Argentina, el derecho a la vida aparecía implícito en el artículo 33° de nuestra Constitución, pero solo a partir de la reforma de 1994, quedó explicitamente encuadrado en los artículos 14, 41, 42, 75 y 125, reforzado con la incorporación con garantía constitucional del Pacto de San José de Costa Rica.
Sin embargo, ya desde 1979, a través de la Resolución 858 del Ministerio de Salud Pública, se normatizaba sobre la investigación en humanos, reproduciendo casi literalmente la Declaración de Helsinki de 1964. Esta normativa no obstante, requería para su soporte legal, de acciones que se produjeron quince años después a través de la reforma mencionada y de mecanismos de control y ejecución como la ley 24742 de 1996, que estableció la obligatoriedad de existencia de los Comités Hospitalarios de Etica, cuya función abarca el asesoramiento, estudio, docencia y supervisión de la investigación, respecto de aquellas cuestiones éticas que surgen de la práctica de la atención hospitalaria.
Estos comités, de hecho ya venían funcionando en numerosas instituciones prestadoras de servicios de salud como el Instituto Nacional de Estudios sobre Virosis Hemorrágica de Pergamino, el Hospital Italiano de Buenos Aires, el Instituto Fatala-Chaben, el Hospital de Clínicas José de San Martín, el Hospital Pediátrico Humberto Notti de Mendoza, etc., sin contar los innumerables códigos de ética de instituciones científicas, colegios profesionales y el propio de la Asociación Internacional de Investigación Odontológica, que aclara en su Capítulo IV, que su objetivo "no consiste en restringir la práctica de las investigaciones científicas, sino de brindar principios generales para guiar la conducta de los científicos, e inspirarlos para que actúen de acuerdo con principios éticos en todas sus actividades profesionales".
EL ENSAYO CLÍNICO Y EL RECURSO TERAPÉUTICO
Si bien pareciera que la bioética debe referirse fundamentálmente a la investigación clínica y tambien a la del empleo de animales de experimentación, resulta ya universalmente aceptado que no habrá ética en la investigación si antes no se afianza en la práctica profesional.
También es cierto, que debe admitirse que la interpretación de lo que es la investigación clínica, no resulta fácil de objetivar en la medida en que el tramo que separa el recurso experimental del recurso terapéutico no es lineal, sino más bien una zona gris cuya amplitud depende del recurso en análisis.
El empleo de cualquier recurso terapéutico, aún el de aquellos que ya han superado las etapas y secuencias metodológicas previas a su aplicación en humanos, tales como la experimentación en animales, las pruebas químicas, físicas y toxicológicas, sigue constituyendo una verdadera prueba. Ello obedece a factores de distinto orden, ya biológico, psicológico, social y a la propia individualidad bioquímica de la especie humana.
Basta con pensar que la misma aspirina, que calma el dolor y que previene la trombosis arterial, también puede producir el sindrome de Reyé, mortal en muchas de sus manifestaciones.
Basta con analizar los dispares y a veces contraproducentes resultados que se obtienen con la aplicación de métodos quirúrgicos, implantes, injertos, y otras terapéuticas, aún respetando las más precisas indicaciones y ajustando los procedimientos a los más estrictos protocolos.
La aplicación de cualquier recurso disponible, por tanto, debe siempre guardar los principios de la ética médica, respetando y valorando los conocimientos imprescindibles que la epidemiología y la clínica nos proveen, comenzando por una adecuada valoración de todos los parámetros y su constancia pormenorizada en una historia clínica.
Los ensayos clínicos controlados, en cambio, son instrumentos científicos diseñados para evitar y reemplazar las intuiciones, las corazonadas y el charlatanismo médico,por terapias experimentales llevadas a cabo agotando los medios de seguridad para el paciente.
La responsabilidad moral del profesional de la salud, es por lo tanto doble. Como clínico, su responsabilidad médica le exige actuar en el mejor interés de sus pacientes actuales, y como investigador científico, obrar con la necesidad de generar conocimientos cuya aplicación beneficiará a futuros pacientes.
Cada actuación del profesional en su función clínica lo ubica en un sitial extremádamente vulnerable, y en su función de investigador, en una posición moralmente riesgosa.
LA BIOETICA Y LA PROFESION ODONTOLOGICA
Si bien la odontología posee algunas características que la diferencian de la profesión médica, las normas de la bioetica alcanzan por igual a ambas profesiones, y en general, a todas las profesiones de la salud.
No obstante, las relaciones odontólogo-paciente, odontologo-odontologo y odontologo-comunidad, generan algunos dilemas propios o por lo menos comunes a nuestra profesión. Tanto el consentimiento informado, las medidas preventivas, la calidad de los servicios, la invasión tecnológica, las normas de auditoría, los modelos de atención, la estructura de costos, etc., han generado el número y complejidad de dichos dilemas, lo que ha producido un cambio en la toma de decisiones y en las propuestas y su materialización en políticas de saud bucodental, sin dejar de considerar el cambio sustancial que han experimentado las demandas de la población.
El replanteo de la publicidad a nivel profesional o de las industrias fármacoquimica y tecnológica, de la misma manera que la escasa justificación para la creación de nuevas instituciones formadoras del recurso humano fogoneadas en éstas últimas décadas por las propias entidades profesionales, con mecanismos de acreditacion muy laxos y con escasa consideración en sus currículas de la ética en sus distintos principios, son temas que todavía no han sido debídamente abordados y requieren un replanteo hacia el futuro.
El odontologo no puede estar ajeno a los grandes dilemas éticos, ni desde el punto de vista individual ni el de su integración inter y transdisciplinaria con los equipos de salud y de la seguridad social, pero tampoco debe abstraerse de sus responsabilidades inherentes a su trabajo y a su relación con los pacientes.
Las preferencias por determinadas prácticas, a veces influenciadas por el mercado de trabajo como por la presión publicitaria empresarial; la relación estética-función; la incorporación de procedimientos no debídamente probados y las formas de encarar los riesgos que asume como propios y como peligrosos para sus pacientes, deben incluirse entre los temas factibles de ser regidos por las normas y principios de la bioética que aluden a un sistema de valores que apunta a la perfección, al sentido de lo correcto y a la felicidad.
Pero la bioética, no debe interpretarse como un corsé sobre las decisiones y las formas del ejercicio profesional, debiendo resguardarse la autonomía en la resolución de los dilemas, coincidan o no con el paciente, y que aunque no pongan en riesgo la integridad o la vida del mismo, deben asumirse responsáblemente sin crear falsas expectativas, sin recurrir a publicidad o consignas engañosas y sin someterse a un sistema mercantilista de explotación que desnaturaliza su función social.
EL CONSENTIMIENTO INFORMADO
La investigación clínica es indispensable para determinar la seguridad y eficacia de cualquier recurso terapéutico disponible, y el profesional debe gozar de libertad para utilizar nuevos métodos que a su juicio ofrezcan la esperanza de restablecer la salud, aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de la gente, con los resguardos a los que ya hemos hecho referencia.
Al mismo tiempo, toda intervención preventiva, terapéutica o rehabilitadora, aplicada con plena conciencia del profesional y basada en evidencias previas y en su aceptación por la ciencia, tampoco debe desconocer la necesidad de su aceptación por parte de quien se someterá a ella, y dicha aceptación requiere de su conformidad signada en un documento, hecho que establece un consenso mútuo, una responsabilidad compartida y un pacto de compromiso.
El consentimiento del paciente, es mucho más que un formulario o que una práctica defensiva ante posibles demandas por mala praxis.
Es ni más ni menos que una manifestación del respeto a la dignidad del enfermo y su familia.
El paciente tiene derecho a decidir lo que se hace con su persona, tiene derecho a que se le informe exhaustivamente sobre el procedimiento a que va a ser sometido, y la aceptación debe convalidarse con su firma, tanto en la historia clínica, en los protocolos, en el presupuesto y en el propio consentimiento.
Al mismo tiempo, es por demás conocido que cuando el paciente se informa adecuadamente e interviene en la decisión terapéutica, es más probable que acate las recomendaciones e indicaciones respondiendo mejor al tratamiento, sin contar su condición de eximente ante eventuales reacciones indeseables o fracasos.
Los Comités de Bioética, patrocinados para los establecimientos públicos de Argentina por la ley 24742, se deben abocar al análisis de una serie de temas que para nuestra profesión incluyen los relativos a :
EUGENESIA
EXPERIMENTACION EN HUMANOS
RELACION ODONTOLOGO-PACIENTE
CALIDAD Y VALOR DE LA VIDA
ATENCION DE LA SALUD
GENETICA
RACIONALIDAD EN EL USO DE LOS
RECURSOS DISPONIBLES
TRANSPLANTE E IMPLANTE DE ORGANOS
MATERIALES E IMPLEMENTOS
DERECHO DE LOS PACIENTES
SECRETO PROFESIONAL
El Comité Hospitalario de Etica ( CHE ) es un organismo autónomo compuesto por un grupo de personas que se reunen para tratar los conflictos éticos que se producen en el ámbito hospitalario. Es un foro democrático y transdisciplinario al que se le solicita la toma de decisiones ante situaciones especiales y dilemas que se plantean en la relación profesional-paciente.
La finalidad esencial de los CHE, se centra en la docencia, la casuística y la normatividad, promoviendo cambios para la obtención de una medicina más justa y de una asignación de recursos con equidad y razonabilidad.

En Argentina, la asunción de la bioética como marco de todos los aspectos inherentes a la salud, se halla debídamente reglamentada en las distintas jurisdicciones del pais a través de distintos organos legales que exponemos a continuación :
NACIONAL Ley 24742
BUENOS AIRES Leyes 11028, 11044,12347, 13066
CATAMARCA Ley 5057
CHACO Ley 4781
CORDOBA Ley 9011
JUJUY Ley 5009
NEUQUEN Ley 2327
RIO NEGRO Ley 3099
SANTA FE Ley 12391
TUCUMAN Ley 6507
MENDOZA Ley 7398
CHUBUT Leyes 4545, 4950
CORRIENTES Ley 5527
ENTRE RIOS Ley 9501
FORMOSA Ley 1255
LA PAMPA Ley 1363
LA RIOJA Ley 8032
MISIONES Ley 2207
SALTA Ley 7311
SAN JUAN Ley 7746
SANTA CRUZ Ley 2656
SANTIAGO DEL
ESTERO Ley 6581
TIERRA DEL
FUEGO Leyes 509, 554
SAN LUIS Decreto 5495
CABA Resolución 1154
MERCOSUR Resolución 58/01
ANMAT Disposición 5330
PARTIDO DE
GENERAL
PUEYRREDON Ordenanza 10886
CONCLUSIONES :
Todo producto de aplicación en el área de la salud que se vuelque al mercado, toda tecnología que se introduzca para el diagnóstico y el tratamiento de los enfermos, y todo procedimiento invasivo que tienda a la restauración anatómica o funcional de los pacientes, ya no será aceptable sino está asentado sobre una base moral.
La ética es un prerrequisito de la cooperación humana para el logro de cualquier objetivo compartido.
La comunidad debe tener la tranquilidad de que su salud está en manos de personas seriamente comprometidas con elevados estándares éticos en el ejercicio de las profesiones, pero que al mismo tiempo esa concepción moral sea trasladada a los
distintos ámbitos que proveen servicios de salud, además de aquellos que administran y distribuyen recursos, los que planifican y los que legislan en un tema tan sensible a la sociedad.
Que también la equidad, es fundamentálmente una cuestión ética, y que la obstaculización hacia el avance se produce cuando la intervención de los recursos humanos se manifiesta a través de acciones de importancia dudosa en las que no cuentan los derechos de los enfermos, las necesidades de la sociedad, la viabilidad de los procedimientos o los costos de aplicación, y que por tanto una amplia red de salvaguardias debe garantizar los métodos y procedimientos del ejercicio profesional y de la investigación clínica.
La bioética no es un mecanismo mágico que transforma lo malo en bueno, lo deseable en posible y lo reflexivo en evidente, pero el respeto de sus postulados, ayuda sin duda a establecer una práctica sana, una interrelación respetuosa y una conciencia social que permita una vida digna para la comunidad en su conjunto.
A ésta situación, se arriba a través de un largo proceso que desde una concepción individual de la moral, desemboca en una verdadera ética social, reemplazando el paternalismo vigente desde el medioevo, por una nueva cultura legalista que transforma los principios morales, en códigos cada vez más normativos y jurídicos.
El " Ethos ", que en la antígua grecia definía el órden natural de la vida humana, y que aceptaba como justo lo que se ajustaba a ese órden, dió la base al nacimiento de las ciencias morales que rigen la conducta humana y que dan orígen al concepto de " Etica ".
Como en cualquier actividad humana, el cuidado de la salud a través de las ciencias que la abordan, también fué alcanzado por los dictados de la ética, lo que trajo aparejado el fin del paternalismo médico surgido en consonancia con el juramento hipocrático.
A éste respecto, y según los escritos del siglo XVIII, el profesional de la salud debe "querer" el bien de sus enfermos, aún prescindiendo de su voluntad, ya que "el enfermo no posee autonomía moral". Responsabilidad moral, e impunidad jurídica, enmarcaban el accionar de la medicina, tanto como el del sacerdocio o la realeza. El profesional debía someterse a la ley médica y a nadie más.
Pero, al decir de LAIN ENTRALGO, no hay ciencias puras y la medicina tampoco lo es. Todas ellas "se hallan condicionadas por la estructura social en que se desarrollan, y en muchos casos, influenciadas por el poder político o económico y por las creencias individuales o colectivas".
En ese esquema, la resolución de problemas morales es tan importante y tan difícil como arribar a un correcto diagnóstico, o tomar decisiones terapéuticas acertadas.
El criterio de proporcionalidad debe gobernar el accionar del profesional de práctica y del científico. El profesional de la salud tiene la obligación de cuidar la salud de sus pacientes, pero no a cualquier precio, y el accionar de las profesiones a través de los tiempos, va creando un cúmulo de normas de conducta y principios morales cuyo ajuste permanente condiciona el accionar humano. La ética no solo se posee, también se construye.
En el área de las ciencias de la salud, el concepto de BIOETICA resume el criterio hasta aquí expuesto.
El término "Bioética", es un neologismo acuñado por POTTER en 1971, al que definió como "el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y de la atención de la salud, en tanto que dicha conducta es examinada a la luz de los principios y valores morales".
LA ETICA INSTITUCIONALIZADA
Desde la más remota antiguedad, hubo una tácita aceptación sobre la importancia de la ética en todos los órdenes de la actividad humana, y se la consideró desde siempre un requisito para todos aquellos emprendimientos de naturaleza comunitaria o social en los que estuviera en juego el bien común.
La salud y la vida, son tal vez ejemplos paradigmáticos de lo que debe entenderse como "bien común", y cuando el Estado se impone su regulación, pasan a convertirse en derechos.
Sin embargo, el reconocimiento e instrumentación como derechos de éstos principios esenciales, arranca con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, dictada por la Organización de las Naciones Unidas en 1948.
Esta declaración, no obstante representar un hito en la materia, se fundamentó en una serie de estudios y publicaciones referidos a la normativa moral individual y colectiva. Un antecedente insoslayable lo constituyen los escritos de John Locke en 1690. En 1776, la declaración de independencia de los EE.UU de N.A y en 1789, la declaración de la Asamblea Nacional Francesa, institucionalizan los derechos humanos básicos, pero el sujeto de dichos derechos, tanto individual como colectivo, todavía era un invitado de piedra en su instrumentación.
Recién en el siglo XIX, aparece en el ejercicio de las ciencias de la salud en los EE.UU de N.A. el reconocimiento a la participación del paciente en la determinación y aceptación de los criterios impuestos por la ciencia. Ello da nacimiento al "consentimiento", que sin embargo todavía se hallaba consideráblemente acotado. Vale la pena recordar que las sanciones se aplicaban a los profesionales cuando se vulneraban sólo las normas médicas.
En el siglo XX se profundiza dicho reconocimiento al paciente, y a partir de los comienzos de su segunda mitad, se reconoce como deber ineludible del profesional la adecuada información al paciente para que el consentimiento tenga un verdadero sustento. Desde 1970 se lo incorpora como derecho constitucional para los enfermos y asociaciones de consumidares, dándose un fuerte fundamento político en la Comisión Presidencial de 1982.
Ya en 1973, la Asociación Americana de Hospitales aprobó los derechos del paciente, pero reservándolos sólo para cuando los enfermos participan en ensayos e investigaciones. En su artículo 9° dice: " El paciente tiene derecho a ser advertido si el hospital se propone incluirlo en algún ensayo clínico relacionado con su asistencia o tratamiento, teniendo derecho a rehusar su participación en dichos proyectos ".
No debe olvidarse que dicha opción, se transfiere también a otros aspectos de la relación de las personas con las causas de morbilidad y con la elección de terapéuticas universalmente aceptadas.
Así puede hablarse de una "macrobioetica", aplicada al ambiente que nos rodea y con sus relaciones con los seres que lo habitan (ecología) o entre ellos en particular (etología).La "mesobioetica" que comprende los valores, actitudes y principios que deben presidir el accionar de los profesionales, y la "microbioetica" que se aplica al respeto del paciente y a la cumplimentación de todos los deberes inherentes al trabajo profesional.
Dicho artículo 9°, fué el resultado de una serie de consideraciones basadas en el Código de Nuremberg, surgido del juicio homónimo en 1946, y de un importante número de publicaciones sobre estudios experimentales inmorales.
En España, el Real decreto 944 de 1978 del Ministerio de Sanidad y Consumo, establece las bases de la investigación en humanos, constituyendo un verdadero ejemplo en su género. En sus considerandos, manifiesta que " el ensayo clínico, en cualquier caso, será precedido por una experimentación galénica, farmacológica y toxicológca en animales, que constituye la base necesaria para salvaguardar, hasta donde es científicamente posible y desde el comienzo del ensayo, la integridad física y mental de las personas sometidas al mismo ".
En Argentina, el derecho a la vida aparecía implícito en el artículo 33° de nuestra Constitución, pero solo a partir de la reforma de 1994, quedó explicitamente encuadrado en los artículos 14, 41, 42, 75 y 125, reforzado con la incorporación con garantía constitucional del Pacto de San José de Costa Rica.
Sin embargo, ya desde 1979, a través de la Resolución 858 del Ministerio de Salud Pública, se normatizaba sobre la investigación en humanos, reproduciendo casi literalmente la Declaración de Helsinki de 1964. Esta normativa no obstante, requería para su soporte legal, de acciones que se produjeron quince años después a través de la reforma mencionada y de mecanismos de control y ejecución como la ley 24742 de 1996, que estableció la obligatoriedad de existencia de los Comités Hospitalarios de Etica, cuya función abarca el asesoramiento, estudio, docencia y supervisión de la investigación, respecto de aquellas cuestiones éticas que surgen de la práctica de la atención hospitalaria.
Estos comités, de hecho ya venían funcionando en numerosas instituciones prestadoras de servicios de salud como el Instituto Nacional de Estudios sobre Virosis Hemorrágica de Pergamino, el Hospital Italiano de Buenos Aires, el Instituto Fatala-Chaben, el Hospital de Clínicas José de San Martín, el Hospital Pediátrico Humberto Notti de Mendoza, etc., sin contar los innumerables códigos de ética de instituciones científicas, colegios profesionales y el propio de la Asociación Internacional de Investigación Odontológica, que aclara en su Capítulo IV, que su objetivo "no consiste en restringir la práctica de las investigaciones científicas, sino de brindar principios generales para guiar la conducta de los científicos, e inspirarlos para que actúen de acuerdo con principios éticos en todas sus actividades profesionales".EL ENSAYO CLÍNICO Y EL RECURSO TERAPÉUTICO
Si bien pareciera que la bioética debe referirse fundamentálmente a la investigación clínica y tambien a la del empleo de animales de experimentación, resulta ya universalmente aceptado que no habrá ética en la investigación si antes no se afianza en la práctica profesional.
También es cierto, que debe admitirse que la interpretación de lo que es la investigación clínica, no resulta fácil de objetivar en la medida en que el tramo que separa el recurso experimental del recurso terapéutico no es lineal, sino más bien una zona gris cuya amplitud depende del recurso en análisis.
El empleo de cualquier recurso terapéutico, aún el de aquellos que ya han superado las etapas y secuencias metodológicas previas a su aplicación en humanos, tales como la experimentación en animales, las pruebas químicas, físicas y toxicológicas, sigue constituyendo una verdadera prueba. Ello obedece a factores de distinto orden, ya biológico, psicológico, social y a la propia individualidad bioquímica de la especie humana.
Basta con pensar que la misma aspirina, que calma el dolor y que previene la trombosis arterial, también puede producir el sindrome de Reyé, mortal en muchas de sus manifestaciones.Basta con analizar los dispares y a veces contraproducentes resultados que se obtienen con la aplicación de métodos quirúrgicos, implantes, injertos, y otras terapéuticas, aún respetando las más precisas indicaciones y ajustando los procedimientos a los más estrictos protocolos.
La aplicación de cualquier recurso disponible, por tanto, debe siempre guardar los principios de la ética médica, respetando y valorando los conocimientos imprescindibles que la epidemiología y la clínica nos proveen, comenzando por una adecuada valoración de todos los parámetros y su constancia pormenorizada en una historia clínica.
Los ensayos clínicos controlados, en cambio, son instrumentos científicos diseñados para evitar y reemplazar las intuiciones, las corazonadas y el charlatanismo médico,por terapias experimentales llevadas a cabo agotando los medios de seguridad para el paciente.
La responsabilidad moral del profesional de la salud, es por lo tanto doble. Como clínico, su responsabilidad médica le exige actuar en el mejor interés de sus pacientes actuales, y como investigador científico, obrar con la necesidad de generar conocimientos cuya aplicación beneficiará a futuros pacientes.
Cada actuación del profesional en su función clínica lo ubica en un sitial extremádamente vulnerable, y en su función de investigador, en una posición moralmente riesgosa.
LA BIOETICA Y LA PROFESION ODONTOLOGICA
Si bien la odontología posee algunas características que la diferencian de la profesión médica, las normas de la bioetica alcanzan por igual a ambas profesiones, y en general, a todas las profesiones de la salud.
No obstante, las relaciones odontólogo-paciente, odontologo-odontologo y odontologo-comunidad, generan algunos dilemas propios o por lo menos comunes a nuestra profesión. Tanto el consentimiento informado, las medidas preventivas, la calidad de los servicios, la invasión tecnológica, las normas de auditoría, los modelos de atención, la estructura de costos, etc., han generado el número y complejidad de dichos dilemas, lo que ha producido un cambio en la toma de decisiones y en las propuestas y su materialización en políticas de saud bucodental, sin dejar de considerar el cambio sustancial que han experimentado las demandas de la población.
El replanteo de la publicidad a nivel profesional o de las industrias fármacoquimica y tecnológica, de la misma manera que la escasa justificación para la creación de nuevas instituciones formadoras del recurso humano fogoneadas en éstas últimas décadas por las propias entidades profesionales, con mecanismos de acreditacion muy laxos y con escasa consideración en sus currículas de la ética en sus distintos principios, son temas que todavía no han sido debídamente abordados y requieren un replanteo hacia el futuro.
El odontologo no puede estar ajeno a los grandes dilemas éticos, ni desde el punto de vista individual ni el de su integración inter y transdisciplinaria con los equipos de salud y de la seguridad social, pero tampoco debe abstraerse de sus responsabilidades inherentes a su trabajo y a su relación con los pacientes.
Las preferencias por determinadas prácticas, a veces influenciadas por el mercado de trabajo como por la presión publicitaria empresarial; la relación estética-función; la incorporación de procedimientos no debídamente probados y las formas de encarar los riesgos que asume como propios y como peligrosos para sus pacientes, deben incluirse entre los temas factibles de ser regidos por las normas y principios de la bioética que aluden a un sistema de valores que apunta a la perfección, al sentido de lo correcto y a la felicidad.
Pero la bioética, no debe interpretarse como un corsé sobre las decisiones y las formas del ejercicio profesional, debiendo resguardarse la autonomía en la resolución de los dilemas, coincidan o no con el paciente, y que aunque no pongan en riesgo la integridad o la vida del mismo, deben asumirse responsáblemente sin crear falsas expectativas, sin recurrir a publicidad o consignas engañosas y sin someterse a un sistema mercantilista de explotación que desnaturaliza su función social.
EL CONSENTIMIENTO INFORMADO
La investigación clínica es indispensable para determinar la seguridad y eficacia de cualquier recurso terapéutico disponible, y el profesional debe gozar de libertad para utilizar nuevos métodos que a su juicio ofrezcan la esperanza de restablecer la salud, aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de la gente, con los resguardos a los que ya hemos hecho referencia.
Al mismo tiempo, toda intervención preventiva, terapéutica o rehabilitadora, aplicada con plena conciencia del profesional y basada en evidencias previas y en su aceptación por la ciencia, tampoco debe desconocer la necesidad de su aceptación por parte de quien se someterá a ella, y dicha aceptación requiere de su conformidad signada en un documento, hecho que establece un consenso mútuo, una responsabilidad compartida y un pacto de compromiso.El consentimiento del paciente, es mucho más que un formulario o que una práctica defensiva ante posibles demandas por mala praxis.
Es ni más ni menos que una manifestación del respeto a la dignidad del enfermo y su familia.
El paciente tiene derecho a decidir lo que se hace con su persona, tiene derecho a que se le informe exhaustivamente sobre el procedimiento a que va a ser sometido, y la aceptación debe convalidarse con su firma, tanto en la historia clínica, en los protocolos, en el presupuesto y en el propio consentimiento.
Al mismo tiempo, es por demás conocido que cuando el paciente se informa adecuadamente e interviene en la decisión terapéutica, es más probable que acate las recomendaciones e indicaciones respondiendo mejor al tratamiento, sin contar su condición de eximente ante eventuales reacciones indeseables o fracasos.
Los Comités de Bioética, patrocinados para los establecimientos públicos de Argentina por la ley 24742, se deben abocar al análisis de una serie de temas que para nuestra profesión incluyen los relativos a :
EUGENESIA
EXPERIMENTACION EN HUMANOS
RELACION ODONTOLOGO-PACIENTE
CALIDAD Y VALOR DE LA VIDA
ATENCION DE LA SALUD
GENETICA
RACIONALIDAD EN EL USO DE LOS
RECURSOS DISPONIBLES
TRANSPLANTE E IMPLANTE DE ORGANOS
MATERIALES E IMPLEMENTOS
DERECHO DE LOS PACIENTES
SECRETO PROFESIONAL
El Comité Hospitalario de Etica ( CHE ) es un organismo autónomo compuesto por un grupo de personas que se reunen para tratar los conflictos éticos que se producen en el ámbito hospitalario. Es un foro democrático y transdisciplinario al que se le solicita la toma de decisiones ante situaciones especiales y dilemas que se plantean en la relación profesional-paciente.
La finalidad esencial de los CHE, se centra en la docencia, la casuística y la normatividad, promoviendo cambios para la obtención de una medicina más justa y de una asignación de recursos con equidad y razonabilidad.

En Argentina, la asunción de la bioética como marco de todos los aspectos inherentes a la salud, se halla debídamente reglamentada en las distintas jurisdicciones del pais a través de distintos organos legales que exponemos a continuación :
NACIONAL Ley 24742
BUENOS AIRES Leyes 11028, 11044,12347, 13066
CATAMARCA Ley 5057
CHACO Ley 4781
CORDOBA Ley 9011
JUJUY Ley 5009
NEUQUEN Ley 2327
RIO NEGRO Ley 3099
SANTA FE Ley 12391
TUCUMAN Ley 6507
MENDOZA Ley 7398
CHUBUT Leyes 4545, 4950
CORRIENTES Ley 5527
ENTRE RIOS Ley 9501
FORMOSA Ley 1255
LA PAMPA Ley 1363
LA RIOJA Ley 8032
MISIONES Ley 2207
SALTA Ley 7311
SAN JUAN Ley 7746
SANTA CRUZ Ley 2656
SANTIAGO DEL
ESTERO Ley 6581
TIERRA DEL
FUEGO Leyes 509, 554
SAN LUIS Decreto 5495
CABA Resolución 1154
MERCOSUR Resolución 58/01
ANMAT Disposición 5330
PARTIDO DE
GENERAL
PUEYRREDON Ordenanza 10886
CONCLUSIONES :
Todo producto de aplicación en el área de la salud que se vuelque al mercado, toda tecnología que se introduzca para el diagnóstico y el tratamiento de los enfermos, y todo procedimiento invasivo que tienda a la restauración anatómica o funcional de los pacientes, ya no será aceptable sino está asentado sobre una base moral.
La ética es un prerrequisito de la cooperación humana para el logro de cualquier objetivo compartido.
La comunidad debe tener la tranquilidad de que su salud está en manos de personas seriamente comprometidas con elevados estándares éticos en el ejercicio de las profesiones, pero que al mismo tiempo esa concepción moral sea trasladada a los
distintos ámbitos que proveen servicios de salud, además de aquellos que administran y distribuyen recursos, los que planifican y los que legislan en un tema tan sensible a la sociedad.
Que también la equidad, es fundamentálmente una cuestión ética, y que la obstaculización hacia el avance se produce cuando la intervención de los recursos humanos se manifiesta a través de acciones de importancia dudosa en las que no cuentan los derechos de los enfermos, las necesidades de la sociedad, la viabilidad de los procedimientos o los costos de aplicación, y que por tanto una amplia red de salvaguardias debe garantizar los métodos y procedimientos del ejercicio profesional y de la investigación clínica.
La bioética no es un mecanismo mágico que transforma lo malo en bueno, lo deseable en posible y lo reflexivo en evidente, pero el respeto de sus postulados, ayuda sin duda a establecer una práctica sana, una interrelación respetuosa y una conciencia social que permita una vida digna para la comunidad en su conjunto.
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