Sobre la base de una vasta experiencia, y de una abultada cifra de investigaciones clínicas, experimentales y epidemiológicas, resulta hoy difícil poner en duda los efectos benéficos del flúor como preventivo de la caries dental, ya por su aplicación local como su administración a través de la fluoración de las aguas de consumo, el empleo medicamentoso, o añadido a ciertos productos de la canasta alimentaria como la sal, la leche y las aguas mineralizadas, sin desconocer que se lo puede encontrar en la dieta a través del consumo de pescado, sal y en las propias aguas de ríos y manantiales. El empleo del flúor ha obtenido una amplia difusión en la población, y hoy en día se lo encuentra disponible libremente como en pastas dentífricas y enjuagues bucales. Cabe consignar que el agregado de flúor a los dentífricos, ha incrementado el empleo de los mismos en forma exponencial, llegando a la cifra global de 20.000 millones de dólares al año ( Bussines Research 11/8/2025) en un creciente mercado mínimamente segmentado de empresas productoras.
La penetración de los informes científicos en la esfera comunitaria de su acción preventiva sobre la caries dental, que ha demostrado que el halógeno se integra en la estructura del esmalte dental haciéndola mas resistente a la acción de los ácidos bucales, ha determinado su inclusión en casi todos los programas de promoción, especialmente en la infancia, y en muchos países americanos y menos en los europeos se han dictado leyes como la 21172/75 de Argentina, aunque ya se venía aplicando desde 1971 en una primera experiencia en la Provincia de Santa Fe. Al igual que lo sucedido en otros países, el programa, que tuvo su clímax en la década de 1980, fue discontinuado, no por razones económicas, sino por algunas voces que ya desde hacía muchos años se oponían por distintas razones al empleo sistémico del flúor. Cabe consignar que en USA, país en el que la fluoración de las aguas de consumo domiciliario había sido ampliamente aceptada en casi todos sus estados, fue dejándosela de lado, especialmente en la última década, como recomendación de la FDA (U.S Food and drug administration), institución que al mismo tiempo prohibe el empleo en niños de toda forma farmacéutica por via bucal, que a pesar de que dicha forma de uso nunca fué aprobada, ha decidido dar un lapso que vence el 31 de Octubre de 2025, para que entre en vigencia dicha prohibición.
No nos introduciremos en ésta polémica ente los pro y antifluoracionistas, ya que no es el motivo de esta publicación, y el abordaje se centrará en el efecto local del flúor y sus acciones no deseadas y su posibles reemplazos.Tanto la OMS como la FDI, han fomentado en forma permanente el cepillado con dentífricos fluorados que contengan entre 1000 y 1500 ppm. del producto 2 veces al día.
No nos introduciremos en ésta polémica ente los pro y antifluoracionistas, ya que no es el motivo de esta publicación, y el abordaje se centrará en el efecto local del flúor y sus acciones no deseadas y su posibles reemplazos.Tanto la OMS como la FDI, han fomentado en forma permanente el cepillado con dentífricos fluorados que contengan entre 1000 y 1500 ppm. del producto 2 veces al día.
Al mismo tiempo se han sugerido las aplicaciones tópicas con geles que lo contengan en proporciones no superiores al 1 %. Estas recomendaciones, se encuentran basadas no en una acción sobre la etiología de la enfermedad, sino en un efecto protector del esmalte dental sobre la desmineralización del mismo, tornándolo más resistente, y además sobre un efecto antibacteriano, teniendo en cuenta que desde los estudios de Hayes se ha responsabilizado a ciertas bacterias de la microbiota bucal como factores coadyuvantes en la actividad cariogénica que desarrolla la placa dental, lo que indujo a los investigadores a incluir a la caries dental en el rango de las enfermedades infecciosas, pero no transmisibles (ENT).
Todas éstas recomendaciones fueron ratificadas en la " 74 Asamblea Mundial de la Salud " en 2021.
La teoría ácida de Miller ha sido aceptada como basamento de la etiología de la caries dental, sin contar que en su momento también se difundieron otras teorías tales como la de proteolisis-quelación enunciada por Albert Schatz, quien precisamente pone en duda el método de fluoración de las aguas de consumo.
Sin duda a través de los años se han llevado a cabo numerosas investigaciones sobre productos que puedan reemplazar la acción local del flúor, ya que si bien existen muy pocas publicaciones sobre su toxicidad cuando se lo emplea localmente y en las dosis establecidas, no pueden descartarse imprevistos durante el cepillado, colutorios y aplicaciones de gel que puedan llevar al producto a la vía digestiva, especialmente en niños y ancianos.
Al respecto vale citar un interesante trabajo de investigación publicado en la Revista Española de Salud Pública de Mayo/Junio de 2009, cuyos resultados citan algunos efectos indeseables en niños sometidos a prácticas de cepillado dental, estableciendo significativas diferencias entre el grupo testigo y el grupo investigado, con resultados de la relación creatinina/flúor en orina que de 0.61 se eleva a 1,25 mg/g, lo que marca una interferencia en la función renal.
En países como México y Ecuador, las agencias de regulación de medicamentos (ARCSA) han prohibido el empleo de los dentífricos que contienen sales de fluoruro de estaño, al igual que la ANMAT lo hiciera en Julio de 2025. Lo mismo ha sucedido con ANVISA en Brasil, y en muchos otros países americanos y europeos.
En 2011, la Comisión de Salud del Senado Nacional de Argentina, elevó un pedido de informes sobre el estado de aplicación de la ley 21172/75. En 2012 el PEN a través del Ministerio de Salud Pública respondió en forma incompleta sin aportar elementos de juicio sobre la aplicación del flúor.
Visto que la acción del flúor no es de naturaleza etiológica, sino que apunta al logro de una mayor resistencia del esmalte dental ante el avance de la caries, pero al desconocerse el mecanismo íntimo de su acción, numerosos grupos de investigadores se han volcado a tratar de encontrar productos con especial predilección sobre la regeneración de los tejidos destruidos.
La revista Science Advances ha publicado una técnica de regeneración de los tejidos duros dentales llevada a cabo por científicos de la Universidad de Zhejiang de China basada en el empleo de un líquido regenerador que imita al esmalte dental(al que se conoce como trietilamina), tanto en su dureza como en su estructura química y mecánica. La técnica, denominada de "crecimiento epitaxial" por su emulación a los procesos de fabricación de dispositivos electrónicos, ha demostrado experimentalmente que su aplicación en lesiones de caries repara el tejido dañado que recupera sus propiedades originales. Todavía resta su aplicación en modelos pre-clínicos y humanos, y en analizar su grado de toxicidad.
La tendencia de la mayor parte de las investigaciones, apunta al logro de mecanismos que se acerquen más a una emulación de la biología, con modelos propios de los que el organismo dispone para la creación de los tejidos y su eventual reparación cuando son atacados por fuerzas físicas, o agresiones químicas patológicas.
Un claro ejemplo de lo que sucede en la génesis de las piezas dentarias y su protección durante su período embrionario, y aún una vez erupcionadas, lo constituye la membrana de Nasmyth, que rodea al esmalte dental durante éstas etapas.
Esta membrana, es formada por los órganos del esmalte (ameloblastos), la que una vez desaparecida es reemplazada por una película adquirida de proteínas salivales. La naturaleza proteica de la membrana de Nasmyth está demostrada por numerosas investigaciones histoquímicas que han encontrado los aminoácidos tirosina, cistina y triptofano, característicos de las escleroproteinas o de las queratinas (Rezzónico, Revista de Histología Bucodental 1953).
La queratina (keratina) es un tipo de proteína que se encuentra en las células epiteliales que revisten las superficies externas de ciertos tejidos, ayudando a formar los cabellos, las uñas y la capa superficial de la piel, quedando dudas sobre alguna participación, comprobada experimentálmente, en su capacidad de reproducir una capa similar al esmalte dental. Un grupo de investigadores del King´s College de Londres, que vienen trabajando desde 2018, han publicado en la revista "Advances Healthcare Materials" sus experiencias en la obtención de queratina a partir de la lana de ovejas, material de bajo costo, la que expuesta a soluciones de fosfatos y calcio dan origen a capas de tejido que contienen apatita, componente normal del esmalte dental. Este tejido totalmente biocompatible por un proceso de biomineralización jerárquica adquiere una posibilidad regenerativa para la estructura del diente.
Esta investigación, todavía en su fase de laboratorio, enfrenta el desafío de lograr nanocristales de apatita con una alineación similar al esmalte a partir de matrices orgánicas. Existe por tanto un potencial para la reparación de lesiones tempranas obteniendo un tejido similar en apariencia y dureza totalmente inocuo para la salud.
La utilización de la queratina modificada químicamente, ya ha despertado la avidez de los laboratorios por fabricar cepillos de pelo y pastas dentales, las que administradas localmente a través del cepillado dental podrían sustituir la acción del flúor, con el agregado de una acción mineralizante obteniendo una verdadera recuperación del tejido perdido por acción de la caries dental y nulo índice de toxicidad.
Desde 2003, en que se publicara un trabajo que estudia en profundidad los mecanismos de organogénesis ectodérmicos (Dev.Biol 2003), se ha avanzado en la investigación de una proteina denominada USAG-1, que interviene como un freno natural que modula el crecimiento dentario tratando de encontrar un mecanismo biológico que actúe a modo de anticuerpo, que inhibiendo la acción de la proteina, estimulando las vías biológicas responsables de la función formadora pueda activar la regeneración de piezas dentales perdidas como de las faltantes por agenesia. Precisamente en una publicación de los NIH a través de Pub Med, se profundiza sobre la deficiencia del Gen1 asociado a la USAG-1que conduce a una mayor señalización de la proteina morfogenética ósea BMP que forma los dientes supernumerarios.
Tanto la revista Nature en 2021, como el National Institute for Material Science en 2024 se ocupan del tema por la relevancia que puede tener hacia un futuro cercano. Las publicaciones de Katsu Takahashi ( Hospital Universitario de Tokio ) en Science Advances de Febrero de 2021 y su continuación en el Journal Bioscience de 2024, dan cuenta de una droga denominada TRG-035 (Tooth Regrowth Drug), cuya acción a modo de anticuerpo despertaría un mecanismo biológico que reactiva las vías responsables de la regeneración dental. Las investigaciones están en vías de ejecución durante el 2025.
La acción antibacteriana, es otro camino que se centra en la naturaleza infecciosa de la caries dental, tratando de evitar la colonización en la placa o biofilm dental a través de materiales de restauración a los que se añade una droga que se integra a ellos.
Esta sustancia es un nanopolimero que produce la muerte de las bacterias por contacto. Uno de los productos es el llamado Infinix, aprobado por FDA, que evita la degradación de los materiales restauradores por parte de las bacterias. Se ha demostrado que una gran proporción de las nuevas obturaciones reemplazan a otras preexistentes, en las cuales el microespacio existente entre la restauración y el diente, al ser atacado por las bacterias es un sitio común de caries recurrente. Orientado a la misma acción, una invención israelí ha logrado otro producto denominado Nobio-TM cuya droga base se denomina Qasi (sílice de amonio cuaternario) que posee una alta concentración de moléculas antimicrobianas.
Debe tenerse en cuenta que las bacterias de la placa son entre 500 a 5000 veces más resistentes a los desinfectantes, antibióticos y al propio sistema inmunitario, por lo que las drogas empleadas deben poseer una fuerte acción bactericida pero una baja toxicidad para ser incorporadas a las pastas dentales y los colutorios. Investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Singapur han encontrado una sustancia que cumple con ambos requerimientos. Los trabajos, publicados en la revista Antibióticos, del Instituto Multidisciplinario de Publicaciones Digitales (MDPI) que es una plataforma suiza, han encontrado que el 3.3 diindolil metano (DIM), que es una molécula natural, reduce drásticamente la biopelícula de streptococcus mutans hasta en un 90 %, y se ha introducido al mercado bajo el nombre de Bisindol.
En todos los casos descriptos, debe añadirse un control del azúcar ingerido, que es el que permite la incorporación de las bacterias a la placa dental comenzando el ataque al esmalte dental. Pero dicha acción no es solo local. Las bebidas y alimentos azucarados también afectan la comunicación de las bacterias intestinales con el sistema inmunológico alterando su ADN. Tal como lo explica Nature Comunications, dichas bacterias producen un mecanismo denominado "plasticidad funcional" que modifica el comportamiento habitual y sus funciones ante el consumo desmedido de azúcar, provocando cambios en los marcadores inflamatorios del sistema inmunitario.
A pesar de los embates sobre la utilización del flúor por vía general, y aún por los posibles peligros de introducción al sistema digestivo en sus aplicaciones locales, tanto el cepillado con pastas dentales que contienen fluoruro de sodio, como el empleo de geles por parte de los profesionales odontólogos, deben ser considerados como el mejor método de prevención de la caries dental, hasta tanto lleguen a su comercialización otros productos de acción local, o que logren la mineralización biomimetica que obtenga la regeneración del esmalte y eliminen la infección que se esconde en la placa dental.
La acción local del flúor sobre la caries dental, reiteramos que se centra en la protección del esmalte sobre su desmineralización, provocada por los ácidos que se originan en una baja del Ph de origen bacteriano, y una acción antibacteriana directa.
La etiología de la caries descripta, todavía resulta incierta, pero la acción del flúor ha sido eficaz hasta el momento. Si se lograra descubrir alguna sustancia que se equipare con el halógeno, y al mismo tiempo no genere ningún tipo de efecto negativo ni toxicidad, tendríamos a nuestro alcance un verdadero adelanto con una completa aceptación.
Al respecto, en una reciente publicación (International Journal of Oral Science, 2025), se reproduce una investigación clínica llevada a cabo empleando un aminoácido no esencial que es producido por el cuerpo humano, la ARGININA, según afirman los autores reduce la acidez de la placa dental, modifica su estructura y promueve el desarrollo de bacterias beneficiosas.
En los primeros estudios in vitro se demostró que actuando sobre dichas bacterias, utilizando como intermediarios a ciertas bacterias que utilizan la arginina a través de un sistema llamado "deiminasa", logran transformar el Ph limitando la proliferación de aquellas que lo producen, que generalmente son estreptococos de distintas familias.
En la clínica, los biofilms expuestos a la arginina también aumentan su Ph transformándose en alcalinos. Se piensa hacia un futuro no muy lejano, incorporar el aminoácido a los productos para la higiene bucal, ya que es seguro y representa una alternativa prometedora enfocada a la sustitución de los productos tradicionales basados en el empleo del flúor.






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