jaitt odonto social

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viernes, 3 de febrero de 2012

EL VERDADERO VALOR DE LOS VIEJOS

La muerte no te llega por la vejez
sino por el olvido

Gabriel Garcia Márquez



En capítulos anteriores, ya hemos considerado la necesidad de revalorizar a los mayores, y dejando de lado su condición de jubilados, bastante estigmatizada hoy en virtud de ser considerados verdaderos parias en el mundo del trabajo, al tomar contacto con el artículo que reproducimos, vuelve a nuestra mente el deseo de remarcar la obligación de las jóvenes generaciones, de dar participación activa a los "viejos" en la toma de decisiones que los afecta directamente, y en otras actividades que los ayudan a sobrellevar con estoicismo sus últimos años de vida.
Por otra parte, nadie puede desconocer el aporte que los ciudadanos mayores han realizado y realizan en actividades y proyectos, validando su experiencia y su saber en beneficio de la comunidad toda.


La Caja de Seguridad Social para Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires, realiza sin lugar a dudas, un esfuerzo, basado en los aportes de sus afiliados, colegas en actividad, para entregar a sus jubilados una prestación, que si bien está todavía lejos de constituir una retribución acorde a sus necesidades, representa una apuesta al intento de mejorarla significativamente hacia el futuro.
Sin embargo, tambien debemos remarcar que son muy pocas las actividades a que se los convoca, y que en última instancia, no representarían inversiones desmesuradas para incluirlos en las mismas.  Faltan reuniones con los jubilados para darles información, para permitirles interactuar en su propio grupo y para solicitarles que aporten ideas y propuestas a fin de ser evaluadas por las autoridades de la institución.                                    
Es cierto que hacerlo a nivel provincial, resultaría casi imposible en virtud de la extensión de dicha jurisdicción, sin embargo, plantearlo en el ámbito de cada uno de los distritos, no resultaría descabellado, y esa función, que debiera recaer en los directores titulares o suplentes, constituiría un significativo aporte que, a nó dudarlo, redundaría en el estrechamiento de lazos más firmes entre los odontólogos en pasividad y con la institución que los ampara. 
Acordarse de los jubilados como seres sociales, tambien debe ser una misión de los organismos de la seguridad social, más si se tiene presente el momento especial que atraviesan de sus vidas, recordando aquella expresión que la define claramente y que expresa que " en la pendiente hacia el ocaso, solo se siente el ruido del silencio y la compañía de la soledad ".
El respeto a la senectud, no representa la vuelta a una sociedad patriarcal, pero el olvido de los viejos, envilece a los jóvenes.  
Al respecto, me permito como colofón, recurrir nuevamente a una expresión de Osvaldo Fustinoni que he citado en numerosas oportunidades : " Hay que meditar si la seguridad social, a través  del régimen jubilatorio, brinda al hombre un beneficio o le inflige una sanción "
Siempre hay tiempo para evitar que esto último suceda.                   

viernes, 16 de septiembre de 2011

DATOS INQUIETANTES PARA LA SEGURIDAD SOCIAL


¿ Es posible una sociedad cuya existencia ociosa duplicará la laboral ? ¿ Es factible una vejez con potencialidad cognitiva y autonomía ?

Estas preguntas no sólo instalan una tremenda duda; el análisis impone ciertas premoniciones, que son verdaderos nubarrones en el cielo de la seguridad social, tanto en lo atinente a los regímenes previsionales como a la cobertura de la salud.
En el presente siglo, convertirse en centenario no es un simple vaticinio, será una realidad incontrastable.  En tán solo un lustro, la esperanza de vida aumentó casi un 11% en los paises desarrollados,
con el agravante que, cuando la gente llega a los 90 años, el envejecimiento es mucho mas lento.
Estas ecuaciones demográficas, plantean interrogantes sobre si la sociedad podrá soportar una relación cada vez mas negativa entre la franja de jubilados y la de quienes los sustentan con sus aportes.
En Argentina, la tasa de fecundidad baja, la esperanza de vida sube y la población activa no se incrementa, mas bien, un 30% de la misma no aporta al sistema por trabajar en negro.
Si los aportantes a los sistemas de seguridad social, son 2 y 1/2 por cada jubilado, y un 30% no aporta, en poco tiempo tán solo un trabajador en actividad se corresponderá con un jubilado.
El peso de mantener la cobertura, ya no recae solo en los trabajadores activos.  El estado debe cubrir la brecha a través de los impuestos, y éstos, no son infinitamente extensibles.
En los sistemas de salud, los mayores de 60 años representan la cuarta parte de sus afiliados, pero consumen el 60% de los medicamentos y algo más en estudios, prácticas e internaciones.
En Argentina, la tasa de recambio poblacional es casi similar a la tasa de fertilidad por mujer ( 2,1 hijos ).  La población, con base en el alargamiento de la vida, ascenderá un 40% hacia  el año 2050, con una población probable para el pais de 58 millones de personas.
Los mayores de 60 años, se incrementarán en un 400%.
A no dudarlo se generará una presión inédita sobre la pobreza, los recursos profesionales y los sistemas de salud.
A éste ritmo, la Caja de Seguridad Social para Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires, como las demás cajas profesionales, sufrirá tambien el impacto de los índices mencionados, tanto en su aspecto jubilatorio como en la cobertura de la enfermedad y la discapacidad.
Los estudios actuariales, ya no serán un instrumento valorable, siendo que, aun con los aportes de los comitentes, resultará harto difícil establecer montos jubilatorios aceptables.
La dirigencia institucional, debe comenzar yá a trabajar con vistas al futuro, y entender que su función será ,más que técnica, eminentemente política, tratando de adoptar los mecanismos indispensables para disminuir el márgen que separa lo deseable de lo posible.

martes, 1 de marzo de 2011

SEGURIDAD SOCIAL Y ODONTOLOGIA

Como ya lo mencionáramos en párrafos anteriores, la población mayor de 65 años aumentará en el mundo a un ritmo tal, que superará a la menor de 5 años, y representará para los paises un verdadero desafío el cubrir los costos de sus jubilaciones y pensiones.  Al mismo tiempo, si no aparecen modelos terapéuticos y terapias farmacoquímicas que minimicen los gastos médicos de dicha franja etaria, los costos serán astronómicos.
No debemos olvidar que sólo el costo del tratamiento de los enfermos con Alzheimer en el mundo, asciende ya a los 600.000 millones de dólares por año.
La disposición de mas tiempo libre, y el ansia por ocuparlo por parte de ésta población, habrá de determinar sin duda la aparición de nuevas opciones tecnológicas y productos destinados a llenar ese vacío. Pero el problema radicará en que dicha demanda no irá pareja con su satisfacción, en la medida que el poder adquisitivo de los jubilados, se estrecha cada vez más, y concluirá siendo un mercado muy limitado si los gobiernos no aplican medidas para universalizar el empleo de dichas herramientas.
En nuestro pais, el problema no ha de ser menor.
La vejez nunca se ha encarado como tema prioritario, y las respuestas esporádicas responden a intereses políticos que usan electoralmente a los mayores, pero los problemas sociales y de salud no tienen respuesta.
Los paises desarrollados, tratan de paliar el desfasaje entre las franjas etarias, recibiendo inmigración jóven, lo que a su vez les acarrea innumerables problemas de tipo social, y en muchos casos, se hallan imposibilitados de ofrecerles empleo a todos ellos.
En nuestro pais, la innmigración decayó desde el 30% de la población en 1914, a menos del 3% en la actualidad, y es generalmente un conjunto humano carente de remuneraciones en blanco y de cobertura social, que lo transforma en un débil soporte para el sistema de seguridad social.
Así la base solidaria del sistema será insuficiente, no ya por falta de voluntad, sino por carencia de recursos, y los que hoy constituyen la población pasiva, deberán continuar trabajando hasta el límite de sus fuerzas, y ello acotará aún más el mercado de trabajo de los jóvenes. Pero los pacientes, demandarán servicios eficientes no siempre al alcance de los profesionales mayores. Los odontólogos no somos inmunes a los males que generalmente aquejan a las otras personas ( demencia, Parkinson, ACV ) y otros problemas del envejecimiento. Nuestros pacientes pedirán protección, los seguros  incrementarán  sus primas, y se crearán organismos y mecanismos que determinarán la competencia de los profesionales, quienes por razones físicas o intelectuales, ya no recurren asíduamente a la educación contínua, y ha de ser razonable, no tanto la restricción abrupta del ejercicio en forma obligada, cómo alentarlos a hacerlo en forma voluntaria, con lo que, de hecho, se incrementará el número de derechohabientes en la seguridad social.
El alargamiento de la vida, es generalmente en nuestros paises, más acelerado que el crecimiento de las economías, lo que repercutirá en los ingresos de los mayores, y tambien de los jóvenes, que quedarán marginados del mercado de trabajo.
En el caso de nuestro sistema previsional provincial, los odontólogos enfrentaremos tambien un verdadero desafío, y será imperioso recurrir a estudios serios, y a disponer de dirigentes iluminados que asuman con responsabilidad la sustentabilidad financiera de nuestra caja.
Pero el desafío no sólo atañe a los directivos de los organismos de seguridad social. Habrá que replantearse la escalada de creación de facultades de odontología que se ha producido en éstos últimos 20 años, casi todas privadas, y que ensancha cada vez más la brecha entre los índices de crecimiento poblacional y de matrícula profesional.
Basta con repasar los índices de relación odontólogo/población.  Hace poco mas de 30 años, la relación era de un odontólogo cada 1.295 habitantes.  El último censo, determinó una población de 40 millones, y una matrícula de 53.000 odontólogos, lo que nos dá una relación de 1 por 754 , con algunas ciudades en las que la relación es muy inferior, cómo Buenos Aires en la que es de 1 en 121 habitantes. Si a ello le sumamos una constante feminización de la profesión, lo que determina un retiro anticipado y un aporte económico al sistema inferior,  en virtud de los horarios de trabajo más restringidos, y en general por una necesidad menos acuciante que la del profesional masculino.
Los efectos de no adoptar políticas adecuadas, pueden resultar devastadores para nuestros jubilados, mas aún, que ya resulta cada vez más lejano,el costearse un retiro digno con los frutos del ahorro individual en la etapa productiva.
El futuro que nos espera es incierto, y si nó lo abordamos los propios interesados, ante el hecho consumado no tendremos otra opción que, no obstante renegar del intervencionismo del Estado, nos veamos obligados  a transferirle las cargas que no fuimos capaces de asumir.
De qué vivirá un odontólogo que no ha recibido herencia alguna, y que sólo vivió de su trabajo, cuando deba retirarse del ejercicio profesional ?.
La jubilación ya no será sinónimo de júbilo, sino de pobreza y aislamiento social.

viernes, 25 de febrero de 2011

SEGURIDAD SOCIAL. Para los tiempos del retiro.




Los viejos somos todos, porque todos vamos a envejecer, y las formas organizativas de las personas de la tercera edad, no pueden obviar las actitudes gregarias con quienes se comparten no solo la edad, sino fundamentalmente, los mismos objetivos y las mismas necesidades.

jueves, 24 de febrero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGIA

No siempre el retiro de la actividad profesional, obedece a razones escalafonarias o legales ( relación de dependencia, carreras profesionales, actividad docente o de investigación ) o físicas ( impedimentos por razones de salud ).
He observado que muchos odontólogos de práctica privada, resolvieron acogerse a la jubilación por razones de stress, burn-out, cansancio físico o mental, rompimiento de rutina, o símplemente para abrazar otras actividades ya sea, recreativas,físicas, culturales, intelectuales, etc.
Sin embargo, en ésta última alternativa, ronda sobre el individuo que toma la decisión, un temor al cambio que en muchas oportunidades retarda la decisión, y en otras, una vez tomada, lleva al arrepentimiento y sus consecuencias siempre desagradables.
La vida no obstante, ofrece alternativas al trabajo, y tambien impone un cierto rigor en la cumplimentación de normas que, salvo que por impedimentos en la economía del jubilado, que le obliguen a adoptar restricciones importantes, deben llevarse a cabo para enfrentar ésta etapa de la vida, teniendo siempre presente al niño que todavía llevamos dentro, pero sin olvidar al anciano que la sociedad, no siempre considera y respeta.

lunes, 7 de febrero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGIA

La buena nutrición es un factor clave para la curación de las enfermedades, y para el mantenimiento del bienestar de las personas de edad avanzada.
Un apoyo adecuado y una comprensión afectuosa, resultan indispensables para inducirlas a seguir las prácticas alimentarias que les son recomendadas.

sábado, 5 de febrero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGIA

Entre las actitudes de los mayores, y especialmente si experimentan alguna enfermedad, se pueden encontrar influencias de diversas variables entre las cuales figuran ( además de la edad, el sexo, el estado civil, y la posición socioeconómica ), algunas bien reconocibles en la estructura de la personalidad y en la historia del individuo.
Las dietas restringidas, las relaciones de familia, el alejamiento del trabajo, la disminución de los ingresos etc., determinan en muchos casos, cambios en la personalidad, que si nó se atienden precozmente, pueden derivar en cuadros francamente patológicos , que los organismos de seguridad social tienen la obligación de conocer,  para aplicar políticas que imposibiliten su aparición.  Nó es sólo abonando jubilaciones ( casi siempre insuficientes ) o haciéndose cargo de internaciones en instituciones geriátricas, como se cuida de la salud y bienestar de nuestros mayores.
En referencia a ésta última apreciación, es demás conocida la frase " la admisión de un individuo en una institución para crónicos, conduce casi siempre a crear inválidos permanentes ".

viernes, 4 de febrero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGIA

Pareciera que para muchas personas mayores, la jubilación se les presenta como un corte abrupto entre una vida activa y otra pasiva, lo que suele acompañarse de incertidumbre, pesimismo, y en algunos casos, se lo toma como una antesala de la muerte.
Otros individuos, en cambio, ven en el retiro de la vida activa, una luz de libertad e independencia, y lo toman con alegría.
En ámbos casos, la situación apunta a la obtención de un refugio de autonomía en la soledad.
Es tambien observable en la sociedad, grupos humanos, sindicalizados en su mayoría, que tratan de obtener el beneficio jubilatorio a edades cada vez menores; y otros, que se manejan con un mayor caudal de conocimientos, que patrocinan un aumento en la edad para el retiro.
Este es un tema, que generalmente se aborda científicamente a través de tres ópticas que no siempre coinciden en sus apreciaciones.  Por un lado, los que abordan el tema a través de las ciencias económicas, para quienes el jubilado es un producto de la sociedad cuyo sustento está dado por el mercado de trabajo y los aportes del Estado.
Por otro lado, las ciencias médicas, que a través de la Gerontología y Geriatría, analizan los distintos aspectos médicos y sociales que acompañan dicha etapa.
Por último, las ciencias jurídicas, que plasman ambas concepciones en cuerpos legales, que no siempre respetan los estudios de las otras ciencias, y crean verdaderos jeroglíficos que luego sólo los abogados pueden desentrañar.
No siempre la continuidad en el trabajo, mas allá de lo aconsejable, resulta beneficioso; y las conquistas sociales que adelantan los tiempos, pueden convertirse en verdaderas calamidades.
Es cierto, que no es posible aplicar una solución caso por caso, pero no está demás una mirada profunda sobre aspectos a los que no siempre se le asignan la importancia que merecen al momento de legislar, y es el análisis de la personalidad de los mayores de 60 años. 

sábado, 29 de enero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGÍA

La vejéz generalmente se asocia al deterioro, y ello es parcialmente cierto. Pero lo que se pretende es que, al alargarse la edad jubilatoria, se planteen alternativas en el tipo y condiciones del trabajo que los mayores pueden llevar a cabo, tema que hemos analizado en párrafos anteriores.
Es probable que muchas personas de la tercera edad, no puedan hacerse cargo de ciertos trabajos que requieren de la posesión de aptitudes físicas adecuadas. Pero no ocurre lo mismo con las capacidades que ponen en juego las destrezas intelectuales, que el estudio y la experiencia acumularon durante la vida.
Tambien es cierto que éste hecho no es aceptado en forma universal, y que las distintas culturas enfocan desde ángulos disímiles.
Es ya conocido, el respeto que hacia los mayores existe en algunas regiones de Europa, de Asia, de América Latina y en especial de Africa.  En ésta última, existe una expresión que conceptualiza la relación de los mayores con la sociedad: "un viejo que muere, es una biblioteca que arde".
Sin embargo en nuestro pais, en algunos otros en vias de desarrollo, y fundamentalmente en los paises industrializados, las personas mayores de 60 años son excluidas de las demandas de empleo, y en algunos casos, individuos de 50 años, no pueden reinsertarse en el mercado laboral cuando pierden el que desarrollaban hasta ese momento.
Y no me refiero al trabajo físico, sino en actividades patrimonio del intelecto. Aún en las plantas del personal sanitario, tánto los concursos, cómo las contrataciones directas para el ingreso a las carreras, excluyen a los profesionales mayores de 40 años.
Si bien no valen cómo justificativo para la nó exclusión, los casos excepcionales de profesionales de las ciencias de la salud que en tareas de dirección, gerenciamiento, organización, investigación, auditoría, etc., han logrado permanecer desarrollando dichas actividades hasta edades elevadas, debe por lo menos tenerse en cuenta.
Aún en el propio ejercicio profesional, he podido frecuentar a innumerables colegas que todavía trabajaban al pié del sillón y superaban con holgura las edades jubilatorias. Recuerdo al Dr. Gerardo Bruffau, con casi 90 años, realizando tratamientos de ortodoncia con su equipo SS.Whitte en su consultorio de la calle Santa Fé casi Callao. No quiero olvidarme de nombrar a un distinguido colega, a quien le guardo un gran afecto, el Dr. Orestes W. Siutti, que todavía sigue al frente del Museo y Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Odontología de la U.B.A, con un esfuerzo y dedicación francamente admirables.
Pero las decisiones humanas no se basan en hechos circunstanciales, sino en la ley de los grandes números y en la fuerza productiva con un criterio nétamente economicista. Y al mismo tiempo, los especialistas en seguridad social, los actuarios, los administradores públicos y muchos políticos, siguen aferrados a la doctrina de evitar la permanencia de los mayores en sus puestos de trabajo, para favorecer la incorporación al mercado de la mano de obra jóven. Si bien ésta doctrina es aceptable, tambien es cierto que el tema de los jubilados, debe abordarse también con otros parámetros.
Deseo agregar a éstas palabras, una interesante publicación, en éste caso, referida a las aptitudes de los mayores de 60 años.

viernes, 21 de enero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGÍA

La salud física, mental y social de los profesionales en general, no se aparta substancialmente de la que experimentan otras personas. Lo mismo sucede, con los individuos que integran el bloque de la tercera edad.
Sin embargo, existen profesiones cómo la Odontología, que poseen algunas particularidades en su ejercicio que la exponen a riesgos y enfermedades con mayor incidencia y prevalencia que otros grupos poblacionales.
Desde el año 1979, en que publicara un trabajo referido al tema en cuestión : " Seguridad del Odontólogo : evaluación de los riesgos a que expone el ejercicio de la profesión ". ( Salud Bucal
N° 29, Abril-Mayo 1979 ), he tratado casi infructuosamente, que la Institución que cuida de nuestra seguridad social, continuara con estudios y estadísticas que siguieran la línea que habíamos iniciado, ya que los archivos de COMEI, se fueron acrecentando y nutriendo con el paso de los años, atesorando una información relevante sobre la salud y discapacidad de los Odontólogos de la provincia de Buenos Aires.En este momento, deseo sin embargo poner el acento en los cambios, fisiológicos y patológicos que impactan a la tercera edad, y reproducir algunas publicaciones que, en su momento, fueron consideradas liminares en la gerontología y geriatría, que estimo importante darles una vía para información de los colegas, jóvenes y viejos, y especialmente aquellos que tienen la responsabilidad de dirigir nuestras instituciones.  Los primeros, porque son los futuros ingresantes a la tercera edad ( no deben olvidarlo ), los segundos, porque pueden condensar, comprender y utilizar dicha información con beneficio inmediato; en cuanto a los funcionarios de nuestras entidades profesionales, ofrecerles un caudal de datos y conocimientos, para que puedan tomar sus decisiones totalmente convencidos de la magnífica oportunidad que el destino, y sus colegas, han puesto en sus manos para efectivizar las ambiciones y apetencias de quienes, siendo sus pares en el ejercicio de la Odontología, se encuentran en una etapa de la vida en la que ya no pueden aceptar dilaciones para sobrellevar con dignidad, los últimos años de su existencia.

martes, 18 de enero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGIA

Continuación

                      La gerontologia y la geriatria,han dado muestras suficientes del estado de parcial o total indefensión en que se encuentran nuestros mayores al momento de su retiro de la vida activa, especialmente si durante aquella, no pudieron atesorar ahorros, inversiones, o no han recibido herencias o legados de sus mayores.
En mi función dirigencial, he asistido a situaciones francamente decepcionantes y hasta trágicas de colegas a quienes en mi juventud, los había visto triunfadores y guias de nuestro accionar, convertidos luego en verdaderos parias con multitud de necesidades para autoabastecerse económicamente, por la carencia de amigos o familiares que pudieran auxiliarlos a una edad en la que ya no disponian de fuerzas para trabajar, ni recibían una jubilación digna.
Tambien he asistido a reuniones y jornadas en las que se debatían los primeros intentos para lograr una ley, que estableciera la jubilación de los profesionales.
Recuerdo una conferencia, que ante un grupo laimportante de colegas de la Asociación Odontológica de Lomas de Zamora, dictara Hermenegildo Arnejo, viejo dirigente de la A.O.A, que bregara incansáblemente por la creación de la citada caja.  Luego de una exposición medulosa sobre los posibles beneficios que podría reportar dicha medida, un conspícuo socio de la institución convocante, a quien personalmente apreciaba, expresó ante los azorados ojos de Hermenegildo, y de muchos otros de los presentes, que los que propugnaban dicha legislación, eran los profesionales fracasados que no habían sabido ahorrar para su vejez.
No caben dudas, que allí se contraponían las dos clásicas concepciones que siempre estuvieron en pugna, la individualista y la solidaria. La caja nacional, se creó no obstante las posiciones en contrario ,y la ley englobaba a todos los profesionales del Pais que no dispusieran de algún régimen provincial especial.
Sin embargo, su duración fué efímera, como tambien lo fué muchos años después, la Caja de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, que fué liquidada al poco tiempo de su creación, por la presión de los grandes estudios jurídicos a quienes afectaba notoriamente.  Sin duda, aquellos abogados que trabajan empleando a grupos de colegas contratados o a destajo, cómo aquellos Odontólogos o Médicos que regentean institutos con profesionales a porcentaje, o con salarios irrisorios, no requerirán de una jubilación en su vejéz; pero los profesionales que de ellos dependen, difícilmente puedan labrarse un futuro venturoso con el sólo ejercicio de su profesión en dichas condiciones.

domingo, 16 de enero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGIA

Continuación
                            La preocupación social por la salud y la seguridad social de los ancianos, no es nueva, pero las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, constituyeron un semillero de publicaciones y trabajos sobre cuya base se asentó el orígen y afirmación de una ciencia que, si bien ya era aceptada tácitamente, no tenía todavía una precisa expresión: la gerontología y geriatría.
El derecho de los ciudadanos de la tercera edad, no concluye con el otorgamiento de una jubilación digna. El cuidado de la salud, casi siempre resentida por los achaques que le impone el paso del tiempo, representa un desafío para los organismos de la seguridad social, especialmente, si tambien de ellos depende algún sistema de cobertura sanitaria, y en especial, si es obligatorio.
  Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que el "Sistema de cobertura médica integral"( COMEI), dependiente de la Caja de Seguridad Social para Odontólogos de  la Provincia de Buenos Aires, constituye un verdadero avance en la materia.
Sin embargo, no siempre discrimina entre los grupos etarios de la cobertura, tal como lo hace,ley
mediante, con las jubilaciones, pensiones y subsidios, pues practicamente equipara las prestaciones de los mayores de 60 años con las que cubren a los más jóvenes.
Ya hemos analizado la situación de vulnerabilidad en que se encuentran nuestros mayores,especialmente los jubilados, en un momento de sus vidas en que ven decrecer sus ingresos, al punto de que aquellos que dependen sólo de la prestación jubilatoria, atraviesan situaciones de estrechez económica y carencias en el cuidado de su salud.
Es por ello, que deben reformularse algunas metas del sistema y analizarse las posibilidades de una cobertura más amplia y generosa, tánto en el número de prestaciones cómo en la eliminación de los copagos ( medicamentos, estudios complejos etc. ), que liberen a los mayores de las acechanzas en el cuidado de su salud.

viernes, 14 de enero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGIA

                                               Continuación                
                            El envejecimiento y la vejéz son situaciones  que deben ser abordadas desde dos ángulos distintos. Por un lado, la acción del Estado, a través de las distintas características en que se apoyan los regímenes de seguridad social; y por otro, sobre la responsabilidad que le cabe a cada individuo en la construcción y sostenimiento de dichos mecanismos, más que como obligación legal, como resultado de asumir plenamente la solidaridad social.
Ya hemos hecho referencia hace algun tiempo, la crisis por la que están atravesando los regímenes de seguridad social en el mundo como resultado del amesetamiento de la curva demográfica. Basta consignar que la población de adultos mayores de sesenta años representaba en 1895 el 2,5 % de la población total de Argentina. En 1960, era del 5,5%, en 1970, el 7,2 %, en 1980, el 9,9 %, en el 2001, el 11 %, en la actualidad oscila entre el 13 y el 15 %, y se calcula que en el 2050 se aproximará al 24 %.   Ya no caben dudas, que el autosostenimiento de la clase pasiva con los aportes de los asalariados,será una utopía, y los clásicos regímenes jubilatorios a los 60 años de edad, ya por reparto, o por capitalización serán insuficientes para afrontar la carga.  En la actualidad, los regímenes estatales deben recurrir al tesoro para poder liquidar las prestaciones jubilatorias. Así se hechan manos a recursos que incluyen el 15 % de la masa coparticipable bruta; el 11 %  del producido del IVA; el 20 % de la recaudación neta del impuesto a las ganancias; el 21 % de los impuestos que gravan la nafta; el 100 % de los impuestos específicos al gasoil,dieseloil,kerosene y gas natural comprimido y el 90 % del impuesto a los bienes personales.
Asi, de cada $1 de prestaciones del sistema integrado de jubilaciones y pensiones, 32 centavos son pagados con recursos no contributivos.
Si bien las cajas de profesionales, disponen de una legislación que les permite obtener fondos del comitente, a través de distintas modalidades, no cabe ninguna duda que a futuro, deberán modificarse las leyes que los amparan, especialmente en lo relativo a la edad jubilatoria.
Será tambien necesario intensificar los mecanismos tendientes a mantener activos a un importante número de afiliados para prorogar la decisión del retiro con algunas compensaciones.
Ya en 1981, en un trabajo de mi autoría, ponía el acento en los alcances del Art. 52 de nuestra ley 8119, que por un lado exigía para obtener el beneficio jubilatorio la cancelación de la matrícula en el ámbito provincial, y lo extendía además, a todas las provincias y regímenes autónomos existentes.  Cuando me hice cargo de la presidencia del Directorio, una de las primeras medidas que pude cristalizar con el apoyo total de mis colaboradores, fué la instauración del subsidio llamado en aquel entonces " por disminución del rendimiento profesional " al cumplir los 60 años.
Vale la pena, para no abundar en detalles, referir al lector, a la publicación de la C.O.R.A " Salud Bucal ", N° 42 de Febrero-Marzo de 1981, en la que encontrarán el trabajo al que he hecho referencia, además de acceder a un profundo y extenso editorial del entonces presidente , Roberto Lemme, y de una importante declaración de la C.G.P de la República Argentina en el seno de las Jornadas Nacionales Interdisciplinarias Córdoba 80, en la que se trató con amplitud el tema " Sistema Previsional de Profesionales Universitarios".

sábado, 8 de enero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGÍA

                         
           Continuación

No debe falsearse ni generalizarse el juicio sobre la capacidad de los ancianos, sobre la base de casos de personas mayores extraordinariamente dotadas y que han ocupado puestos prominentes en la vida pública.
La capacidad real del anciano tiene sus limitaciones, pero tambien depende de su personalidad y de las circunstancias que lo rodean.  Sin embargo, se debe evitar la construcción de tipologías demasiado rígidas y limitarnos a evaluar a cada individuo en sí y por sí.
La prolongación de la vida humana es casi unicamente una realidad biológica. Sólo un exiguo número de personas mayores, da muestras de gozar de una vida social activa.
Debe tenderse al logro de una suficiente y decorosa autonomía económica de los ancianos, y habilitarse centros geriátricos de salud que garanticen una seguridad biológica adecuada, evitando en lo posible la internación, y mantenerlos atados lo más posible a su contexto social con el fin de evitar su aislamiento y alienación.
La soledad, aún en personas que poseen hijos, hermanos o amigos, siempre es una posibilidad que suele darse, especialmente los fines de semana o en festividades clásicas. Al respecto reproduzco un artículo interesante sobre el tema.

viernes, 7 de enero de 2011

LA TERCERA EDAD Y EL EJERCICIO DE LA ODONTOLOGÍA

La senectud y la muerte son fenómenos naturales, marca el paso de la maduréz a la vejez y trae consigo una vasta gama de requerimientos y necesidades antes desconocidas. No sólo se toma conciencia de una manifiesta disminución de la capacidad de trabajo y del uso de algunas facultades intelectuales, sino que se empieza a sentir la necesidad de recibir ayuda de todo tipo,la que irá en aumento en los años siguientes, mas aún si se suman la enfermedad y la discapacidad.
Esta ayuda no solo es necesaria desde el punto de vista pecuniario. Tambien los ancianos reclaman una comprensión y estima de parte de su familia y en general de la sociedad toda. No obstante pareciera que los organismos de previsión, jubilación o seguridad social tuvieran como única función el otorgar prestaciones dinerarias, sin interesarse en cuestiones que hacen a la calidad de vida de los viejos y al soporte psico-social que los contenga.
Vale la pena reproducir en ésta introducción una noticia aparecida en los diarios del dia de la fecha
que refiere al tema comentado.

miércoles, 10 de marzo de 2010

EL ODONTOLOGO Y LA SEGURIDAD SOCIAL

A partir de ésta entrada, es mi deseo establecer un intercambio de opiniones sobre el rol que le caben a nuestras instituciones como soporte de sus ingresos, reglamentación del ejercicio profesional y cobertura social.  Deseo comenzar éste foro con algunas apreciaciones personales sobre el último punto.

SSSSSSSSSeguramente en mas de una oportunidad nos hemos preguntado, cuánto dinero nos cuesta vivir en sociedad, y posíblemente hemos tenido una sorpresa desagradable.  El vivir organizádamente y trabajar profesionalmente en una sociedad, implica pagar impuestos comunitarios, cuotas correspondientes a la matriculación profesional, aportes jubilatorios, cuotas societarias de Círculos, Federaciones etc.  Si bien muchas veces pudimos pensar que el costo es excesivo, tampoco es menos cierto que es un "gasto" necesario.
El dinero abonado en concepto de seguridad social, tiene como meta lograr que todos  los individuos sin excepción puedan gozar de los mismos derechos frente a las contingencias sociales, pues al decir de Juan José Etala (Derecho de la Seguridad Social) "......no solamente quien trabaje en relación de dependencia merece la consideración de estar resguardado frente a la inseguridad ".
En profesiones supuestamente liberales como es la Odontología, la única forma de brindar seguridad social es mediante la concurrencia solidaria de todos los colegas con su aporte mensual; así, aquellos que han conseguido mediante su inteligencia, destreza, capacidad de trabajo, o mejor predisposición física para el mismo,  una buena y estable posición, deben contribuir solidariamente ".....para llenar las necesidades de quienes transitoria o definitivamente se hallan en imposibilidad de trabajar."
(Juan D. Pozo : Derecho a la Seguridad Social ).
Evidentemente, se desprende de lo antedicho, que todo el sistema de seguridad social gira alrededor de la SOLIDARIDAD, y únicamente cuando podamos despojarnos de toda nuestra formación individualista y comprendamos que con el egoismo resultante de la actividad individual no podremos nunca conformar una comunidad odontológica plena y organizada, estaremos en condiciones de poder decir que nos encontramos cubiertos por un sistema, por una organización que nos respalda y que nos va a tender la mano en el momento que la necesitemos, que nos ayude nó sólo en el momento en que gozamos de dichas prestaciones en plenitud física, sino tambien cuando el infortunio o el paso de los años no nos permitan bastarnos a nosotros mismos ni a nuestras familias.
Es necesario remarcar que todos necesitamos de la SOLIDARIDAD, pues es la única forma de asegurar el presente y el futuro del colega y su familia, pues lejos está del objetivo de las instituciones previsionales, el doblegar al Odontólogo en su figura de hombre, sino en fortalecer su libertad, su dignidad y responsabilidad, evitando que la miseria destruya todas sus reservas morales y lo haga presa fácil de la arbitrariedad y la injusticia.
Todavía estamos lejos de ésta utopía, pero nuestra misión radica en acercar lo posible a lo deseable.

Para aportar estudios relacionados con el retiro de la vida activa profesional, incorporamos el documento adjunto.