jaitt odonto social

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jueves, 27 de marzo de 2025

DIA INTERNACIONAL DEL ENLACE ENTRE LAS CIENCIAS MEDICAS


 
Existen desde siempre, una serie de interconexiones y enlaces entre los profesionales que desarrollan actividades relativas a la salud individual y colectiva.                                                                        Desde la simple derivación de los profesionales de práctica general hacia especialistas, la interoperatividad entre distintas profesiones, la relación de los profesionales con las tecnologías de información y comunicación (TICs), el desempeño como apoyatura en la industria farmacoquímica y de equipamiento, y la participación en cargos, comisiones y asesorías en las estructuras públicas de la salud, se da en forma habitual.
Estas actividades requieren que los distintos profesionales de la salud, además de su formación académica, dispongan de un plus en su cúmulo de destrezas y habilidades cognitivas que les permitan aceptar los límites de las mismas, y también que los habilite para interactuar con otros profesionales o con otros campos del conocimiento. 
La Sociedad Internacional de Enlace de las Ciencias Médicas, ha establecido en 2017 el día 27 de Marzo como fecha en que se celebra ésta forma de disciplina, y se hace un llamado de atención sobre la necesidad de contar con profesionales y mecanismos que permitan encarar las acciones descriptas a los efectos de mejorar la atención integral de los pacientes, incentivando al mismo tiempo la investigación sobre todos los aspectos que atañen a dicha modalidad.

Estos tipos de enlaces pueden ser meramente de interconexión profesional, y en otros casos, a través de una formación que excede los alcances del título, incentivar acciones de planeamiento, investigación, recursos físicos, tecnología, ciencias exactas, etc.
A éstos profesionales se los denomina con el acrónimo MSL, que corresponde a la expresión Medical Science Liaisión, y su pericia les otorga credenciales académicas por fuera de su graduación profesional.
Es importante aclarar que ésta modalidad que se menciona no apunta a la creación de una nueva especialidad, si no al agregado de una carga  de conocimientos específicos a las curriculas particulares de las profesiones de la salud, que no solo deben apuntar a nuevas experiencias científicas y técnicas, sino además a introducirnos en áreas del conocimiento que inducen a capacitar sobre formación en modalidades de comunicación y habilidades interpersonales, y en ciertas dotes de liderazgo y conducción de recursos humanos, manejo de datos, acceso a otras áreas terapéuticas, fluido intercambio científico, y capacidad docente y expositiva en foros de la salud.
Una preocupación que subyace en el ejercicio de la odontología, en momentos en los que los registros electrónicos de datos están reemplazando a la conexión interprofesional, especialmente en los establecimientos hospitalarios públicos polivalentes y en las clínicas y sanatorios privados y de la seguridad social, está representada por la falta de integración de la profesión en los registros electrónicos, teniendo en cuenta que los servicios dentales generales y especializados no son tenidos en cuenta en la historia de los enfermos portadores de afecciones cuya etiología o incidencia limitan con su historia bucodental.
La Federación Dental Internacional (FDI), en uno de sus últimos consensos, ha expresado su preocupación al respecto, y ha solicitado a los organismos gubernamentales de la salud e instituciones profesionales la incorporación en la historia médica digital de los pacientes, de todas las menciones provenientes de los servicios dentales. La FDI estima que resulta primordial el registro de información referida a la enfermedad periodontal, caries, detección del cáncer bucal, estado de salud bucodental, dispositivos e implantes, prescripciones, información de alergias y tecnología de imágenes.
El otro aspecto relevante del enlace de la odontología con otras áreas técnicas y científicas está referido a la participación del odontólogo en la industria fármacoquimica, (especiálmente la ligada a la profesión), la fabricación de instrumental y equipamiento, y la elaboración de productos empleados en la reparación dentaria, en la que su participación conjunta con químicos, físicos e ingenieros especializados resulta imprescindible. 
Los conocimientos que la propia práctica diaria le aportan sobre ergonomía, lo ubican también en una función rectora para el diseño y la elaboración de equipos odontológicos.
El odontólogo debe también estar en condiciones de asesorar al personal técnico y administrativo liderando equipos de investigación, monitoreando los ensayos clínicos y el reclutamiento de sujetos que participan en los mismos, y difundiendo éticamente los resultados descartando todo tipo de prejuicios o incentivación.
La universidad, al mismo tiempo que las instituciones profesionales, deben enfrentar los desafíos que le impone el avance de las nuevas tecnologías, tanto analógicas como digitales, y equipar a los odontólogos de todo el bagaje de conocimientos y habilidades que los capaciten en éstos tiempos de cambio.


 


lunes, 11 de abril de 2022

EL DECAIMIENTO VOCACIONAL EN LA ODONTOLOGIA

La falta de estímulos, es una razón suficiente para que la gente termine en el desaliento y hasta odiando su empleo, oficio o profesión.  Los estímulos pueden ser diferentes aunque a veces se suman. Algunas personas consideran como fundamental el reconocimiento de su trabajo; otras se consideran felices por el solo hecho de saberse partícipes del deber cumplido, y otras reniegan de su esfuerzo y decaen en su entusiasmo cuando no reciben las compensaciones económicas que consideran justas.
No caben dudas que en las profesiones de la salud, las recompensas remunerativas han dejado de ser en muchos casos, ya no solo atractivos para el normal desarrollo del trabajo, sino que a veces resultan insuficientes para acceder a un nivel de vida digno.  Muchos profesionales experimentan un verdadero vacío emocional cuando visualizan la discrepancia entre lo que pensaban al comienzo de su carrera, y lo que les ofrece el ejercicio de la profesión. Hoy en día, gran parte de los odontólogos dependen de su inserción en algún sistema privado de salud que en general les fijan unilaterálmente sus aranceles, y le imponen normas de trabajo que a veces vulneran la libertad de decisión del profesional, cercenando al mismo tiempo las posibilidades de reclamar condiciones  dignas de trabajo. El ejercicio de la odontología, a su vez, le generan una propensión a enfermedades y accidentes profesionales que lo encuadran perféctamente en una "profesión de riesgo", y su hábitat de trabajo se conceptualiza como "área crítica". Esta situación ha sido perféctamente descripta por el Departamento de Trabajo de los EE.UU analizando un total de 974 ocupaciones que experimentan exposición a contaminantes, infecciones, condiciones azarosas, contacto con radiaciones y riesgos menores como quemaduras, cortes, desgarros y lesiones punzantes. Entre los 15 trabajos que pueden afectar la salud de quienes los realizan, los odontólogos ocupan el segundo lugar.    El odontólogo en particular, suele visualizar los obstáculos que se le presentan para el ejercicio digno de su profesión, no obstante lo cual debe extremar al máximo su capacitación permanente para brindar una práctica indolora, emplear los nuevos materiales que le ofrece la industria dental, imbuirse de los nuevos conocimientos sobre la moderna ortodoncia, la implantología, la cirugía bucomáxilofacial y el abordaje de la enfermedad periodontal y la caries dental, enfermedades éstas últimas que afectan a gran parte de la humanidad, todo ello enmarcado por una serie de cuidados que respeten al máximo las normas de bioseguridad.
Hemos escuchado a muchos profesionales odontologos, atrapados en la maraña de la seguridad social y la medicina prepaga, expresar la falta de incentivos para llevar a cabo determinadas prestaciones por la exiguidad de los aranceles, en contraste con la responsabilidad que emana de su realización.  El "por lo que me pagan", suele constituirse en un pretexto exculpatorio para el desgano y para la cumplimentación de requisitos insalvables, lo que significa un verdadero peligro para la salud.  Sin embargo, saben muy bien que los profesionales de la salud, aún bajo esas condiciones, son los primeros en hacerse cargo de la responsabilidad de defender los criterios de calidad en la atención de los enfermos en particular, y de la salud pública en general.
La pandemia que vivimos, ha visibilizado los problemas a que fué sometida la profesión odontológica y las falencias personales e institucionales que resultaron extremádamente difíciles de superar, especialmente para quienes solo viven de su ejercicio privado.
Mientras tanto el número  de odontólogos en nuestro país no cesa de crecer, y cada tanto aparece alguna nueva facultad, especiálmente privada (9 públicas y 11 privadas) que libera nuevos profesionales al mercado de trabajo que no se condicen con el aumento vejetativo de la población.
A fines de 2021, la relación odontólogo/habitantes ronda los 1/692 en todo el país, y en las grandes urbes puede llegar a 1/250. 
Ya ni siquiera los docentes universitarios, logran despertar la pasión en sus educandos, como resultado de que ya no se esfuerzan en dicha tarea por la razón más que aceptable de considerarse incapaces de impactar en la conciencia de sus alumnos cuando ellos mismos padecen situaciones de injusticia, a pesar de su capacitación y dedicación.
El ejercicio de las profesiones de la salud, centra su eje en el sufrimiento humano, y ésta situación genera un plus en la responsabilidad de quienes disponen del conocimiento y las destrezas para mitigarlo. Pero si al final de su tarea no se consideran satisfechos con la compensación obtenida, su entusiasmo decae y la salud de sus pacientes puede resentirse.
Todos estamos contestes en que los miembros de la justicia, que accionan sobre la libertad, los bienes y la honra de los ciudadanos, deben estar bien remunerados para poder actuar con independencia, probidad y sin acechanzas que los puedan torcer en sus convicciones.  Sin embargo no se aplica el mismo criterio para quienes cuidan de la salud y la vida de sus congéneres, y algunos, agobiados por la presión social, pueden desviar sus capacidades hacia la sobreprestación y el plus no permitido, aunque sin dejar de lado su compromiso con la racionalidad en el abordaje de los problemas que plantea la enfermedad.
En muchos casos, la retribución indigna e insuficiente obliga al profesional a jornadas agotadoras, multiempleo, subempleo, y en fin a bajar la guardia en la atención eficiente y en el tiempo empleado para sus prácticas, casi siempre urgidos por las mismas instituciones proveedoras de pacientes, con lo que se logra una verdadera cosificación del enfermo. En general los profesionales suelen reaccionar con indignación, que luego se transforma en resignación, que al decir popular "mata al talento". Ya Balzac decía que "la resignación es un suicidio cotidiano". 
Esta situación, es de esperar que no sea eterna ni definitiva. Algún día las instituciones profesionales y los profesionales en particular, deberán alzar su voz para reclamar en forma decidida, y hasta compulsiva si el caso lo amerita, por una estrategia que evite la intromisión del lucro empresario en el abordaje de la salud, el respeto del trabajo profesional sin exclusiones ni manipulaciones, y el reconocimiento de la libertad de conciencia de los prestadores de servicios con base en su capacitación y su formación ética.
Si no queremos que se perpetúe la situación actual, la lucha de las viejas y las nuevas generaciones de profesionales deberá apuntar a dichos objetivos, pero siempre con la mirada puesta en el enfermo, que es el motivo de nuestra vocación por lo humano y de nuestra presencia en la sociedad.

jueves, 22 de septiembre de 2011

ENSEÑANZA DE LA ODONTOLOGÍA


Requisitos para la selección y admisión del
                       educando

En el año 1987, se reunió en Ginebra el Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas, abocándose al tratamiento de uno de los aspectos más preocupantes relacionados con la formación de recursos humanos en el área de la salud.
Decía el CIOMS en su declaración que " cuando un pais forma una cantidad de personal mayor de la que necesita o de la que puede emplear, se produce un desequilibrio en los recursos humanos de salud ".  El tema no es tán novedoso ni superficial como para que la Universidad lo ignore o lo relegue a meras discusiones sin  propuestas concretas.  La adecuación de los recursos humanos a las necesidades de salud de la población, resulta una quimera en tanto persista la incoordinación entre los sectores salud y educación.
Ya en 1985, el Director de la O.P.S, Carlyle Guerra de Macedo, expresaba que " las Universidades deben constituirse en la conciencia crítica de la sociedad y, en esa calidad, ser principal instrumento para promover las transformaciones necesarias ".
No es tan solo formando más y más profesionales, que la Universidad cumple con el objetivo que le asignara la sociedad en su conjunto.  Lo que ocurre es que las mayores preocupaciones educativas, se aplican al " cómo " y no tanto al " para qué " de la formación profesional.  Un año antes, el 12 de Diciembre de 1984, expresaba el Rector Normalizador de la U.B.A, el Dr. Delich : " La universidad ha trabajado con ahinco y sin desmayo. El Gobierno de la Nación eliminó el sistema de cupos para el ingreso, y tuvimos éste año una matrícula excepcional que fué atendida con escasos medios y recursos. Nos preparamos para recibir cerca de 80.000 estudiantes a partir de 1985, con la conciencia y la convicción de que cada uno de ellos tiene derecho a la oportunidad de la enseñanza superior, con la esperanza de que sean muchos los que en la universidad crezcan y prosperen, con una estrategia educativa que en el marco de la reforma pedagógica, muestre en la práctica que podemos dar buen entrenamiento universitario a muchos, si obramos con imaginación y tenacidad ". Las palabras suenan reivindicativas y un tanto demagógicas, y nó prevén acciones destinadas a evitar el derroche de recursos por abandono y desgranamiento, hechos favorecidos por las políticas que sólo se ocupan de fomentar el ingreso irrestricto a las universidades, pero que lo hacen sin estudios de factibilidad , sin estimar las reales necesidades de profesionales , y sin contar con los recursos económicos e instruccionales para acometer la tarea.
En Septiembre de 1986, la XXII Conferencia Sanitaria  Panamericana llevada a cabo en Washington, con la presencia de los Ministros de Salud de las Américas ( tambien de Argentina ), aprobó un documento sobre " Orientación y prioridades programáticas para la O.P.S en el cuadrienio 1987-1990 ".
A la par de señalar entre las prioridades relativas al personal de salud la necesidad de identificar nuevos modos para su formación y capacitación, ponía el acento " en la necesidad de reorientar todas las acciones en acuerdo a las estrategias sanitarias adoptadas ".
Estas dos opiniones contrapuestas entre funcionarios de un mismo pais, nos brinda un ejemplo más, de los tantos que pueden citarse, en que la política educacional se elabora sobre bases que nó contemplan las decisiones de un mismo gobierno, sobre las políticas de salud.  Esta situación no vá en desmedro de quiens deben orientar las políticas de sus respectivas areas, sino que marca la incoordinación a la que hacíamos referencia.
No caben dudas sobre las dificultades que deben vencerse para el abordaje de temas que cuestionan modos y caminos tradicionales, pero como expresara José Luis Romero, " una universidad que quiera ser viva, no puede esquivar los problemas fundamentales por el sólo hecho de ser conflictivos ".  El hecho cierto es que existe una gran discrepancia entre los recursos humanos que el sistema educacional prepara, y las características y número de esos recursos que los servicios requieren.  Numerosas investigaciones se llevan a cabo en diferentes centros educativos de América y Europa, con el objeto de desarrollar una técnica capáz de definir la clase y el número del personal de salud que debe ser entrenado en cada región.  Sin embargo, los hábitos y recomendaciones no pueden ser transferidos automáticamente a otros paises.
Una serie de circunstancias de órden social, económico y político deben ser evaluadas nó solo en cada país, sino en cada región y en cada comunidad educativa.

domingo, 10 de julio de 2011

UNA SOLICITADA ATIPICA E INQUIETANTE

En un diario de gran circulación en el Pais, hoy, 9 de Julio, ha sido publicada una solicitada que merece por lo menos, ser analizada imparcialmente.
Dada la importancia del caso, he interrumpido deliberádamente la secuencia sobre enseñanza de la Odontología, que será por supuesto momentánea
No es mi deseo arrogarme la autoridad de apoyarla, refutarla o descalificarla, pero a la luz de su exposición pública, me permitiré pormenorizar algunos interrogantes que surgen de su lectura.
En primer lugar desconozco a la institución que la publica ( Progrado ), y me llama la atención el logo de la misma, que dá a entender su pertenencia a la Facultad de Odontología de la UBA, la cual debe haber autorizado el uso de su denominación, ya que de no haber sido así, constituiría una flagrante apropiación indebida.
Tambien me llama la atención, la falta de alguna firma responsable, aunque debo suponer que los responsables de la publicación son los representantes del claustro de Graduados en el Consejo Directivo, quienes a mi, como graduado, no me han consultado, aunque tal vez no me haya enterado de alguna reunión o asamblea en la que se debatió el tema. Sí observo que han sido consultados todos los Odontólogos de planta de la Ciudad de Buenos Aires.  Hubiera resultado de interés publicar la nómina de los encuestados, y haberles requerido alguna modesta contribución para cubrir la erogación ( $ 2 a C/U por ej. ) con lo que hubieran financiado el costo de la solicitada, y no tener que recurrir al auxilio de las empresas dentales , lo que supone alguna connivencia con los autores, o por lo menos con sus opiniones, lo que resulta bastante incomprensible.
Lo extraño es la falta de consulta a las instituciones odontológicas de la Ciudad como la AOA, Fociba,
CORA, CAO, AAO etc. que bien podrían haber opinado sobre el tema.
Es lógico que si se le consulta a un colega desprevenido sobre un tipo de institución que desconoce, y se acompaña la consulta con algunos preconceptos como: "un organo que no dignifica la profesión"(?), "un organo con intereses recaudatorios" o " un organo que encarece la profesión y es cuestionado en otras regiones del Pais", la respuesta es obvia.  Supongo que los encuestadores habrán mostrado algún anteproyecto que apoyara sus prejuicios, del cual pudieran obtenerse conclusiones tán drásticas; o que hubieran exhibido las leyes de colegiación de otras Provincias para que se pudieran analizar sus objetivos.
Así los encuestados podrían haber tomado conocimiento de algunos aspectos relevantes de dichas leyes, como la defensa de los intereses de la profesión, el poder disciplinario fuera de los organos del Estado, la fijación de los honorarios profesionales, la habilitación                de los consultorios y clínicas dentales, el control de los regímenes de trabajo en relación de dependencia a través de los registros de contratos, la persecución del ejercicio ilegal de la profesión, la interlocución con los poderes del Estado en su condición de entidades paraestatales, la matriculación sin intermediación de la burocracia etc.    Pero no debe dejarse de remarcar, que si bien las leyes de colegiación apuntan a un autoordenamiento de las profesiones, tambien determinan la proteccion de los intereses de la población. La colegiación por tanto, no es una concesión gratuita a una profesión, apunta tambien a un compromiso con la comunidad, de alli que la aprobación de una ley con dichas características, involucra a ambos sectores.
No caben dudas que los intereses que se mueven detrás de los oponentes a la colegiación, no son congruentes con la defensa de los intereses profesionales, y sin duda priorizan un viva la pepa en el ejercicio profesional, que a la larga deja a la profesión a merced de intereses de otra naturaleza.
Se descalifica a los colegios profesionales en aras de una presunta libertad y democracia, y se los califica de aparatos recaudatorios, olvidando que dichas instituciones representan el autogobierno de la profesión, y que sus autoridades se eligen democráticamente en elecciones donde el voto es obligatorio para todos los colegiados.
Es mas fácil reclamar la democracia cuando no se la posee, que defenderla cuando molesta con sus exigencias.

lunes, 20 de junio de 2011

EL PRESTIGIO DE LA PROFESIÓN Conclusiones

Si bien se dice que una golondrina no hace verano, tampoco puede interpretarse que el prestigio de una profesión se cimenta en la actividad pública de algunos de sus miembros. El verdadero prestigio de la Odontología, habrá de conseguirse a través del trabajo continuo y esforzado de sus miembros, y de mostrar dichos resultados a través de la aceptación y conformidad de la comunidad, tanto por los éxitos individuales como por el mejoramiento de los estándares de salud bucal.
Pero no resulta desdeñable, remarcar la tarea extraprofesional de muchos colegas, que robando horas a su profesión y a su descanso, han logrado tambien ser reconocidos y apreciados en actividades paralelas a ella que en muchas oportunidades los obligaron a abandonarla.
Podemos concluir, que el prestigio de una profesión no se busca, le es otorgado por la comunidad en retribución a lo que dicha profesión, y quienes la ejercen, han contribuido al progreso y mejoramiento de la misma.
Tambien se puede afirmar, que la Odontología, poco a poco va escalando posiciones en dicho reconocimiento, no obstante, debemos admitir que nuestro accionar profesional, desarrollado en el estrecho márgen de un consultorio, resulta un obstáculo para incursionar en forma paralela en otras actividades creativas, y que tambien es una valla para atreverse a una formación intelectual que proyecte al Odontólogo hacia niveles de exposición más relevantes, o a encarar el desarrollo de otras habilidades que le permitan gozar de cierta notoriedad y admiración pública.
Tal vez a nuestras facultades, todavía le falten modelos formativos que incluyan la posibilidad de acceso a una cultura general para el desarrollo de una conciencia social, como tambien el desempeño de actividades relacionadas al arte en general y a los deportes, como complemento de la formación estrictamente científico-técnica.
La muestra, a todas luces incompleta, de colegas que lograron, por disposición personal ingresar en areas no afines a la odontología, y destacarse en ellas, pone de manifiesto que ya no debemos aceptar la marginación que muchos nos hemos autoimpuesto por vis a tergo, por temor al que dirán o por suspicacias de terceros, y que nuestra participación social, como ciudadanos y como universitarios, resulta una obligación por encima de nuestra digna y esforzada tarea ante el enfermo.
Nuestra dignidad, como profesionales, nos obliga al cultivo de virtudes intelectuales, artísticas y físicas, tratando, como lo expresara magníficamente Jose Ingenieros, de no acomodarnos ni " al tradicionalismo, que es el sistema ideológico de las clases privilegiadas, ni a la moda, que es el sistema de los que carecen de ideas propias. "

jueves, 16 de junio de 2011

EL PRESTIGIO DE LA PROFESIÓN ( tercera parte )

En el periodismo, tambien algunos Odontólogos lograron destacarse, entre ellos podemos citar a Manuel Rey Millares, Tulio Huberman y Horacio Martinez.
En el deporte futbolero, accedieron a la fama Eliseo Prado, Ruben Fernandez Real, Rulli, Fontana, Draghi y otros, todos ellos en la primera división.
En México, y luego en Europa, logró destacarse Hugo Sanchez.
Entre algunos de los escritores mas conocidos, podemos citar a Leon Tenenbaum, Guillermo Ries Centeno y Marcelo Friedenthal, éste último, uno de los precursores de la Logosofía en nuestro medio.
En actividades institucionales, merecen una especial mención Orestes Walter Siutti en museología, Carlos Maria Suarez en la actividad colombófila, Santiago Leyden en la presidencia del club Ferrocarril Oeste y Francisco García Remohi en el club atlético Quilmes y en el Automovil Club Argentino.
En las artes plásticas, el grabado y la escultura, se han destacado muchos Odontólogos, que sin haber trascendido el marco de dicha actividad, han realizado una labor encomiable que pudo apreciarse a través de los años, en la muestra anual que la Facultad de Odontología de Buenos Aires, através de su museo, realiza en ocasión del Dia del Odontólogo. En la orfebrería en plata, vale mencionar a Oscar Campi, tempránamente desaparecido.
En las expresiones musicales, debemos recordar a Ricardo Tanturi, Nestor Blanco, Salas del Valle con su Charanga del Caribe, y al todavía actual Rafael Cini, sin olvidar la mención del famoso coro Rodina de Bulgaria, conocido mundialmente. En cuanto a la actividad teatral, existe una verdadera escuela de actuación que, sin haber logrado catapultar a los máximos escalones publicitarios a sus integrantes, constituyó un verdadero semillero actoral al que se denominó Cariescope, y que desde 1957, y por mas de 30 años, llenó la sala del Gran Rex en su función anual.  Dejamos para el final, a Enrique Ernesto Febbraro, Odontólogo de Lomas de Zamora, mundialmente reconocido como el propulsor del Dia del Amigo.                                                         

jueves, 2 de junio de 2011

EL PRESTIGIO DE LA PROFESION ( primera parte )

Los tiempos no han pasado en vano, los avances en la ciencia y la tecnología han desterrado una visión fragmentada de nuestra profesión.

En éstas últimas dos décadas, se ha dado en nuestra sociedad un proceso de constante deterioro en la relación entre los profesionales de la salud y la población en general.
Las agresiones verbales, físicas o en forma indirecta y solapada, a través de expresiones en los medios de comunicación, han llegado a límites que comenzaron a inquietar a los profesionales de la salud y sus instituciones. La avalancha de juicios por mala praxis, ha creado un verdadero muro entre el profesional y el paciente, situación que ha sido alentada por los propios abogados que han visto en ésta escalada, una veta económica no desdeñable.
Es cierto que nuestra profesión, desde hace muchos años, ha sufrido la estigmatización por sus procederes, casi siempre lindantes con el dolor, el temor, la fobia, y a veces, por resabios ancestrales.
Hasta no hace muchos años, la palabra dentista era casi un sinónimo natural de "sacamuelas"; la obturación era una "emplomadura"; la prótesis era "la postiza", la exodoncia era sinónimo de "sacar", "tirar",o "arrancar".                                                  
La consulta, prácticamente no era reconocida económicamente, y en ello la culpa recaía en muchos colegas que trataban de atraer a los enfermos con la clásica "consultas gratis".            
Escritores, periodistas y comunicadores, se solazaban degradando la profesión odontológica, o directamente burlándose de ella.                             
No era poco común, y aún todavía no lo es, ver reflejadas en publicaciones y otros medios de difusión, escenas atroces con los clásicos barberos de la edad media, atormentando a los pobres enfermos con instrumentos torturantes.               
Tambien se dudaba en ciertos ambientes, de la capacidad intelectual de los dentistas, a quienes se consideraba más como simples artesanos que como profesionales universitarios.                                   
No caben dudas de que el prestigio de toda una profesión, resulta de la sumatoria de las actitudes y prestigios de cada una de las instituciones y profesionales que la componen. Por supuesto, que la generalización absoluta de ésta concepción no es correcta, puesto que tampoco puede generalizarse a la justicia a través de la óptica de un juez venal, o a una familia, por la irreverencia de alguno de sus miembros.  Pero el hecho cierto es que, cuando los cuestionamientos son múltiples y abarcan los distintos estamentos de la profesión, el prestigio general sufre una mengua considerable.
En una publicación de Selecciones del Reader´s Digest de Noviembre de 1980, bajo el título "Consejos para encontrar un buen Dentista", se justifica dicha publicación " para evitar que a su dentadura le hagan un trabajo innecesario, excesivamente caro o incompetente". En el desarrollo del trabajo, se alude a un "número deploráblemente considerable de dentistas deshonestos, incapaces, o ambas cosas a la vez", y se hace mención de una estadística (¿?) en la que "por lo menos el 45% de los dentistas que ejercen en nuestro continente, cobran o han cobrado cargos fraudulentos"                              
En Europa, no nos vá mucho mejor. Jean Francois Revel, periodista destacado de L'Express de Paris, dice en uno de sus libros: "el arte del político, lo mismo que el arte del dentista, consiste en convencer al cliente de que es el único infalible en una profesión colmada de piratas".
El antíguo catedrático español, Juan Canut, publica en una vieja edición del Boletín de información dental del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de España, una colaboración en la que analiza la pérdida de estima y de confianza que en la comunidad española ha sufrido el Odontólogo, llegando a utilizar para graficar tal situación, la denominación de "Sindrome Nacional de Recusación Odontológica". 
En Reflexión, boletin de la Asociación para la defensa de la verdad (¿?), se reproduce un cuadro en el que se transcriben las profesiones desarrolladas por los distintos presidentes argentinos. Así se mencionan a periodistas, hacendados, militares, médicos, abogados, bailarina y algunos sin profesión conocida, pero llama la atención que la nota discordante no se halla puesto en ninguno de ellos, sí en cambio en un Dentista, llamando la atención "que ese hecho ha ocurrido por primera vez en la historia universal", y que "nunca, en ningun pais del mundo, se ha visto el caso de un dentista presidente".                                                            
Jorge Luis Borges, tambien se ha ocupado de nosotros con su particular ironía. En un número de la revista Somos, de 1978, manifiesta refiriéndose a los jugadores de fútbol y la imágen que ellos dejaron traslucir en el mundial que, "decir que los futbolistas representan a nuestro pais, es como reconocer que los dentistas puedan ejercer esa representación".                                                     
No creo que se necesite ser demasiado hipersensible o susceptible para darse cuenta que no son demasiadas las ocasiones, en que la opinión pública emite juicios favorables a nuestra profesión, y que ello no es la cosecuencia de nuestra "rancia estirpe peluqueril", como le gusta manifestar a un colega amigo, sino que como profesión universitaria, todavía estamos transitando el camino hacia la adultéz, y que a pesar de los importantes avances científicos y tecnológicos, tenemos que seguir avanzando para constituirnos, nó solo en eficientes técnicos, sino tambien en referentes comunitarios por el dominio de las ciencias sociales y por una formación intelectual y desarrollo de otras destrezas que no sean sólo las inherentes a nuestra profesión.
No debemos, sin embargo, dejar de remarcar algunas de las muchas actividades de todo órden, que desarrollaron y desarrollan innumerables colegas, en acciones no conectadas a su profesión, y que los han colocado en lugares expectantes del quehacer político, periodístico, científico, deportivo, artístico etc. en nuestro pais y en el mundo, desde hace ya muchos años, y que por cierto, desdicen las opiniones burlonas y hasta infamantes a las que hemos hecho referencia. 
Ya no caben dudas, que muchos Odontólogos 
han descollado en la sociedad, con independencia de su formación profesional, y he de intentar hacer un raconto de aquellos colegas, que en distintos tiempos desarrollaron profesiones, oficios o simplemente ocuparon lugares expectantes en instituciones gubernamentales o privadas, no relacionadas en forma directa con la Odontología.  Podemos decir, que el primer odontólogo que logró trascender los límites de su profesión, fué sin duda Pierre Fauchard.   Si bien es cierto que su notoriedad lo constituyó el hecho de la publicación de su obra" Le chirurguien-dentiste ou traite des dents ", librada al público en París en 1728, y aunque no puede desconocerse que fué el resultado de su condición de dentista con gran dominio de la clínica y la cirugía, lo importante del hecho estriba en la rigurosidad y maestría con que abordó, para esa época, un compendio tán calificado que, hasta hoy, no es mucho lo que la clínica puede agregar a sus excelentes descripciones de cada enfermedad; pero lo esencial, estriba en que, si bien la primera limitación legal de que se tenga conocimiento para el ejercicio de la odontología, se dió en Francia en 1699, y requería un exámen para la autorización de su práctica, la verdadera base académica que sustentó dicha decisión por parte del gobierno, recién pudo fundarse 29 años después, sobre la base de la obra de Fauchard.
Siempre en el ámbito de relación entre los Odontólogos y la ciencia en general, no podemos dejar de mencionar a quienes se considera como los precursores del uso de la anestesia general. 
Horacio Wells, en 1844, experimentó clinicamente con el óxido nitroso ( protóxido de ázoe o gas hilarante ) y William Thomas Green Morton, hizo lo mismo con el éter sulfúrico en 1846. Ambos dentistas, son universalmente reconocidos por las ciencias médicas, y sin embargo, ambos pagaron un alto precio en su momento por aventurarse a experiencias tán avanzadas para su tiempo.  Mas cercano a nuestros dias, es justo mencionar a un Odontólogo que, con sus investigaciones, puso en manos de la humanidad un arma que extirpó una verdadera plaga que mató millones de niños y adolescentes, y dejó otro tanto de minusválidos : la poliomielitis.
Albert Sabin, a quien nos referimos, logró en 1957, la invención de la vacuna oral, todavía empleada en nuestros dias.                       
                                                                 
                                                                                                                                                                                                                                












martes, 10 de mayo de 2011

LA SALUD BUCAL Y LOS PARADIGMAS SEPULTADOS

Los índices precarios de salud dental pública, tienden sobre la odontología un manto de responsabilidad que nó siempre es justo. ¿ Puede en realidad el Odontólogo ayudar a mejorar los niveles de salud bucal poblacional ?; ¿ Las instituciones que los nuclean, han formulado, estimulado y llevado a cabo políticas con un claro compromiso con sus agremiados y con la comunidad en su conjunto ?.
En realidad, nuestra profesión ha acometido un traumático trance por caminos de desencuentros y frustraciones, con independencia de algunos grupos de profesionales que se han posicionado económicamente, y de algunas instituciones que han descollado en las áreas educativas y científicas.
Los análisis que hemos expuesto en las entradas anteriores, sólo han pretendido desmenuzar el presente, sin traicionar las ilusiones y sin glorificar el pasado.  En realidad hasta ahora, en el área de la salud, se han invertido esfuerzos e intentado soluciones, en una especie de huida hacia adelante, que nunca pudo cristalizar en proyectos duraderos, un poco en consonancia con los cambios institucionales que afectaron al País, pero tambien por cierta inoperancia y sintonías curiosas de dirigentes políticos e institucionales, descolgados y oportunistas.
Ciertos fracasos en su momento, fueron presentados cómo triunfos, y no se redoblaron los esfuerzos y la imaginación para torcer el proceso, más bien, se atendió a cálculos que luego mostraron su equivocación, que no pudieron erradicar los males que aquejaban al ejercicio profesional, ni doblegar las circunstancias que se proponían enervarlo.
En algún momento nos hemos compadecido de los colegas que emigraban para empezar de nuevo. Pero es que ¿ acaso no nos ocurre a nosotros lo mismo todos los dias ?.
He intentado en las exposiciones anteriores, transmitir a mis colegas mi modesta impresión sobre los aspectos salientes del ejercicio de la Odontología. Nunca me he encerrado en convicciones, pues ellas representan una suerte de forzosa aceptación y acérrima defensa de lo que no debieran ser más que opiniones.
Debo reconocer sin embargo, que he adherido a algunos principios universalmente aceptados y éticamente reconocidos, y sobre dicha base expuse mis ideas ( nó convicciones ), que como tales, no pueden ser inconmovibles ni inmutables, sino que deben estar abiertas para modificarse, adaptarse, mejorarse y adecuarse a situaciones cambiantes.
Como dirigente, he visto y transitado un sinnúmero de planes y experiencias en salud pública, a los que adherí y luego me defraudaron o directamente no pudieron concretarse.
Desde la defensa a rajatabla del Hospital Público, a través de las concepciones de Cabred, Carrillo, Oñativia etc., pasando por el S.N.I.S, la Comisión Paritaria Nacional, las Obras Sociales, el Seguro Nacional de Salud, la Desregulación y la Medicina Prepaga, hé debido conciliar ideas y preconceptos, y tratar de adaptar mis opiniones a los hechos concretos que se sucedían en el tiempo.
Es cierto que la Odontología, siempre fué considerada un hermano menor de la medicina, cuándo nó el furgón de cola, y fué muy difícil hacer entender a políticos y funcionarios médicos, de la atención especial que requerían los planes globales para con nuestra profesión.  No es poco lo que nuestras organizaciones profesionales han obtenido al respecto, pero tambien es cierto que todavía no se han alcanzado innumerables objetivos caros a la profesión odontológica.
La Odontología hoy forma parte de la primera línea en las estructuras de salud; ha logrado integrarse en las Obras Sociales y es requerida, dentro de ciertos límites, por la Medicina privada institucionalizada.  A pesar de ello, todavía pululan algunos resabios de discriminación y minusvalía en los entes públicos, existe una aceptada resignación de los Odontólogos en su relación con las Obras Sociales, y a veces, por inacción o por inacertada política, se ha creado una masa profesional, fácilmente manipuleable en contra de sus propios intereses; los directores de las empresas de salud, nunca se preocuparon por la situación de sus colegas explotados más allá de sus propios intereses.
Pero lo mas lamentable, es que se ha frustrado la posibilidad de encauzar un proyecto colectivo, no necesáriamente corporativo, pero con cierta connotación sindical, que permita defender conquistas, que para el movimiento obrero, hoy resultan naturales y permanentes.
Muchos de nuestros dirigentes, no han conseguido formular un verdadero proyecto alternativo, porque justamente son ellos mismos, la expresión de la crisis.
La distorción de ideas y la escasa representatividad rondan en algunas de nuestras instituciones, y dicha situación convalida de hecho, el manoseo y la explotación de los jóvenes colegas sin proponerse encarar una decidida defensa del odontólogo como trabajador de la salud.
Yo me pregunto ( al estilo de John Rawls ),
¿ Tiene sentido insistir en la defensa de derechos cómo los que siempre he reclamado, cuándo vivimos en medio de instituciones moral y materialmente débiles, y los modos de pensar de sus dirigentes son irreconciliables con dichos reclamos, a veces por ideología y otras por conveniencia práctica o indolencia ?.
No me considero pertenecer al cuadro de los que, al decir de Victor Heredia en su canción " ...venden sus sueños para acortar caminos ".
Entiendo que la respuesta que recibo, tán solo por garabatear éstos ideales, me demuestra que no es poca cosa trabajar modestamente, sin voluntarismo estéril, pero con decisión y horizontes de largo plazo.
Quiero seguir perteneciendo a esa raza dirigencial que no se rinde, que mira con optimismo el futuro y que todavía intenta cambiar algo.  Si el odontólogo puede acceder con dignidad y reconocimiento al ejercicio de su profesión, que no quepa la menor duda que su contribución resultará crucial para doblegar los índices de salud bucal, que todavía nos resultan inaceptables en una etapa de la humanidad en que el conocimiento y la tecnología, nos proporcionan las herramientas que en nuestras manos, y a través de una planificación adecuada, logren revertirlos en beneficio de la comunidad toda.
Pero tambien es cierto que a veces la indolencia de los colegas, permite que los dirigentes obren de acuerdo a su leal saber y entender. 
La Odontología, todavía no cuenta con una pirámide de talento social, cuya amplia base pueda sustentar eficazmente al vértice conductor y creativo. Cuándo hayamos eludido ( al decir de Emerson ) " las acechanzas del escepticismo ", y  propongamos integrarnos a un proyecto colectivo, democrático y serio, sin dogmatismos y de ámplio sustento ético, una profesión, satisfecha en sus aspiraciones y dignificada en su ejercicio, aportará su sabiduría y su energía para cambiar el decurso de la historia de la salud bucal pública.

jueves, 5 de agosto de 2010

UN RETO PARA NUESTRA PROFESION

Reproducíamos en la cuarta entrada de éste Blogg, publicada el 16 de febrero de 2010, los resultados de la Encuesta Provincial de Salud de la Provincia de Buenos Aires, remarcando el dato que, en el conurbano, el 50% de los encuestados que se sintieron enfermos en los últimos 15 dias en el año 1988, decidieron no consultar a ningún profesional.
Y llamábamos la atención sobre el hecho que 10 años antes, sólo el 26% había respondido en dicha forma, y, aún 10 años más atrás, en 1978, el pocentaje se reducía al 18%, con lo que podíamos concluir que las profesiones de la salud no habían logrado transmitir a la comunidad, o no habían generado con su accionar, una conducta preventiva o una adecuada valoración del desempeño profesional.
He decidido reproducir una publicación atinente al tema, que recomiendo sea debidamente analizada.