Sin entrar a considerar la pertinencia de los modelos tradicionales de cátedras o asignaturas independientes, contraponiéndolo a las unidades docentes integradoras, cómo los departamentos; una serie de aspectos operativos del sistema curricular, deben ser tenidos en cuenta para el logro de los objetivos que el mismo se plantea.
Los iremos analizando en las aportaciones que siguen.
1.- UNIFICACIÓN DE CRITERIOS Y TENDENCIAS.
El volúmen global de conocimientos que debe recibir el estudiante de odontología, se halla integrado por dos núcleos bien definidos; los llamados "conocimientos esenciales" y los "conocimientos accesorios. Los conocimientos esenciales son el conjunto de información que los educandos necesitan para desempeñarse satisfactoria e independientemente en cada estadio de su educación y para continuar su formación como odontólogos.
No son por lo tanto, una recopilación de hechos, datos, tablas, etc., sino mas bien una adecuada capacitación en el uso del método científico y en la aplicación de las destrezas analíticas que les permita comprender el proceso de la creación y el flujo del conocimiento, asi como la pertinencia de los conceptos científicos, para prestar cuidados efectivos y humanitarios a los pacientes.
Esta es la función básica del docente, que se cumple a través de la estrecha relación "maestro-discípulo", poniendo el énfasis en la transmisión y desarrollo de valores y actitudes positivas.
En éste aspecto, la unidad académica debe incentivar la presencia de profesores y auxiliares debídamente capacitados para dicha tarea.
En cuanto a los conocimientos accesorios o "conocimiento nuclear", representa el conjunto de informaciones que el estudiante debe memorizar y retener, referidos a los tópicos específicos o contenidos de la programación curricular.
El departamento debe normatizar la estructura periférica de éstos contenidos, dejando a la cátedra u orientación la suficiente independencia para la elección del núcleo.
Ello involucra el respeto a la "libertad de cátedra" y a la eventual "cátedra paralela", pero sin descuidar el tutelaje sobre la racionalidad, pertinencia y valor científico de los recursos terapéuticos que se enseñan.
Al mismo tiempo debe unificarse un glosario y una terminología que eviten confusiones, como así tambien armonizar los principios de la técnica y las tendencias de la clínica en acuerdo con el avance científico y con la disponibilidad de recursos.
2.- COORDINACIÓN VERTICAL DE LOS CURSOS EN
NIVELES DE COMPLEJIDAD CRECIENTE.
En el proceso de enseñanza-aprendizaje de cualquier campo de la ciencia, el alumno irá avanzando progresiva y sistemáticamente superando condiciones o prerequisitos que lo van habilitando para escalar sin prisa, pero sin pausa, posiciones que lo acerquen a la síntesis del conocimiento.
Este mecanismo resulta bastante simple en la formación de especialistas o en la enseñanza de monotemas, pero se torna mas complejo en las carreras terciarias, en las que la fragmentación vertical del conocimiento produce una serie de bandas paralelas, que si bien poseen puntos o superficies de contacto horizontal, pueden alcanzar un considerable despliegue en forma independiente una de otra.
Cada una de esas bandas se halla integrada por una serie de cursos o unidades temáticas que siendo parte de la currícula, requieren sin embargo de una ubicación precisa en la escala del aprendizaje para integrar conceptos y lograr niveles más amplios en la educación.
3.- EVITAR EL FRACCIONAMIENTO DESMEDIDO DE LOS
CONOCIMIENTOS.
La avalancha de información científico-tecnológica volcada en textos, revistas, periódicos y otros medios de comunicación, descolocan rápidamente a quien quiera mantenerse mediánamente actualizado, e impulsan a los estudiosos a optar entre convertirse en superespecialistas o en generalizadores superficiales. Las facultades, en su pretención de no quedar a la zaga entre los poseedores del conocimiento, tratan de incorporar buena parte de lo que se produce en el mundo, y en gran número de oportunidades transmitírselo a sus educandos. De ésta manera, y sin pretenderlo, se convierten en una fuente de inseguridad e incertidumbre, y en algunos casos, en promotoras de la anarquía intelectual. Así la explosión científica, promoviendo la excesiva fragmentación del conocimiento, mantiene abierta la brecha entre el ritmo de su expansión y la posibilidad de su asimilación.
Resulta imprescindible por tanto, que la programación académica de las altas casas de estudios, determine con precisión el volúmen de información que debe volcarse al estudiante y la forma en que debe hacerlo. Probáblemente, toda la información que se brinda sea importante,de lo que no siempre puede deducirse que sea imprescindible o por lo menos asimilable por el alumno cuando su fragmentación desmedida resulta evidente o cuando su coordinación en tiempo y espacio no la torna aprovechable.
Es evidente la necesidad de desagregar algunos contenidos de determinados cursos para permitir el fortalecimiento de otros núcleos de información, y si fuera posible, intentar una mayor participación de las áreas a nivel de las clínicas integradas, sin afectar la individualidad de los distintos cursos, aunque acotándolos a la dimensión y profundidad adecuada, a lo menos en lo que al pregrado curricular se refiere.
Continuará.
En este blog, se ofrece una tribuna para la exposición y discusión de los Problemas que Afectan la formación del Odontólogo, el ejercicio profesional y todo tema atinente al Mejoramiento de la salud bucal de la población, y a la Jerarquización de la profesión.
Mostrando entradas con la etiqueta Educación e investigación en Odontología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Educación e investigación en Odontología. Mostrar todas las entradas
lunes, 30 de enero de 2012
viernes, 4 de noviembre de 2011
LA EDUCACIÓN ODONTOLÓGICA HACIA EL FUTURO
Para principios del 2012, Argentina ostentará una relación Odontólogos-Habitantes de 1/720, lo que colocará al país a la cabeza de los paises latinoamericanos en lo que a dicha relación más baja se refiere, si se tiene en cuenta que en Uruguay es de 1/1000, en Chile 1/1170, en República Dominicana 1/1200, en México 1/1571 y en Haití 1/50.000, por tomar algunos ejemplos.
Esta relación que se dá en la odontología, no marcha paralela a otras profesiones, con excepción de la medicina, abogacía y las ciencias económicas, con la diferencia que las dos últimas profesiones se autosustentan alimentando una creciente burocracia tánto pública como privada, que ellos mismos inducen imponiendo mecanismos y legislación a veces inentendible para los profanos. La medicina dispone de una infraestructura de servicios en permanente expansión en todos los subsectores, que de a poco va absorbiendo los excesos de profesionales.
No ocurre lo mismo con profesiones científico-tecnológicas, que se demandan necesariamente sin que se incremente su número en la misma medida que las profesiones tradicionales.
Para darnos una idea de éste fenómeno, basta tan solo saber que Chile, por tomar un ejemplo cercano, gradúa por cada 1000 abogados, 207 ingenieros de diversas ramas, y la Argentina apenas 37. Esta situación se dá tanto en las universidades públicas como en las privadas.
No caben dudas que ningún organismo de la sociedad, ni dispone ni promueve la creación de mecanismos de planificación que influyan en la determinación de los educandos a la hora de elegir sus carreras. Por supuesto que no es una tarea fácil implementar mecanismos inductorios, sin que se preste a una malinterpretación que los asemeje a una tentativa de coartar la libertad de elección, pero por lo menos, debieran buscarse formas de asesorar o recomendar elecciones que apunten al proceso de desarrollo del país, desalentando el engrosamiento de profesiones que no responderán en última instancia, a las propias expectativas de los ingresantes, tánto en lo referente a sus apetencias económicas, como a sus deseos de ascenso social.
Esta falta de planificación, también incide en el abandono prematuro o en la extensión del lapso normal de la carrera, con el consiguiente despilfarro de tiempo y recursos. Basta pensar que en nuestro pais tenemos, por cada graduado anual, 17 estudiantes matriculados, mientras que en otros paises es de apenas 8. Ya es casi una verdad de perogrullo, que " la educación universitaria no aumenta las oportunidades laborales en la forma que sería deseable de esperar, y nó produce automáticamente el ascenso social de los estudiantes pobres. Ya no es tán cierto que un título universitario garantiza mejores oportunidades de progreso ". La frase entrecomillada, pertenece a Paul Krugman, y si bien personalmente no la comparto en su totalidad, representa el pensamiento de un intelectual que no debe desdeñarse.
La idea de una fuerte clase media sustentada en el estudio de profesiones universitarias, puede que ya no sea tán plausible como lo fuera en el pasado, pero tambien es cierto, que la formación intelectual que conlleva el cursado de dichas carreras, como el adentrarse en la ciencia y la tecnología, ayuda a crear mentes abiertas al cambio, otorgando al mismo tiempo, capacidad para adaptarse a los nuevos requerimientos, exigencias y desafios que plantea la sociedad moderna.
Los educadores dentales, siempre nos hemos preguntado: ¿ porqué debemos enseñar ?,¿ a quienes debemos enseñar ?, ¿ para qué debemos enseñar ?, ¿ dónde debemos enseñar ?, y hemos tratado de consensuar las respuestas adecuadas a cada situación.
Sin embargo existen otras dos preguntas que resultan cruciales para la educación universitaria, principalmente en aquellas profesiones que habilitan para ejercer actividades de servicio público: ¿ a cuantos debemos enseñar ? y ¿ como debemos enseñar ?. La primera de estas dos preguntas, ya la hemos respondido a lo largo de las exposiciones sobre " Enseñanza de la Odontología ", y la esencia de dichas respuestas, radica en la concepción política, ideológica y hasta económica que abrace cada educador. La superabundancia de Odontólogos, cuando la demanda no se elonga, crea frustraciones y resentimiento, y es un tema que tal vez nunca pueda tratarse liberándolo de las ideologías.
En cuanto al como, tambien ya hemos abordado algunas aproximaciones relativas al proceso de enseñanza-aprendizaje, pero vale la pena detenerse en un aspecto que pareciera controversial, y sin embargo en el fondo no lo es.
Existe una tendencia en los educadores, de plegarse a la idea del cambio permanente, estableciendo una verdadera oposición entre lo que se conoce como tradición y lo que se acepta como innovación.
En nuestra profesión, se dá el hecho cierto de un antagonismo entre quienes sustentan cada tendencia. Los hay quienes piensan en una formación básica, con preeminencia de una transmisión de conocimientos teóricos con un sólido soporte intelectual, complementado de un desarrollo de habilidades y destrezas amparadas en dicha formación. Otros educadores, exponen el ideario de una fuerte inclinación a la labor práctica desde el comienzo de los cursos, y una complementación teórica paralela que permita interpretar mejor dicha labor, con un acento puesto en la propia creatividad, para diferenciar así la profesión de un oficio, con el agregado de otorgarle a la facultad, las características de una empresa.
A éste último modelo, se lo suele caracterizar como moderno o innovativo, y al anterior como tradicional, llegándose a manejar términos como el de excelencia en contraposición a cultura o pensamiento.
Debe tenerse mucho cuidado de implantar cambios drásticos en los modelos de educación odontológica, sin caer como consecuencia en un descenso de la calidad educativa, y no interpretar la excelencia, cómo el disponer de profesores superespecialistas que suplanten a los generalistas, éstos últimos bien formados clínicamente, a los que
suele denominarse maestros. Ortega y Gasset, tenía una especial aversión por aquellos a quienes denominaba "generalizadores superficiales", y a su contrapartida los "superespecialistas".
De los primeros, censuraba su elocuencia ampulosa, dando la impresión de un dominio infinito del conocimiento, que se desvanecía ante el primer cuestionaniento serio de los jóvenes.
De los superespecialistas, decía que: "en su afan por profundizar el conocimiento, estudian tánto de tán poco, que llegan a saber casi todo de casi nada".
Los cambios, deben darse sólo cuando los docentes están preparados para darlos. Una herramienta educativa maravillosa, si nó se la emplea con conocimiento y convencimiento, puede resultar infructuosa y hasta catastrófica.
Dice Jaim Etcheverry con respecto a las dos concepciones educativas: " Cuando se escucha el discurso de los reformadores de la educación, es preciso concluir que todo lo que se hizo hasta ahora tuvo resultados desastrozos. Gracias a la denominada pedagogía tradicional, parecieran haberse formado una suerte de individuos estúpidos, memorizadores de informaciones inútiles, simples repetidores obsesionados por las evaluaciones, desmotivados por continuar aprendiendo durante el resto de sus vidas, dotados de un pensamiento infantil, incapacitados para trabajar junto con otros, bloqueados en toda discusión. En suma, unos pobres y despreciables ignorantes, desprovistos de juicio crítico y carentes de personalidad. Como el resultado de esos métodos perversos somos nosotros mismos, hay que advertir que es a nosotros a quienes describimos cuando criticamos a los que hoy denominamos despectivamente " métodos tradicionales de aprendizaje ". Los caracterizamos recurriendo al peor de los calificativos, porque para la sociedad actual no hay nada más denigrante que considerar que algo es "tradicional". La otra pedagogía ( la innovativa ), es la que nos promete un estudiante activo, motivado, interesado por aprender durante toda su vida, dotado de pensamiento adulto, capacitado para trabajar con los demás. Muy diferente, en fin, de ésto despreciable que somos nosotros mismos.
Una pedagogía desvelada por la relevancia y por eso centrada en lo "útil", como si resultara posible anticipar qué y cuándo algun conocimiento nos será útil.
Una pedagogía promotora del "estudiante entretenido" y activo, distante de quienes hoy se" aburren" ante la propuesta de estudiar algo en profundidad y con seriedad.
Una pedagogía estimulante de la discusión, aunque la sustancia del debate no refleje más que la ignorancia acerca de los aspectos más elementales de lo que se discute".
Creo que es bueno someter a la crítica, a cualquier método de enseñanza que pretenda imponerse. La educación no debe exhibir tán solo resultados mensurables, ( que los necesita ). La eficiencia y la productividad son palabras que encierran deseos de obtener logros concretos, aunque ello es tán solo una parte de lo que se pretende durante la formación profesional, si lo que necesita un pais son buenos técnicos y excelentes científicos, que al mismo tiempo constituyan una ancha base intelectual en la pirámide de talento, que ha de sustentar la pervivencia de una sociedad libre y democrática.
Decía Carlos Fuentes, "que las generaciones mayores tenemos la obligación de entregar a los jóvenes las novedades del pasado ", pero no debemos desentendernos de los adelantos técnicos y científicos, y de las nuevas modalidades de encarar la relación de la universidad con la sociedad, a través de los nuevos mecanismos de vinculación como la extensión, la asistencia técnica y la incubación de emprendimientos.
Una cosa no anula la otra, y la tendencia correcta sería una especie de mix de las ideologías descriptas, con programas conducidos por expertos, que sin renegar de su fundamentación técnicio-científica, acerquen al alumnado a la realidad que lo circunda. La universidad dejará de ser así esa antígua caja de cristal, para transformarse en un faro luminoso que irradie por doquier el conocimiento que produce a través de la investigación, y lo vuelque en la formación de profesionales que lo apliquen con idoneidad y sensibilidad social.
Esta relación que se dá en la odontología, no marcha paralela a otras profesiones, con excepción de la medicina, abogacía y las ciencias económicas, con la diferencia que las dos últimas profesiones se autosustentan alimentando una creciente burocracia tánto pública como privada, que ellos mismos inducen imponiendo mecanismos y legislación a veces inentendible para los profanos. La medicina dispone de una infraestructura de servicios en permanente expansión en todos los subsectores, que de a poco va absorbiendo los excesos de profesionales.
No ocurre lo mismo con profesiones científico-tecnológicas, que se demandan necesariamente sin que se incremente su número en la misma medida que las profesiones tradicionales.
Para darnos una idea de éste fenómeno, basta tan solo saber que Chile, por tomar un ejemplo cercano, gradúa por cada 1000 abogados, 207 ingenieros de diversas ramas, y la Argentina apenas 37. Esta situación se dá tanto en las universidades públicas como en las privadas.
No caben dudas que ningún organismo de la sociedad, ni dispone ni promueve la creación de mecanismos de planificación que influyan en la determinación de los educandos a la hora de elegir sus carreras. Por supuesto que no es una tarea fácil implementar mecanismos inductorios, sin que se preste a una malinterpretación que los asemeje a una tentativa de coartar la libertad de elección, pero por lo menos, debieran buscarse formas de asesorar o recomendar elecciones que apunten al proceso de desarrollo del país, desalentando el engrosamiento de profesiones que no responderán en última instancia, a las propias expectativas de los ingresantes, tánto en lo referente a sus apetencias económicas, como a sus deseos de ascenso social.
Esta falta de planificación, también incide en el abandono prematuro o en la extensión del lapso normal de la carrera, con el consiguiente despilfarro de tiempo y recursos. Basta pensar que en nuestro pais tenemos, por cada graduado anual, 17 estudiantes matriculados, mientras que en otros paises es de apenas 8. Ya es casi una verdad de perogrullo, que " la educación universitaria no aumenta las oportunidades laborales en la forma que sería deseable de esperar, y nó produce automáticamente el ascenso social de los estudiantes pobres. Ya no es tán cierto que un título universitario garantiza mejores oportunidades de progreso ". La frase entrecomillada, pertenece a Paul Krugman, y si bien personalmente no la comparto en su totalidad, representa el pensamiento de un intelectual que no debe desdeñarse.
La idea de una fuerte clase media sustentada en el estudio de profesiones universitarias, puede que ya no sea tán plausible como lo fuera en el pasado, pero tambien es cierto, que la formación intelectual que conlleva el cursado de dichas carreras, como el adentrarse en la ciencia y la tecnología, ayuda a crear mentes abiertas al cambio, otorgando al mismo tiempo, capacidad para adaptarse a los nuevos requerimientos, exigencias y desafios que plantea la sociedad moderna.
Los educadores dentales, siempre nos hemos preguntado: ¿ porqué debemos enseñar ?,¿ a quienes debemos enseñar ?, ¿ para qué debemos enseñar ?, ¿ dónde debemos enseñar ?, y hemos tratado de consensuar las respuestas adecuadas a cada situación.
Sin embargo existen otras dos preguntas que resultan cruciales para la educación universitaria, principalmente en aquellas profesiones que habilitan para ejercer actividades de servicio público: ¿ a cuantos debemos enseñar ? y ¿ como debemos enseñar ?. La primera de estas dos preguntas, ya la hemos respondido a lo largo de las exposiciones sobre " Enseñanza de la Odontología ", y la esencia de dichas respuestas, radica en la concepción política, ideológica y hasta económica que abrace cada educador. La superabundancia de Odontólogos, cuando la demanda no se elonga, crea frustraciones y resentimiento, y es un tema que tal vez nunca pueda tratarse liberándolo de las ideologías.
En cuanto al como, tambien ya hemos abordado algunas aproximaciones relativas al proceso de enseñanza-aprendizaje, pero vale la pena detenerse en un aspecto que pareciera controversial, y sin embargo en el fondo no lo es.
Existe una tendencia en los educadores, de plegarse a la idea del cambio permanente, estableciendo una verdadera oposición entre lo que se conoce como tradición y lo que se acepta como innovación.
En nuestra profesión, se dá el hecho cierto de un antagonismo entre quienes sustentan cada tendencia. Los hay quienes piensan en una formación básica, con preeminencia de una transmisión de conocimientos teóricos con un sólido soporte intelectual, complementado de un desarrollo de habilidades y destrezas amparadas en dicha formación. Otros educadores, exponen el ideario de una fuerte inclinación a la labor práctica desde el comienzo de los cursos, y una complementación teórica paralela que permita interpretar mejor dicha labor, con un acento puesto en la propia creatividad, para diferenciar así la profesión de un oficio, con el agregado de otorgarle a la facultad, las características de una empresa.
A éste último modelo, se lo suele caracterizar como moderno o innovativo, y al anterior como tradicional, llegándose a manejar términos como el de excelencia en contraposición a cultura o pensamiento.
Debe tenerse mucho cuidado de implantar cambios drásticos en los modelos de educación odontológica, sin caer como consecuencia en un descenso de la calidad educativa, y no interpretar la excelencia, cómo el disponer de profesores superespecialistas que suplanten a los generalistas, éstos últimos bien formados clínicamente, a los que
suele denominarse maestros. Ortega y Gasset, tenía una especial aversión por aquellos a quienes denominaba "generalizadores superficiales", y a su contrapartida los "superespecialistas".
De los primeros, censuraba su elocuencia ampulosa, dando la impresión de un dominio infinito del conocimiento, que se desvanecía ante el primer cuestionaniento serio de los jóvenes.
De los superespecialistas, decía que: "en su afan por profundizar el conocimiento, estudian tánto de tán poco, que llegan a saber casi todo de casi nada".
Los cambios, deben darse sólo cuando los docentes están preparados para darlos. Una herramienta educativa maravillosa, si nó se la emplea con conocimiento y convencimiento, puede resultar infructuosa y hasta catastrófica.
Dice Jaim Etcheverry con respecto a las dos concepciones educativas: " Cuando se escucha el discurso de los reformadores de la educación, es preciso concluir que todo lo que se hizo hasta ahora tuvo resultados desastrozos. Gracias a la denominada pedagogía tradicional, parecieran haberse formado una suerte de individuos estúpidos, memorizadores de informaciones inútiles, simples repetidores obsesionados por las evaluaciones, desmotivados por continuar aprendiendo durante el resto de sus vidas, dotados de un pensamiento infantil, incapacitados para trabajar junto con otros, bloqueados en toda discusión. En suma, unos pobres y despreciables ignorantes, desprovistos de juicio crítico y carentes de personalidad. Como el resultado de esos métodos perversos somos nosotros mismos, hay que advertir que es a nosotros a quienes describimos cuando criticamos a los que hoy denominamos despectivamente " métodos tradicionales de aprendizaje ". Los caracterizamos recurriendo al peor de los calificativos, porque para la sociedad actual no hay nada más denigrante que considerar que algo es "tradicional". La otra pedagogía ( la innovativa ), es la que nos promete un estudiante activo, motivado, interesado por aprender durante toda su vida, dotado de pensamiento adulto, capacitado para trabajar con los demás. Muy diferente, en fin, de ésto despreciable que somos nosotros mismos.
Una pedagogía desvelada por la relevancia y por eso centrada en lo "útil", como si resultara posible anticipar qué y cuándo algun conocimiento nos será útil.
Una pedagogía promotora del "estudiante entretenido" y activo, distante de quienes hoy se" aburren" ante la propuesta de estudiar algo en profundidad y con seriedad.
Una pedagogía estimulante de la discusión, aunque la sustancia del debate no refleje más que la ignorancia acerca de los aspectos más elementales de lo que se discute".
Creo que es bueno someter a la crítica, a cualquier método de enseñanza que pretenda imponerse. La educación no debe exhibir tán solo resultados mensurables, ( que los necesita ). La eficiencia y la productividad son palabras que encierran deseos de obtener logros concretos, aunque ello es tán solo una parte de lo que se pretende durante la formación profesional, si lo que necesita un pais son buenos técnicos y excelentes científicos, que al mismo tiempo constituyan una ancha base intelectual en la pirámide de talento, que ha de sustentar la pervivencia de una sociedad libre y democrática.
Decía Carlos Fuentes, "que las generaciones mayores tenemos la obligación de entregar a los jóvenes las novedades del pasado ", pero no debemos desentendernos de los adelantos técnicos y científicos, y de las nuevas modalidades de encarar la relación de la universidad con la sociedad, a través de los nuevos mecanismos de vinculación como la extensión, la asistencia técnica y la incubación de emprendimientos.
Una cosa no anula la otra, y la tendencia correcta sería una especie de mix de las ideologías descriptas, con programas conducidos por expertos, que sin renegar de su fundamentación técnicio-científica, acerquen al alumnado a la realidad que lo circunda. La universidad dejará de ser así esa antígua caja de cristal, para transformarse en un faro luminoso que irradie por doquier el conocimiento que produce a través de la investigación, y lo vuelque en la formación de profesionales que lo apliquen con idoneidad y sensibilidad social.
martes, 4 de octubre de 2011
ENSEÑANZA DE LA ODONTOLOGÍA
EL INGRESO A LA UNIVERSIDAD (parte 1 )
Expresaban los Decanos de la U.B.A en lo que se llamó la "Propuesta de Inacayal", formulada luego del encuentro de Julio de 1986: " De una parte, merece ser discutido el problema de utilización irracional de los recursos sociales, implícito en una estructura matricular totálmente desconectada de la demanda efectiva de recursos humanos de alta calificación. Así, algo deberá hacerse, y con urgencia, para desalentar las opciones en especialidades útiles pero cláramente sobreabundantes en relación con las necesidades razonáblemente esperables de la economía ".
Manifestaban al mismo tiempo, que "no solo deberían hacerse esfuerzos especiales de orientación, sino tambien imaginar modos de reconvertir útilmente a los que ya se han graduado, o a los que lo hagan en el futuro".
Si bien en éste cónclave, no se delinearon estrategias precisas al respecto de la orientación de la matrícula, se concluyó en que "dada la tremenda movilidad de la presente coyuntura, en cualquier caso conviene avanzar en el sentido de generar recursos de una muy alta adaptabilidad. Por ello, es razonable una estructura curricular que postergue la alta especialización y que privilegie una formación básica muy seria y muy fuerte".
No caben dudas, que los inconvenientes de la falta de planificación en la formación de los recursos humanos profesionales, han sido asumidos por la dirigencia universitaria, nó solo por la distorción que crea en el campo laboral específico, sino tambien por el empleo irracional de los ya escasos recursos financieros de que dispone la Universidad. El propio rector Schuberoff, se mostraba preocupado por el drenaje universitario, recordando que " todos los graduados de la carrera de Matemáticas de 1987 en la Facultad de Ciencias Exactas, ya se fueron al exterior ".
Creo sin embargo, que nuestra máxima preocupación, no debiera reducirse a un análisis de la situación tán solo desde el ángulo de la capacidad de la universidad para formar más o menos profesionales, de tal o cual forma, pensando en mayor o menor disposición de partidas presupuestarias.
Nuestra misión al abordar la problemática en análisis, es enfocarla en nuestra condición de ciudadanos, con propuestas racionales que impidan la aparición de fuerzas oscuras que se adueñen de la protesta, que lideren cambios bruscos y que promuevan el desórden y la disociación.
Si analizamos las distintas ópticas con que se enfoca el problema del acceso a la universidad, podemos así resumirlas :
1.- El ingreso a los estudios superiores debe ser libre, irrestricto, sin otro condicionamiento que la superación de los requisitos académicos impuestos en la currícula.
Nó solo políticos oportunistas y estudiantes desinformados, esgrimen ésta concepción maniquea de la libertad y la democracia.
La necesidad del universitario como motor del progreso, la presencia de más y más profesionales para el liderazgo de las acciones y políticas de su respectiva área; dar satisfacción a la presión de las masas estudiantiles ( y sus familias ) que año tras año egresan de la escuela secundaria; la contención de innumerables jóvenes, que al finalizar su educación intermedia, ( que nó habilita ni capacita suficientemente para sumarse a la estructura productiva del país ), buscan su satisfacción y dignificación en el título profesional, y en fin, el respeto a la libertad individual de elegir y programar su futuro por parte de quienes aún, en el absurdo de su individualismo, buscan su realización personal a contramano de la propia sociedad.
2.- El ingreso universitario debe restringirse, posibilitando el acceso de los más aptos.
Quienes defienden ésta concepción, esgrimen argumentos pretendídamente cientificistas que ponderan el nivel de excelencia profesional, asociado a la pervivencia de la mentalidad y los intereses de una sociedad anacrónica, que privilegia todavía los mitos del profesionalismo liberal con rango social y estatus económico, aunque divorciado del sistema, de sus reales necesidades, despreciando el esfuerzo intelectual y las aptitudes adquiridas como promotor del bien común.
En ésta instancia, se echa mano a métodos pedagógicos y decisiones administrativas, con el solo objeto de fundar el " númerus clausus ".
Tanto los cursos de apoyo, las pruebas de conocimientos y la evaluación de aptitudes y capacidades, responden a la fijación de cupos que nó son expresivos de los requerimientos y políticas acordes con el proceso productivo y la vida social, sino que su fijación, en las oficinas burocráticas de las autoridades universitarias, responde a opiniones subjetivas o a consideraciones presupuestarias o de naturaleza fáctica.
3.- El ingreso a la Universidad, debe pautarse sobre diagnósticos rigurosos de la realidad, apuntando a responder a los reales requerimientos del país, y de su política de desarrollo nacional,
fundamentálmente en lo concerniente a los recursos humanos habilitados para el ejercicio de las profesiones liberales.
En cuanto a las áreas del conocimiento que ilustran al hombre, que transmiten cultura, que lo introducen en el intrincado mundo de la ciencia y la investigación, la Universidad debe estar abierta sin ningun tipo de condicionamientos, salvo aquellos que preservan el debate meduloso, el respeto por el semejante y el apego a las normas de ética ciudadana.
continuará.
Expresaban los Decanos de la U.B.A en lo que se llamó la "Propuesta de Inacayal", formulada luego del encuentro de Julio de 1986: " De una parte, merece ser discutido el problema de utilización irracional de los recursos sociales, implícito en una estructura matricular totálmente desconectada de la demanda efectiva de recursos humanos de alta calificación. Así, algo deberá hacerse, y con urgencia, para desalentar las opciones en especialidades útiles pero cláramente sobreabundantes en relación con las necesidades razonáblemente esperables de la economía ".
Manifestaban al mismo tiempo, que "no solo deberían hacerse esfuerzos especiales de orientación, sino tambien imaginar modos de reconvertir útilmente a los que ya se han graduado, o a los que lo hagan en el futuro".
Si bien en éste cónclave, no se delinearon estrategias precisas al respecto de la orientación de la matrícula, se concluyó en que "dada la tremenda movilidad de la presente coyuntura, en cualquier caso conviene avanzar en el sentido de generar recursos de una muy alta adaptabilidad. Por ello, es razonable una estructura curricular que postergue la alta especialización y que privilegie una formación básica muy seria y muy fuerte".
No caben dudas, que los inconvenientes de la falta de planificación en la formación de los recursos humanos profesionales, han sido asumidos por la dirigencia universitaria, nó solo por la distorción que crea en el campo laboral específico, sino tambien por el empleo irracional de los ya escasos recursos financieros de que dispone la Universidad. El propio rector Schuberoff, se mostraba preocupado por el drenaje universitario, recordando que " todos los graduados de la carrera de Matemáticas de 1987 en la Facultad de Ciencias Exactas, ya se fueron al exterior ".
Creo sin embargo, que nuestra máxima preocupación, no debiera reducirse a un análisis de la situación tán solo desde el ángulo de la capacidad de la universidad para formar más o menos profesionales, de tal o cual forma, pensando en mayor o menor disposición de partidas presupuestarias.
Nuestra misión al abordar la problemática en análisis, es enfocarla en nuestra condición de ciudadanos, con propuestas racionales que impidan la aparición de fuerzas oscuras que se adueñen de la protesta, que lideren cambios bruscos y que promuevan el desórden y la disociación.
Si analizamos las distintas ópticas con que se enfoca el problema del acceso a la universidad, podemos así resumirlas :
1.- El ingreso a los estudios superiores debe ser libre, irrestricto, sin otro condicionamiento que la superación de los requisitos académicos impuestos en la currícula.
Nó solo políticos oportunistas y estudiantes desinformados, esgrimen ésta concepción maniquea de la libertad y la democracia.
La necesidad del universitario como motor del progreso, la presencia de más y más profesionales para el liderazgo de las acciones y políticas de su respectiva área; dar satisfacción a la presión de las masas estudiantiles ( y sus familias ) que año tras año egresan de la escuela secundaria; la contención de innumerables jóvenes, que al finalizar su educación intermedia, ( que nó habilita ni capacita suficientemente para sumarse a la estructura productiva del país ), buscan su satisfacción y dignificación en el título profesional, y en fin, el respeto a la libertad individual de elegir y programar su futuro por parte de quienes aún, en el absurdo de su individualismo, buscan su realización personal a contramano de la propia sociedad.
2.- El ingreso universitario debe restringirse, posibilitando el acceso de los más aptos.
Quienes defienden ésta concepción, esgrimen argumentos pretendídamente cientificistas que ponderan el nivel de excelencia profesional, asociado a la pervivencia de la mentalidad y los intereses de una sociedad anacrónica, que privilegia todavía los mitos del profesionalismo liberal con rango social y estatus económico, aunque divorciado del sistema, de sus reales necesidades, despreciando el esfuerzo intelectual y las aptitudes adquiridas como promotor del bien común.
En ésta instancia, se echa mano a métodos pedagógicos y decisiones administrativas, con el solo objeto de fundar el " númerus clausus ".
Tanto los cursos de apoyo, las pruebas de conocimientos y la evaluación de aptitudes y capacidades, responden a la fijación de cupos que nó son expresivos de los requerimientos y políticas acordes con el proceso productivo y la vida social, sino que su fijación, en las oficinas burocráticas de las autoridades universitarias, responde a opiniones subjetivas o a consideraciones presupuestarias o de naturaleza fáctica.
3.- El ingreso a la Universidad, debe pautarse sobre diagnósticos rigurosos de la realidad, apuntando a responder a los reales requerimientos del país, y de su política de desarrollo nacional,
fundamentálmente en lo concerniente a los recursos humanos habilitados para el ejercicio de las profesiones liberales.
En cuanto a las áreas del conocimiento que ilustran al hombre, que transmiten cultura, que lo introducen en el intrincado mundo de la ciencia y la investigación, la Universidad debe estar abierta sin ningun tipo de condicionamientos, salvo aquellos que preservan el debate meduloso, el respeto por el semejante y el apego a las normas de ética ciudadana.
continuará.
viernes, 27 de mayo de 2011
EVALUACION Y ACREDITACION DE FACULTADES DE ODONTOLOGIA
Cuando una institución o un programa tengan que someterse a un proceso de evaluación para ser luego acreditados, deben poseer un acabado conocimiento previo de las pautas y objetivos que el evaluador tomará en consideración cómo instrumentos de medición o comparación.
Ningún educando, debe desconocer lo que se desea obtener de él al final del proceso de enseñanza-aprendizaje para saber si alcanzó los objetivos previstos en el mismo; y la evaluación no será otra cosa que demostrarlo.
Por supuesto, que el punto crucial de éste mecanismo lo constituye la fijación de los objetivos y estándares de calidad, y en relación con la evaluación de instituciones educativas, habrá primero que definir que es la "calidad".
En cuanto a los estándares, habrá que preguntarse quien los fija, que significado tienen, o en torno a que conocimiento cientifico o a que formación profesional se lo establece. En éste aspecto, no caben dudas que la definición de un estándar, presupone un modelo de universidad, y la evaluación debe entonces articularse en un proyecto mas abarcador.
La mayoría de los sistemas de evaluación diseñados hasta la fecha, todavía no han logrado totalmente los propósitos establecidos por parte de sus propulsores, particularmente con respecto a los resultados comúnmente deseados de mejoramiento y confianza pública. Los sistemas permanentes de autoevaluación son los que concitan la mayor atención de las instituciones educativas, y en las facultades de odontología sean tal vez los que ofrecen mayores garantías para propiciar un constante avance en los patrones de calidad educativa.
Esta evaluación permanente o periódica permite obtener información sobre los efectos de la evaluación anterior, lo que se traduce en una atención permanente para mantener los centros universitarios en un nivel de calidad concordante con los ideales de excelencia que se trazaron previamente las propias instituciones.
La evaluación en una facultad de odontología, excede el marco de una simple estimación, apreciación o valoración del comportamiento de una institución educativa.
Si se tiene en cuenta que las facultades o escuelas de odontología, responden en general a las cualidades que caracterizan a los centros de tecnología educacional en salud, tanto como formadores de recursos humanos, expansores del conocimiento científico y productores de servicios de salud; y que en tal situación, desarrollan planes y tecnología educativa, producen investigación básica, clínica, socioepidemiológica, operativa y educativa, y promueven y desarrollan la prestación de servicios asistenciales a la comunidad, la evaluación de todas éstas acciones conlleva una tarea compleja que primariamente debe caracterizar y merituar cada actividad por separado, pero finalmente debe integrar el conjunto para permitir fijar el perfil de la institución.
Si bien existen y han sido probados numerosos procedimientos evaluativos, los modelos a aplicar no pueden responder solo a esquemas rigurosos predeterminados, que impidan la especulación y la discusión en el seno de cada institución.
Por ello, a la luz de que los mecanismos evaluativos, se hallan indisolúblemente ligados a la fijación de los objetivos institucionales, en última instancia, evaluar significa verificar el logro de los avances y cambios en el desempeño institucional que fueran previstos al enunciar los objetivos perseguidos.
De allí, que la tarea educativa, debe llevarse a cabo sobre la base de los objetivos y fines que se asigna cada institución, en el marco de los criterios sustentados por la generalidad de las demás instituciones similares, teniendo como contexto global, la política gubernamental establecida para el sector a través de un amplio consenso con participación multisectotrial.
De ésta manera, cada institución puede y debe llevar a cabo su propia autoevaluación, como paso previo e insustituible a la evaluación externa.
Ninguna evaluación debe ser impuesta unilateralmente, mucho menos a través de mecanismos desconocidos por la institución evaluada, y menos aún por fuera de un adecuado marco jurídico que avente el temor a la arbitrariedad.
La evaluación así entendida, representa un instrumento de ajuste relativo al cumplimiento de las metas autopropuestas y de la exigencia social, constituyendo un mecanismo que compensa y balancea con responsabilidad y transparencia, la delegación de funciones y la autonomía que la comunidad le confiere a la universidad.
Continuará.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







