jaitt odonto social

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jueves, 25 de febrero de 2021

MEDICAMENTOS : DEL ABUSO A LA ABSTINENCIA


En varias publicaciones anteriores, nos hemos referido con insistencia a la necesidad imperiosa de evitar el abuso de drogas y medicamentos para casos en que no está comprobada su efectividad, pero fundamentalmente si no existe una indicación precisa de un profesional de la salud con atribuciones de prescripción.
Sin embargo, no hemos puesto el acento en aquellos casos que, recetados convenientemente bajo indicaciones precisas, los enfermos desisten de comprarlos por razones de índole económica, o no siguen las instrucciones en cuanto a dosis, disminuyendo las mismas o espaciando la ingesta.
En algunas publicaciones, hemos encontrado que aproximadamente el 8 % de los pacientes adultos, reconocieron no estar tomando los medicamentos en razón de los altos costos de los mismos.
La aplicación de las leyes sobre genéricos que se han aprobado en muchos paises, permite acceder a los fármacos recetados a un costo inferior, pero también se han detectado casos de enfermos que recurren a drogas importadas de paises en los que son más baratos
( en algunos casos sin regulación ), o directamente han probado terapias alternativas.
Las consecuencias graves de éstos hechos no se hacen esperar, y la situación suele agravarse requiriendo visitas de emergencia, hospitalizaciones y empeoramiento del cuadro clínico, lo que conlleva al desembolso de recursos por parte de los organismos públicos o financiadores, y aún de los propios afectados muy superiores a los costos de los medicamentos no consumidos.
En nuestro país, los colegios de farmacéuticos ponen el acento en casos comunes de enfermos que concurren con recetas de varios medicamentos que deben ser administrados en forma simultánea, pero sin embargo los adquieren en forma independiente en acuerdo a la posibilidad económica que dispongan en el momento.
Los sistemas de obras sociales y de medicina prepaga, en general cubren en forma parcial el costo de los medicamentos, con excepción de aquellos recetados para algunas enfermedades crónicas o patologías especiales que son cubiertas por la Superintendencia de Servicios de Salud, organismo a quien se deriva el 10 % de lo recaudado por la Seguridad Social en su conjunto.
El Programa de Atención Médica Integral para jubilados y pensionados ( PAMI ), reconoce una cobertura del 100 % en los medicamentos de uso crónico o largo tratamiento, siempre que el enfermo no perciba una jubilación superior a una vez y media la asignación básica y en no más de cinco específicos, que pueden ampliarse previa justificación.
En general, la abstinencia parcial o total de la medicación, fundada en razones de índole económica, se observa con mayor frecuencia en personas adultas jóvenes, y en menor medida en mayores de 65 años.   La situación que planteamos, que como ya dijéramos puede repercutir en la propia salud del enfermo, y en consecuencia genera un incremento de costos al sistema, debe ser analizada seriamente a los efectos de que, si se comprobara estadísticamente la relación de proporcionalidad inversa entre la abstinencia y los costos del sistema en general, pueda accionarse sobre los impedimentos que se esgrimen, tratando de incrementar la cobertura en   medicamentos, y poder contrastar los cambios que se experimentan en el flujo de recursos con los que se afronta la cobertura de la salud de la población. Si el abuso en medicamentos es un mal que repercute sobre los enfermos y la comunidad en general, la abstinencia por razones económicas representa una muestra de inequidad que golpea sobre la base misma de nuestra sociedad. 


viernes, 12 de febrero de 2021

EL CRITERIO DE CALIDAD EN LAS PROFESIONES DE LA SALUD


El compromiso de las profesiones de la salud, ha sido desde siempre el de brindar la mejor atención posible tanto para el tratamiento de la enfermedad como para la conservación de la salud.
Este compromiso, obedece a la propia naturaleza del concepto de salud, que en el siglo pasado quedó plasmado en una serie de consideraciones y aún legislaciones, que distinguen a la salud como un bien social, y cuando el Estado se hace cargo de su resguardo, responsabilizándose de los medios que se conjugan para su concreción, se transforma en un bien jurídico.
Es por ello, que los profesionales de la salud hayan sido tal vez los primeros en hacerse cargo de la responsabilidad de hacer un hábito de su defensa, estableciendo el compromiso de la educación permanente como basamento de su formación a perpetuidad, para no dejar en el camino su inquebrantable decisión de mejorar la calidad de su asistencia.
El concepto de "calidad" sin embargo, no era un atributo insoslayable en la atención médica, y en general era aplicado a productos y cosas que debían responder a criterios de fortaleza, durabilidad, aspecto, originalidad, efectividad, etc., pero en las profesiones de la salud el tema lindaba con la responsabilidad ética.
Desde mediados del siglo XX ya se manejaban algunas pautas que orientaban a la población hacia criterios de calidad, los que se referían fundamentalmente a la infraestructura hospitalaria ( en especial las características de confort y hasta lujo en la internacion de los enfermos ), a la disponibilidad de tecnología e instrumental, y hasta algunos aspectos administrativos que se basaban en el respeto y consideración al paciente en el trato habitual.
Avedis Donabedian, en 1980 le confiere una nueva dimensión teórica al criterio de calidad en la atención médica, estableciendo variables bien definidas tales como "riesgos", "beneficios" y "costos", incorporando conceptos como "acceso", "utilidad" y 
"satisfacción", los que se transforman en verdaderos atributos de los que se responsabiliza al prestador de salud.
La estructura, el proceso y el resultado, le confieren validez al concepto de atención médica preconizado por Donabedian, que si bien ya eran tenidos en cuenta a partir de las publicaciones de Lee y Jones en 1933, él los ordena y estratifica haciendo una minuciosa diferenciación y al mismo tiempo complementación, entre los recursos humanos, físicos y financieros.  La estructura, los medios, y el factor humano son así enfocados a través de atributos que pueden ser mensurables, y se resumen en la validez, innovación, costo, oportunidad, factibilidad y valores humanos.
La absoluta interconexión e integridad de la cadena 
estructura-proceso-resultado, no es solo aplicable en la acción individual de los prestadores de salud, sino que también deben sostener el accionar de los efectores públicos, y aún de los propios sistemas y programas de salud.
La calidad en el sector salud apunta a la preocupación sobre la ineficiencia de la atención médica, los elevados costos, la forma fragmentada en que la población recibe los servicios, y el hecho que un sector importante, y en algunos paises creciente de la población no tiene acceso a las prestaciones.  La ineficiencia en el gasto es una de las razones que determinan ésta situación.  Paises que invierten en salud el 15 % de su PBI, ostentan índices similares a otros que no llegan a la mitad. Es casi una verdad de perogrullo, que la población pobre e indigente, los mayores de 65 años y los trabajadores informales reciben una atención de su salud incoordinada y despareja, y la población activa, cubierta por los seguros sociales, debe en muchas oportunidades recurrir a instituciones de prepago, y en su escala inferior, a la estructura estatal, enfrentando un elevado costo de las primas en el primer caso y un tramiterío engorroso en el segundo.
La estructura privada se sustenta en un sistema que privilegia el lucro empresario; la seguridad social se debate en un corsé que le imponen los aportes obligatorios que oscilan de acuerdo a los montos salariales; los sindicatos reclaman un seguro universal, y el sector público busca estabilizar sus gastos, lograr eficiencia y mejorar la calidad sin comprometer las estrategias políticas y electorales. La conjugación de todos éstos factores, crea un complejo panorama que atenta contra la calidad de los servicios de salud.
Con los  adelantos logrados mediante la incorporación al sector de la salud de las modernas técnicas de gerenciamiento, y de las tecnologías de la información y comunicación (TICs), puede llegar a obtenerse un sistema más comprensivo y más justo en beneficio de los efectores y los usuarios.
En nuestro país, el tema de la calidad de la atención médica se institucionalizó a través del Decreto 1269 en 1992, que estableció el " Programa Nacional de Garantía de la Atención Médica ", y un año después, el Ministerio de Salud y Acción Social crea la  "Comisión Nacional Coordinadora para el Desarrollo de los Recursos Humanos " en el área de la odontología, tendiendo al  establecimiento de mecanismos de articulación entre los organismos formadores de los recursos humanos y quienes utilizan dichos recursos.
En concordancia con ésta acción gubernativa, la Confederación Odontologica de la República Argentina ( CORA ), aprueba el
" Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Odontologica " que se basa en la categorización profesional, estableciendo mecanismos de ascenso en una escala que aprecia el mejoramiento de los odontologos en base a desempeños y educación continuada.  Los resultados no se visibilizaron en la medida en que dicha categorización, no se exteriorizó en mejores niveles de remuneración en los subsectores público y de la seguridad social.
En su número del 22/29 de Octubre de 2008, El JAMA, revista de la Asociación Médica Americana, dedicó su contenido al tema de la calidad de la atención médica. Reproducimos aquí algunos resúmenes de interés para profesionales y población en general.
En el año 2000 se deroga el Decreto 1269/92 mediante el
Decreto 455, que aprueba el " Marco Estratégico-Político para la Salud de los Argentinos ", en el que se proponen tres políticas sustantivas :
                   *  UNIVERSALIDAD CON EQUIDAD

                   *  FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL

                   *  SALUD SOCIAL SOLIDARIA

Una serie de resoluciones posteriores se escalonan hasta el año 2007,  disponiéndose su aplicación en todos los establecimientos públicos nacionales, provinciales, de la seguridad social y los de gestión descentralizada segun el organigrama siguiente :

Las líneas de acción se sustentan en los siguientes items :

Seguridad de los pacientes y gestión de riesgos sanitarios, organización y funcionamiento de los servicios con su correspondiente categorización, evaluación externa, desarrollo de guías de práctica clínica, uso racional de medicamentos, investigación operativa, capacitación y asesoramiento y armonización con los paises del Mercosur.

Los profesionales que ya llevamos recorridas varias décadas de ejercicio profesional, hemos observado las inmensas transformaciones sociales que se sucedieron hasta arribar a ésta sociedad de servicios y el inicio de la sociedad de los conocimientos, en la que la educación será el foco central de su devenir.  Ya no caben dudas que las herramientas hacia el futuro estarán representadas por las tecnologías de la información y comunicación, las que regirán el empleo de los conocimientos, lo que ya resulta notorio en su aplicación en el área de la salud de los paises más avanzados, desde la organización, administración y prestación de todos los servicios, sin dejar de lado la formación de los recursos humanos y la educación del posgrado, tanto en la modalidad presencial como a distancia. La obtención de niveles de calidad creciente en la atención de nuestros enfermos y en la obtención de altos estándares de salud individual y comunitaria, debe constituir la meta de todas nuestras preocupaciones.

domingo, 7 de febrero de 2021

LOS FOMITES EN LA PRACTICA ODONTOLOGICA

La acepción " fómite ", hace referencia a todo objeto inanimado o instrumento, cuya superficie, si se contamina con algún patógeno, puede transferirlo hacia un individuo transformándose en un vector pasivo.
Las superficies pulidas de éstos elementos, son más susceptibles de transmisión que las porosas.
En el consultorio dental, tanto el equipamiento como el instrumental pueden ser considerados fómites. En el equipo dental, el foco, la platina, la salivadera, los contraángulos y en especial la jeringa triple, son los objetos más expuestos a su transformación en fómites, y requieren para su desinfección eficiente, del empleo de alcohol etílico al 70 %, hipoclorito de sodio al 3 % o cloruro de benzalconio al 2 %, siendo los dos primeros los más aconsejados.
 

La limpieza, desinfección y esterilización son las estrategias básicas sobre las que descansa la prevención, a las que deben agregarse las barreras, como el barbijo, los anteojos, el gorro o cofia, el camisolin, las botas y los guantes para el operador, la vestimenta para el paciente, y una adecuada descontaminación del material desechable como los resíduos patogénicos, ya por su sometimiento a la acción del autoclave, de aparatos específicos o por su destino final en  los hornos patológicos.
Desde nuestra primera publicación sobre " Seguridad del odontólogo  ", en la revista " Salud Bucal " de la Confederación Odontológica de la República Argentina de Abril-Mayo de 1979, venimos repitiendo que, la odontología es una "profesión de riesgo", y el consultorio dental un "área crítica", lo que obliga a la búsqueda de una fuerza de reserva que le permita al profesional enfrentar las contingencias que le acechan y vencerlas, a través de la rígida aplicación de reglas de vida y de trabajo, basadas en concretos criterios científicos, que coadyuvando al desempeño de su profesión, lo mantengan libre de acechanzas y riesgos que puedan comprometer su salud y su propia vida.

viernes, 1 de enero de 2021

LA ODONTOLOGÍA EN TIEMPOS DEL ALZHEIMER


Los avances logrados en las últimas décadas en relación con la esperanza de vida de la gente, no se acompañaron con el aporte de conocimientos y terapéuticas que le agregaran dignidad a quienes logran ingresar a los grupos etarios de edad avanzada.
El incremento a la par, de las personas con enfermedades degenerativas corticales, ha creado una nueva preocupación que desafía los alcances de la eugenesia, y requiere de un plus en las tareas de los profesionales de la salud.
La enfermedad de Alzheimer, conocida desde 1907, constituye en el mundo entero una crisis de salud global que afecta a casi 50 millones de personas, y se proyecta hacia una duplicación, e incluso triplicación de los casos en los próximos 25 años.
El pico máximo de la enfermedad arranca entre los 60 y 65 años, con una sobrevida de 8 años luego de la aparición de los primeros síntomas.  En Argentina, la padecen unas 400.000 personas y constituye la quinta causa de muertes.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, de carácter progresivo, que origina la pérdida de la memoria, cambios en el comportamiento, disfunción cognitiva y deterioro funcional motor, con un compromiso global sistémico que complica enormemente su tratamiento.
El odontologo debe estar consciente, que en éstos enfermos que han perdido sus habilidades, se deterioran sus hábitos de higiene, lo que ligado a 
los efectos secundarios por acción de los medicamentos requiere que las terapias preventivas se constituyan en un factor preponderante para brindar una atención segura, efectiva y de calidad. La insistencia al enfermo para que no olvide su diario cepillado dental, y en ocasiones ayudarlo en su ejecución (cepillado asistido) resulta fundamental.
Por supuesto que los tratamientos deben ser siempre llevados a cabo por personal preparado para éste tipo de pacientes, que deben abordarse a través de la interdisciplinariedad, y con un gran compromiso para el núcleo familiar a quien le demanda un efectivo involucramiento en trabajo, sacrificio económico y el dolor de admitir que no hay recuperación posible. Vale la pena conocer que muchos de éstos enfermos se encuentran recluidos en residencias geriátricas, que según el Ministerio de Desarrollo Social son "Centros de alojamiento y de convivencia que tienen una función sustituta del hogar familiar donde se les presta una atención 
integral".Casi 90.000 personas mayores viven en residencias, y un 35 % presenta algún déficit cognitivo o físico. Solo en la ciudad de Buenos Aires hay casi 25.000 ancianos internados en casi 600 residencias.  Cabe consignar que el 17.3 % de la población adulta mayor es pobre por ingresos. Más de 900.000 mayores se encuentran por debajo de la línea de pobreza. El 5 % son indigentes.  Esta situación social, que impide la internación de gran parte de los mayores, determina que en muchas oportunidades sus familias no puedan asistirlos adecuádamente, y quienes están internados, no siempre cuentan con personal de apoyo para ayudarlos en sus necesidades. Por ello, mas que considerar a éste tipo de enfermos como "sujetos de derecho", lo que no siempre se materializa, son en realidad "objetos de cuidado", hecho que depende de la solidaridad y aprecio de los centros de internación geriátrica, o de la dedicación de sus familias para aquellos que por cuestiones económicas o burocráticas no puedan acceder a ellos.
La atención odontológica, por tanto, no depende de la elección del enfermo, sino de que quienes asumen su cuidado y se preocupan por proporcionarles la debida asistencia. 

Entre las causas de la enfermedad de Alzheimer se cuentan la edad, sexo, hipercolesterolemia, diabetes 2, edad de los padres al nacimiento, enfermedades cerebrovasculares, trauma cráneo-encefálico, infarto de miocardio, defectos inmunológicos, alteraciones cromosómicas,
acciones ambientales como infecciones, intoxicaciones, situaciones educacionales y ocupacionales, disminución de folatos y vitaminas 
B 12, B 6, homocisteina, y el uso desproporcionado de antiinflamatorios y estrógenos. En el 25 % de los casos se admite el influjo genético del gen APOE-e4.
Se ha especulado con un efecto adverso de las intoxicaciones mercuriales, entre las que se señala a las amalgamas dentales por su posible acción neurotóxica. Este compromiso no ha sido efectivamente demostrado.  Lo que si ha podido demostrarse, es una relación estrecha entre la enfermedad y la incidencia de caries.
En la universidad de Copenhague se llegó a la conclusión que el
Alzheimer convive con una incidencia importante de caries en el primer año de la enfermedad.  También en Suecia, donde la sufren 130.000 personas, se ha comprobado idéntica relación.
Otra  importante constatación es la estrecha relación entre la enfermedad con la pérdida de dientes y las enfermedades bucales en general.  La universidad de Kentucky llevó a cabo pruebas cognitivas durante un año en 144 pacientes desdentados parciales de entre 75 y 98 años en un grupo de monjas de la escuela de Notre Dame.  Quienes no experimentaban demencia en la primera revisión, presentaban más de 10 dientes en su boca, mientras que los que poseían entre 0 y 9 dientes presentaban signos de demencia o riesgos de desarrollarla. Se especuló que la diferencia podría radicar en deficiencias nutricionales, infecciones y enfermedades crónicas que actuarían simultáneamente en la producción de enfermedades dentales y daño cerebral.
Esta enfermedad, que la padecen entre el 10 % y 15 % de los mayores de 65 años, y 20 % de los mayores de 80 años, con un predominio para el sexo femenino que lo sufre en casi los 2/3 de los casos (tal vez por su mayor expectativa de vida), requiere como dijéramos , de una acción intensiva por parte de la odontología.
Los efectos bucales del Alzheimer están representados por la xerostomía (sequedad bucal), debida a la acción de los inhibidores de la colinesterasa, los ansiolíticos y antipsicóticos empleados en el tratamiento, con su lógica consecuencia de un incremento en la producción de caries, aunque en ciertos casos también se produce sialorrea, disfagia, disgeusia, glositis, estomatitis, sialoadenitis y espasmos de la musculatura masticatoria.
El empleo del flúor tópico y los enjuagues de clorhexidina debe comenzar en los primeros tramos de la enfermedad.
Los tratamientos dentales en general, requieren de una premedicación sedante por boca y a veces por vía endovenosa con drogas anestésicas de corta duración debido a la falta de cooperación de los pacientes.  Los tratamientos protéticos deben limitarse en lo posible, pues éstas personas no se adaptan fácilmente a las prótesis removibles si se tiene en cuenta que en el 
70 %  de los casos hay problemas con la desadaptación, higiene y producción de hiperplasias gingivales. La ayuda para la limpieza de las prótesis es esencial.
Lo aconsejable es el abordaje interdisciplinario, (en Japón se lleva a cabo en clínicas especializadas con participación de anestesistas), y estrecha colaboración de la familia, siempre con un consentimiento informado de por medio en la medida en que éstos pacientes no están en capacidad de decidir lo que es mejor para su salud.

Resumiendo, podemos extractar las claves del abordaje de los pacientes con Alzheimer, las que deben tenerse en cuenta para enfocar adecuadamente su atención :

*  El aumento del número de enfermos de Alzheimer también
    impacta en las clínicas dentales.

*  Se detecta fácilmente una deficiente higiene bucal con sus
    consecuencias en las estructuras dentales.

*  Es necesaria la aplicación temprana de medidas preventivas.

*  Cada caso debe ser abordado en forma individual.

*  Las familias deben involucrarse efectivamente.

*  La interrelación e interdisciplinariedad es indispensable.

*  Los tratamientos deben planificarse en los primeros tramos
    de la enfermedad.

*  La sedación por boca o la anestesia general deben emplearse
    según lo disponga el médico responsable.

*  Los tratamientos extensos y complejos deben evitarse. 

*  Los organismos públicos de salud, deben velar y controlar
    que éstos enfermos reciban la atención odontológica, ya en sus
    hogares, o en las residencias u asilos de internación.  

martes, 15 de septiembre de 2020

SOBRE EL EMPLEO DE ANTIBIÓTICOS EN ODONTOPEDIATRÍA


El empleo empírico de los antibióticos en las infecciones de orígen dental, es una práctica corriente, y son excepcionales los casos en los que se recurre a un cultivo y antibiograma para encauzar el tratamiento.
Cuando se trata de infecciones en niños, en general se recurren a dosis de antibióticos inferiores a las usadas en adultos, sin tener en cuenta las peculiaridades y características diferenciales con relación a ellos, que no siempre responden al solo hecho de su diferencia etaria, y que en ciertas oportunidades, ya por la talla, el peso y el metabolismo igualan al niño con el adulto, y por tanto requerirán dosis equivalentes.
La gravedad de la infección (compromiso del estado general, vecindad a órganos importantes, progreso inusual del cuadro clínico o refractariedad al tratamiento inicial), tambien son situaciones a considerar.  Además, el control ambulatorio (a veces difícil) y la falta de cooperación en los niños más pequeños, puede influir en la ausencia de resultados acordes con lo esperado del tratamiento instituido.
Por otra parte, la educación sanitaria de los progenitores incide en el uso adecuado de los antibióticos recetados.  Es común observar que muchos padres, con dificultades educativas y carencias económicas, tiendan a pensar que ante cualquier manifestación de dolor en la cavidad bucal de sus hijos, deba recurrirse al empleo de antibióticos y reclaman el auxilio de la seguridad social o del servicio público.  En cambio, en padres de niños con mejor educación,  se acepta con mayor comprensión la opinión del profesional, aún si ésta desecha el empleo de medicamentos.
Ambos grupos de padres, suelen no tener la misma apreciación sobre el uso excesivo de antibióticos, y en oportunidades, la actitud que tienen ante un problema bucal de sus hijos, puede llegar a influir en el odontólogo para que receten drogas que no son necesarias.  Pocos padres saben que los antibióticos no son imprescindibles en todas las infecciones (Pediátrics- 20 de Julio de 2015), y aún debidamente informados por el profesional, prefieren dar a sus hijos un antibiótico que no necesite.
Problemas de educación, de comunicación y de falta de confianza hacia el profesional, suelen propender a desconfiar de sus recomendaciones e insistir en el reclamo de alguna receta para mitigar el dolor o combatir rápidamente las manifestaciones visibles de una infección. Cuano dichos problemas se  transforman en atributos positivos, se acepta con mayor agrado el criterio impuesto por el facultativo.
Otro aspecto a considerar, es cuán preparado se encuentra el odontopediatra para asumir con idoneidad la toma de decisiones y la tarea de convencer a los padres sobre su necesidad de cooperar.
Cuando no se dispone de un antibiograma, el criterio clínico debe sustentarse en un riguroso manejo de la situación que incluye, un diagnóstico correcto sobre la lesión o los síntomas presentes, y una sospecha fundada sobre el gérmen causante de la infección.  Al mismo tiempo, se requiere de un conocimiento sobre el estado clínico general del niño, de sus condiciones socioeconómicas, de los productos antimicrobianos disponibles, de su dosificación precisa, y de las eventuales medidas complementarias (a veces con prescindencia de antibioticos) como los drenajes en sus distintas formas.
Decía Osvaldo Loudet que, "el error clínico involucra el error terapéutico", y en muchas oportunidades hemos visto descargar las iras de algún profesional sobre la falta de acción de un antibiótico, cuando en la realidad no era el aconsejado, su dosificación no era la correcta o el diagnóstico era erróneo, y por tanto la droga no resultó efectiva porque su indicación no se correspondía con el cuadro patológico real.  También hemos observado que, por desconocimiento, por falta de tiempo para utilizar los medios adecuados de diagnóstico o por imposición de los padres, se han recetado antibióticos en pulpitis que por supuesto requerían de alguna práctica específica.
Cuando la antibioterapia se considera una necesidad en base a un exhaustivo estudio clínico, y el tratamiento debe ser  empírico por falta de cultivos y antibiograma, es preciso conocer los gérmenes habituales que producen determinadas  infecciones como así también cuales son las drogas que pueden resultar más efectivas para encarar su tratamiento.
 Las clásicas infecciones agudas y crónicas a nivel del periápice dentario, lo constituyen los abscesos, y los gérmenes que las provocan están representados por la prevotella bucal (también causal de las periodontopatías), los estreptococos A, el estafilococo aureus, pudiendo agregarse en casos más complejos la pseudomona aeruginosa (que bajo ciertas condiciones puede adquirir la gravedad de una bacteria CRE, de gran resistencia a los antibióticos de primera línea, y especiálmente al carbapénem).                                Suelen aparecer también en los cultivos, aunque en mínima proporción, algunos actinomyces, fusobacterium, lactobacillus, clostridium y cándida álbicans.
De un estudio publicado en la Revista Dental de Chile en 2004 
(Leitao,Pedemonte y Basilli), puede distinguirse perfectamente entre las cepas predominantes en las infecciones dentales de adultos y niños. Como lo demuestran los gráficos, en abscesos odontógenos de los adultos hay predominio de las cepas anaeróbias y anaeróbias-aeróbias ( 85 % ), en cuanto a los niños, hay un predominio de las cepas anaeróbias-aeróbias ( 75 % ) y una absoluta ausencia de los aneróbios puros.
Los antibióticos de elección para las infecciones bucales en los niños son las penicilinas, ya naturales como las sintéticas. Entre éstas últimas se destaca la amoxicilina, cuya dosis en general es similar a la aplicada en adultos cuando el peso del niño supera los 40 Kg.. Por debajo de dicho peso se administran 30-40 mg. por kilo de peso por día en tres tomas, y en lactantes es de 20-30 mg. por kilo de peso por día en dos o tres temas.  Por supuesto que ante un antibiograma, el o los antibióticos a indicar están relacionados con las bacterias presentes, sus posibilidades de resistencia y como en todos los casos con una observancia minuciosa del estado general del niño y de la respuesta que se vaya obteniendo en el decurso del tratamiento.
No existen dudas que las infecciones bucales producidas a partir de la gangrena pulpar son polimicrobianas, con predominio anaerobio en los adultos y anaerobio-aerobio en los niños.
Esta situación, aconseja no extrapolar decisiones entre los grupos etários descriptos, y emplear para el tratamiento de las infecciones en los niños, criterios que tengan en consideración las siguientes características que deben inducir al odontopediatra para la elección de la terapéutica adecuada :

1.- Diagnóstico correcto de la lesión.
2.- Lograr la comprensión del problema por parte de los padres.
3.- Intentar la colaboración del niño.
4.- Evaluar el estado general y de nutrición del niño.
5.- Conocimiento bacteriológico de la lesión.
6.- Elección adecuada del antibiotico.
7.- Manejo de las dosis y tiempo de duración del tratamiento.
8.- Seguimiento hasta la efectiva resolución del problema.

EL NIÑO NO ES UN ADULTO EN MINIATURA, ES UN SER QUE PRESENTA PECULIARIDADES Y CARACTERISTICAS DIFERENCIALES QUE REQUIEREN EL CONOCIMIENTO DE LAS MISMAS Y UN MANEJO ADECUADO DE SU PSIQUISMO.

domingo, 13 de septiembre de 2020

SALUD BUCAL Y CHOCOLATE

 

   13 de Septiembre : " Día Internacional del Chocolate "

En todos nuestros artículos referidos a la salud dental y de los demás tejidos de la cavidad bucal, ha sido una constante la premisa de disminuir la frecuencia de las comidas azucaradas y tratar de inculcar en nuestros niños y adolescentes una sabia elección de sus ingestas placenteras, descartando en lo posible todos aquellos comestibles o chicles que incluyen en su composición una apreciable cantidad de azúcares refinados.
Es bien sabido, según lo manifiestan desde siempre los nutricionistas y dietólogos, que el azúcar provee una buena cantidad de calorías, pero no agrega otros componentes fundamentales a la dieta, de ahí su denominación de " calorías vacías ".
Al mismo tiempo, el consumo de caramelos, chicles, galletitas y otras golosinas, no solo atentan contra la salud general, sino que desde el punto de vista odontológico, propician la formación de la placa dental, un biofilm pegajoso que se adhiere a los dientes y desempeña una acción deletérea sobre el esmalte dental, dando comienzo, al asociarse a las bacterias que se nutren de ella, a la caries dental.
Sin embargo, suele también incluirse entre los alimentos sindicados como perjudiciales para la salud y al mismo tiempo como cariogénico, al chocolate, en virtud de su contenido en azúcares y grasas saturadas.
El azúcar ha podido ser sustituido por los edulcorantes artificiales, y entre ellos sobresale el xilitol para su empleo en las golosinas que consumen nuestros hijos. El chocolate, también puede privarse de azúcares refinados, y obtener así el llamado "chocolate amargo"  "chocolate dietético" o "chocolate negro".  Sin embargo, en éste último caso, se obtiene una golosina que pierde atracción para sus adictos.
El chocolate es un verdadero alimento que contiene nutrientes como los carbohidratos, grasas, proteínas vegetales (proviene de la planta de cacao), grandes cantidades de potasio y magnesio, una buena proporción de calcio (especialmente el chocolate con leche que posée 200 mg. de calcio cada 100 gramos),  sodio, y vitaminas A1, B1, B2, D y E.
También contiene triptófano, un aminoácido que favorece la producción de serotonina, probado antidepresivo y reductor natural del estrés.
Las endorfinas producidas por el organismo luego del consumo de chocolate, pueden mejorar el estado de ánimo y aminorar el dolor.
Los fenoles y catequinas que entran en su composición, ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades coronarias, siendo además poderosos antioxidantes que pueden reducir el riesgo de adquirir ciertos tipos de cáncer.
En 2002, la Asociación Americana del Corazón ( AHA ), sugería la existencia de un vínculo entre la ingesta de chocolate con el alto contenido en flavanos que mejoran el funcionamiento vascular.
Recientemente, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina, y de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada ( España ), ha dado por tierra con la vieja creencia de que comer chocolate "engorda".  En la revista Nutrition, se publica que "un alto consumo de chocolate, está asociado a niveles más bajos de grasa total y central (abdominal), independientemente de su dieta habitual y de si el sujeto practica o no alguna actividad física ".
El estudio fue realizado sobre un grupo de 1458 jóvenes adolescentes de 12 a 17 años pertenecientes a nueve países europeos en los que se estudió su estilo de vida, llegándose a demostrar entre otras cosas, que el consumo de chocolate no se asociaba a un incremento de la masa corporal y del porcentaje de grasa total.
Del estudio se desprende que la acción de las catequinas sobre la producción de cortisol y la sensibilidad a la insulina, influye positivamente sobre la obesidad y el sobrepeso.
Es indudable que el impacto biológico de los alimentos no debe ser evaluado solo en términos calóricos, sino también por la acción de sus componentes.  Se concluye que la ingesta de chocolate debe ser en porciones moderadas y no en exceso.  En cuanto a su posible efecto cariogénico, el chocolate común, con apreciable contenido en azúcar, no genera una firme adherencia al esmalte y es fácilmente removible por la autolimpieza y el cepillado dental; en cuanto al chocolate semiamargo, no desarrolla actividad cariogénica aún en contacto prolongado con el esmalte dental.
No obstante, si el deseo es el de comer chocolate en cantidades apreciables, lo importante es la práctica del cepillado de las piezas dentarias luego de su ingesta. La deducción primaria, sería entonces la de dar preferencia al consumo de chocolate por sobre el de caramelos, chupetines y otras golosinas no asociadas al cacao.