Los avances logrados en las últimas décadas en relación con la esperanza de vida de la gente, no se acompañaron con el aporte de conocimientos y terapéuticas que le agregaran dignidad a quienes logran ingresar a los grupos etarios de edad avanzada.
El incremento a la par, de las personas con enfermedades degenerativas corticales, ha creado una nueva preocupación que desafía los alcances de la eugenesia, y requiere de un plus en las tareas de los profesionales de la salud.
La enfermedad de Alzheimer, conocida desde 1907, constituye en el mundo entero una crisis de salud global que afecta a casi 50 millones de personas, y se proyecta hacia una duplicación, e incluso triplicación de los casos en los próximos 25 años.
El pico máximo de la enfermedad arranca entre los 60 y 65 años, con una sobrevida de 8 años luego de la aparición de los primeros síntomas. En Argentina, la padecen unas 400.000 personas y constituye la quinta causa de muertes.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, de carácter progresivo, que origina la pérdida de la memoria, cambios en el comportamiento, disfunción cognitiva y deterioro funcional motor, con un compromiso global sistémico que complica enormemente su tratamiento.
El odontologo debe estar consciente, que en éstos enfermos que han perdido sus habilidades, se deterioran sus hábitos de higiene, lo que ligado a
los efectos secundarios por acción de los medicamentos requiere que las terapias preventivas se constituyan en un factor preponderante para brindar una atención segura, efectiva y de calidad. La insistencia al enfermo para que no olvide su diario cepillado dental, y en ocasiones ayudarlo en su ejecución (cepillado asistido) resulta fundamental.
Por supuesto que los tratamientos deben ser siempre llevados a cabo por personal preparado para éste tipo de pacientes, que deben abordarse a través de la interdisciplinariedad, y con un gran compromiso para el núcleo familiar a quien le demanda un efectivo involucramiento en trabajo, sacrificio económico y el dolor de admitir que no hay recuperación posible. Vale la pena conocer que muchos de éstos enfermos se encuentran recluidos en residencias geriátricas, que según el Ministerio de Desarrollo Social son "Centros de alojamiento y de convivencia que tienen una función sustituta del hogar familiar donde se les presta una atención
integral".Casi 90.000 personas mayores viven en residencias, y un 35 % presenta algún déficit cognitivo o físico. Solo en la ciudad de Buenos Aires hay casi 25.000 ancianos internados en casi 600 residencias. Cabe consignar que el 17.3 % de la población adulta mayor es pobre por ingresos. Más de 900.000 mayores se encuentran por debajo de la línea de pobreza. El 5 % son indigentes. Esta situación social, que impide la internación de gran parte de los mayores, determina que en muchas oportunidades sus familias no puedan asistirlos adecuádamente, y quienes están internados, no siempre cuentan con personal de apoyo para ayudarlos en sus necesidades. Por ello, mas que considerar a éste tipo de enfermos como "sujetos de derecho", lo que no siempre se materializa, son en realidad "objetos de cuidado", hecho que depende de la solidaridad y aprecio de los centros de internación geriátrica, o de la dedicación de sus familias para aquellos que por cuestiones económicas o burocráticas no puedan acceder a ellos.
La atención odontológica, por tanto, no depende de la elección del enfermo, sino de que quienes asumen su cuidado y se preocupan por proporcionarles la debida asistencia.
Entre las causas de la enfermedad de Alzheimer se cuentan la edad, sexo, hipercolesterolemia, diabetes 2, edad de los padres al nacimiento, enfermedades cerebrovasculares, trauma cráneo-encefálico, infarto de miocardio, defectos inmunológicos, alteraciones cromosómicas,
acciones ambientales como infecciones, intoxicaciones, situaciones educacionales y ocupacionales, disminución de folatos y vitaminas
B 12, B 6, homocisteina, y el uso desproporcionado de antiinflamatorios y estrógenos. En el 25 % de los casos se admite el influjo genético del gen APOE-e4.
Se ha especulado con un efecto adverso de las intoxicaciones mercuriales, entre las que se señala a las amalgamas dentales por su posible acción neurotóxica. Este compromiso no ha sido efectivamente demostrado. Lo que si ha podido demostrarse, es una relación estrecha entre la enfermedad y la incidencia de caries.
En la universidad de Copenhague se llegó a la conclusión que el
Alzheimer convive con una incidencia importante de caries en el primer año de la enfermedad. También en Suecia, donde la sufren 130.000 personas, se ha comprobado idéntica relación.
Otra importante constatación es la estrecha relación entre la enfermedad con la pérdida de dientes y las enfermedades bucales en general. La universidad de Kentucky llevó a cabo pruebas cognitivas durante un año en 144 pacientes desdentados parciales de entre 75 y 98 años en un grupo de monjas de la escuela de Notre Dame. Quienes no experimentaban demencia en la primera revisión, presentaban más de 10 dientes en su boca, mientras que los que poseían entre 0 y 9 dientes presentaban signos de demencia o riesgos de desarrollarla. Se especuló que la diferencia podría radicar en deficiencias nutricionales, infecciones y enfermedades crónicas que actuarían simultáneamente en la producción de enfermedades dentales y daño cerebral.
Esta enfermedad, que la padecen entre el 10 % y 15 % de los mayores de 65 años, y 20 % de los mayores de 80 años, con un predominio para el sexo femenino que lo sufre en casi los 2/3 de los casos (tal vez por su mayor expectativa de vida), requiere como dijéramos , de una acción intensiva por parte de la odontología.
Los efectos bucales del Alzheimer están representados por la xerostomía (sequedad bucal), debida a la acción de los inhibidores de la colinesterasa, los ansiolíticos y antipsicóticos empleados en el tratamiento, con su lógica consecuencia de un incremento en la producción de caries, aunque en ciertos casos también se produce sialorrea, disfagia, disgeusia, glositis, estomatitis, sialoadenitis y espasmos de la musculatura masticatoria.
El empleo del flúor tópico y los enjuagues de clorhexidina debe comenzar en los primeros tramos de la enfermedad.
Los tratamientos dentales en general, requieren de una premedicación sedante por boca y a veces por vía endovenosa con drogas anestésicas de corta duración debido a la falta de cooperación de los pacientes. Los tratamientos protéticos deben limitarse en lo posible, pues éstas personas no se adaptan fácilmente a las prótesis removibles si se tiene en cuenta que en el
70 % de los casos hay problemas con la desadaptación, higiene y producción de hiperplasias gingivales. La ayuda para la limpieza de las prótesis es esencial.
Lo aconsejable es el abordaje interdisciplinario, (en Japón se lleva a cabo en clínicas especializadas con participación de anestesistas), y estrecha colaboración de la familia, siempre con un consentimiento informado de por medio en la medida en que éstos pacientes no están en capacidad de decidir lo que es mejor para su salud.
Resumiendo, podemos extractar las claves del abordaje de los pacientes con Alzheimer, las que deben tenerse en cuenta para enfocar adecuadamente su atención :
* El aumento del número de enfermos de Alzheimer también
impacta en las clínicas dentales.
* Se detecta fácilmente una deficiente higiene bucal con sus
consecuencias en las estructuras dentales.
* Es necesaria la aplicación temprana de medidas preventivas.
* Cada caso debe ser abordado en forma individual.
* Las familias deben involucrarse efectivamente.
* La interrelación e interdisciplinariedad es indispensable.
* Los tratamientos deben planificarse en los primeros tramos
de la enfermedad.
* La sedación por boca o la anestesia general deben emplearse
según lo disponga el médico responsable.
* Los tratamientos extensos y complejos deben evitarse.
* Los organismos públicos de salud, deben velar y controlar
que éstos enfermos reciban la atención odontológica, ya en sus
hogares, o en las residencias u asilos de internación.
El empleo empírico de los antibióticos en las infecciones de orígen dental, es una práctica corriente, y son excepcionales los casos en los que se recurre a un cultivo y antibiograma para encauzar el tratamiento.
Cuando se trata de infecciones en niños, en general se recurren a dosis de antibióticos inferiores a las usadas en adultos, sin tener en cuenta las peculiaridades y características diferenciales con relación a ellos, que no siempre responden al solo hecho de su diferencia etaria, y que en ciertas oportunidades, ya por la talla, el peso y el metabolismo igualan al niño con el adulto, y por tanto requerirán dosis equivalentes.
La gravedad de la infección (compromiso del estado general, vecindad a órganos importantes, progreso inusual del cuadro clínico o refractariedad al tratamiento inicial), tambien son situaciones a considerar. Además, el control ambulatorio (a veces difícil) y la falta de cooperación en los niños más pequeños, puede influir en la ausencia de resultados acordes con lo esperado del tratamiento instituido.
Por otra parte, la educación sanitaria de los progenitores incide en el uso adecuado de los antibióticos recetados. Es común observar que muchos padres, con dificultades educativas y carencias económicas, tiendan a pensar que ante cualquier manifestación de dolor en la cavidad bucal de sus hijos, deba recurrirse al empleo de antibióticos y reclaman el auxilio de la seguridad social o del servicio público. En cambio, en padres de niños con mejor educación, se acepta con mayor comprensión la opinión del profesional, aún si ésta desecha el empleo de medicamentos.
Ambos grupos de padres, suelen no tener la misma apreciación sobre el uso excesivo de antibióticos, y en oportunidades, la actitud que tienen ante un problema bucal de sus hijos, puede llegar a influir en el odontólogo para que receten drogas que no son necesarias. Pocos padres saben que los antibióticos no son imprescindibles en todas las infecciones (Pediátrics- 20 de Julio de 2015), y aún debidamente informados por el profesional, prefieren dar a sus hijos un antibiótico que no necesite.
Problemas de educación, de comunicación y de falta de confianza hacia el profesional, suelen propender a desconfiar de sus recomendaciones e insistir en el reclamo de alguna receta para mitigar el dolor o combatir rápidamente las manifestaciones visibles de una infección. Cuano dichos problemas se transforman en atributos positivos, se acepta con mayor agrado el criterio impuesto por el facultativo.
Otro aspecto a considerar, es cuán preparado se encuentra el odontopediatra para asumir con idoneidad la toma de decisiones y la tarea de convencer a los padres sobre su necesidad de cooperar.
Cuando no se dispone de un antibiograma, el criterio clínico debe sustentarse en un riguroso manejo de la situación que incluye, un diagnóstico correcto sobre la lesión o los síntomas presentes, y una sospecha fundada sobre el gérmen causante de la infección. Al mismo tiempo, se requiere de un conocimiento sobre el estado clínico general del niño, de sus condiciones socioeconómicas, de los productos antimicrobianos disponibles, de su dosificación precisa, y de las eventuales medidas complementarias (a veces con prescindencia de antibioticos) como los drenajes en sus distintas formas.
Decía Osvaldo Loudet que, "el error clínico involucra el error terapéutico", y en muchas oportunidades hemos visto descargar las iras de algún profesional sobre la falta de acción de un antibiótico, cuando en la realidad no era el aconsejado, su dosificación no era la correcta o el diagnóstico era erróneo, y por tanto la droga no resultó efectiva porque su indicación no se correspondía con el cuadro patológico real. También hemos observado que, por desconocimiento, por falta de tiempo para utilizar los medios adecuados de diagnóstico o por imposición de los padres, se han recetado antibióticos en pulpitis que por supuesto requerían de alguna práctica específica.
Cuando la antibioterapia se considera una necesidad en base a un exhaustivo estudio clínico, y el tratamiento debe ser empírico por falta de cultivos y antibiograma, es preciso conocer los gérmenes habituales que producen determinadas infecciones como así también cuales son las drogas que pueden resultar más efectivas para encarar su tratamiento.

Las clásicas infecciones agudas y crónicas a nivel del periápice dentario, lo constituyen los abscesos, y los gérmenes que las provocan están representados por la prevotella bucal (también causal de las periodontopatías), los estreptococos A, el estafilococo aureus, pudiendo agregarse en casos más complejos la pseudomona aeruginosa (que bajo ciertas condiciones puede adquirir la gravedad de una bacteria CRE, de gran resistencia a los antibióticos de primera línea, y especiálmente al carbapénem). Suelen aparecer también en los cultivos, aunque en mínima proporción, algunos actinomyces, fusobacterium, lactobacillus, clostridium y cándida álbicans.
De un estudio publicado en la Revista Dental de Chile en 2004
(Leitao,Pedemonte y Basilli), puede distinguirse perfectamente entre las cepas predominantes en las infecciones dentales de adultos y niños. Como lo demuestran los gráficos, en abscesos odontógenos de los adultos hay predominio de las cepas anaeróbias y anaeróbias-aeróbias ( 85 % ), en cuanto a los niños, hay un predominio de las cepas anaeróbias-aeróbias ( 75 % ) y una absoluta ausencia de los aneróbios puros.
Los antibióticos de elección para las infecciones bucales en los niños son las penicilinas, ya naturales como las sintéticas. Entre éstas últimas se destaca la amoxicilina, cuya dosis en general es similar a la aplicada en adultos cuando el peso del niño supera los 40 Kg.. Por debajo de dicho peso se administran 30-40 mg. por kilo de peso por día en tres tomas, y en lactantes es de 20-30 mg. por kilo de peso por día en dos o tres temas. Por supuesto que ante un antibiograma, el o los antibióticos a indicar están relacionados con las bacterias presentes, sus posibilidades de resistencia y como en todos los casos con una observancia minuciosa del estado general del niño y de la respuesta que se vaya obteniendo en el decurso del tratamiento.
No existen dudas que las infecciones bucales producidas a partir de la gangrena pulpar son polimicrobianas, con predominio anaerobio en los adultos y anaerobio-aerobio en los niños.
Esta situación, aconseja no extrapolar decisiones entre los grupos etários descriptos, y emplear para el tratamiento de las infecciones en los niños, criterios que tengan en consideración las siguientes características que deben inducir al odontopediatra para la elección de la terapéutica adecuada :
1.- Diagnóstico correcto de la lesión.
2.- Lograr la comprensión del problema por parte de los padres.
3.- Intentar la colaboración del niño.
4.- Evaluar el estado general y de nutrición del niño.
5.- Conocimiento bacteriológico de la lesión.
6.- Elección adecuada del antibiotico.
7.- Manejo de las dosis y tiempo de duración del tratamiento.
8.- Seguimiento hasta la efectiva resolución del problema.
EL NIÑO NO ES UN ADULTO EN MINIATURA, ES UN SER QUE PRESENTA PECULIARIDADES Y CARACTERISTICAS DIFERENCIALES QUE REQUIEREN EL CONOCIMIENTO DE LAS MISMAS Y UN MANEJO ADECUADO DE SU PSIQUISMO.
13 de Septiembre : " Día Internacional del Chocolate "
En todos nuestros artículos referidos a la salud dental y de los demás tejidos de la cavidad bucal, ha sido una constante la premisa de disminuir la frecuencia de las comidas azucaradas y tratar de inculcar en nuestros niños y adolescentes una sabia elección de sus ingestas placenteras, descartando en lo posible todos aquellos comestibles o chicles que incluyen en su composición una apreciable cantidad de azúcares refinados.
Es bien sabido, según lo manifiestan desde siempre los nutricionistas y dietólogos, que el azúcar provee una buena cantidad de calorías, pero no agrega otros componentes fundamentales a la dieta, de ahí su denominación de " calorías vacías ".
Al mismo tiempo, el consumo de caramelos, chicles, galletitas y otras golosinas, no solo atentan contra la salud general, sino que desde el punto de vista odontológico, propician la formación de la placa dental, un biofilm pegajoso que se adhiere a los dientes y desempeña una acción deletérea sobre el esmalte dental, dando comienzo, al asociarse a las bacterias que se nutren de ella, a la caries dental.
Sin embargo, suele también incluirse entre los alimentos sindicados como perjudiciales para la salud y al mismo tiempo como cariogénico, al chocolate, en virtud de su contenido en azúcares y grasas saturadas.
El azúcar ha podido ser sustituido por los edulcorantes artificiales, y entre ellos sobresale el xilitol para su empleo en las golosinas que consumen nuestros hijos. El chocolate, también puede privarse de azúcares refinados, y obtener así el llamado "chocolate amargo" "chocolate dietético" o "chocolate negro". Sin embargo, en éste último caso, se obtiene una golosina que pierde atracción para sus adictos.
El chocolate es un verdadero alimento que contiene nutrientes como los carbohidratos, grasas, proteínas vegetales (proviene de la planta de cacao), grandes cantidades de potasio y magnesio, una buena proporción de calcio (especialmente el chocolate con leche que posée 200 mg. de calcio cada 100 gramos), sodio, y vitaminas A1, B1, B2, D y E.
También contiene triptófano, un aminoácido que favorece la producción de serotonina, probado antidepresivo y reductor natural del estrés.
Las endorfinas producidas por el organismo luego del consumo de chocolate, pueden mejorar el estado de ánimo y aminorar el dolor.
Los fenoles y catequinas que entran en su composición, ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades coronarias, siendo además poderosos antioxidantes que pueden reducir el riesgo de adquirir ciertos tipos de cáncer.
En 2002, la Asociación Americana del Corazón ( AHA ), sugería la existencia de un vínculo entre la ingesta de chocolate con el alto contenido en flavanos que mejoran el funcionamiento vascular.
Recientemente, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina, y de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada ( España ), ha dado por tierra con la vieja creencia de que comer chocolate "engorda". En la revista Nutrition, se publica que "un alto consumo de chocolate, está asociado a niveles más bajos de grasa total y central (abdominal), independientemente de su dieta habitual y de si el sujeto practica o no alguna actividad física ".
El estudio fue realizado sobre un grupo de 1458 jóvenes adolescentes de 12 a 17 años pertenecientes a nueve países europeos en los que se estudió su estilo de vida, llegándose a demostrar entre otras cosas, que el consumo de chocolate no se asociaba a un incremento de la masa corporal y del porcentaje de grasa total.
Del estudio se desprende que la acción de las catequinas sobre la producción de cortisol y la sensibilidad a la insulina, influye positivamente sobre la obesidad y el sobrepeso.
Es indudable que el impacto biológico de los alimentos no debe ser evaluado solo en términos calóricos, sino también por la acción de sus componentes. Se concluye que la ingesta de chocolate debe ser en porciones moderadas y no en exceso. En cuanto a su posible efecto cariogénico, el chocolate común, con apreciable contenido en azúcar, no genera una firme adherencia al esmalte y es fácilmente removible por la autolimpieza y el cepillado dental; en cuanto al chocolate semiamargo, no desarrolla actividad cariogénica aún en contacto prolongado con el esmalte dental.
No obstante, si el deseo es el de comer chocolate en cantidades apreciables, lo importante es la práctica del cepillado de las piezas dentarias luego de su ingesta. La deducción primaria, sería entonces la de dar preferencia al consumo de chocolate por sobre el de caramelos, chupetines y otras golosinas no asociadas al cacao.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, ha establecido a partir del año 2005, el " Día Internacionl de la Solidaridad ", iniciativa para combatir la pobreza en el mundo y que se celebrará todos los 31 de Agosto. Esta fecha coincide con el aniversario del inicio del
" Movimiento Solidaridad ", cuya importancia mundial fué reconocida, en particular con la concesión del premio Nobel de la Paz a su legendario dirigente Lech Walesa, y que contribuyó a atraer la atención de los pueblos hacia la importancia creciente de la solidaridad como valor fundamental en las relaciones entre los individuos, los pueblos y las naciones.
Los caminos en soledad llevan inevitáblemente al aislamiento. Las distintas estructuras fundadas en el principio de la solidaridad, con el debido respeto a las particularidades locales y la diversidad cultural, ofrecen la posibilidad de un desarrollo pleno y estable.
El " DIA INTERNACIONAL DE LA SOLIDARIDAD HUMANA" es :
* Un día para celebrar nuestra diversidad.
* Un día para recordar a nuestros gobiernos, que respeten sus
compromisos con los acuerdos internacionales suscriptos.
* Un día para tomar conciencia de la importancia de la solidaridad.
* Un día para fomentar el debate acerca de formas de promover
la solidaridad para el logro de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, incluyendo la erradicación de la pobreza.
* Un día de acción para fomentar nuevas iniciativas para el combate
contra la pobreza.
Los profesionales de la salud, debemos comportarnos como agentes de solidaridad para y entre nuestros pacientes, sin dejar de lado la solidaridad que debemos estimular entre nosotros.
Los odontologos no estamos exentos de ser partícipes de éstas acciones, y nuestra acción institucional, por encima de nuestras naturales discrepancias, debe apuntar al fortalecimiento de los lazos solidarios individuales, pero sin dejar de lado todas aquellas acciones que apuntan al establecimiento de condiciones de equidad que impidan el menoscabo de los derechos de cada uno y del conjunto.
Es por ello que debemos defender las instituciones que nos agrupan, sean ellas de libre agremiación, como también las que obligan a la colegiación y al resguardo de nuestra seguridad social, las que en su conjunto y desde distintos ángulos, solo fomentan el mejoramiento de cada uno de los miembros de la profesión, y como resultado, potencian una salud digna y equitativa de la comunidad a la que sirven.
" Dime y lo olvido, enséñame y lo
recuerdo, involúcrame y lo
aprendo ". Benjamín Fránklin.
El primero de los niveles de salud de la clasificación de Leavell y
Clark, en los que se estratifica el proceso de atención de la salud, está representado por la PROMOCIÓN, y es parte fundamental de éste nivel la " Educación para la salud ".
Saúl Biocca, definió a la educación para la salud como "el proceso de enseñanza-aprendizaje interdisciplinario y multisectorial, basado en la ciencia, la técnica y el respeto por el ser humano, cuyo objetivo es elevar el nivel de salud del individuo, la familia y la comunidad, mediante el logro de conductas positivas, responsables, solidarias y duraderas".
Biocca, destacado sanitarista argentino que desarrolló una profícua actividad en el Ministerio de Salud a mediados de la década de 1980, puso siempre el acento en aspectos de índole ético-moral y humanísticos que privilegian, más que las acciones mismas de transmisión de conocimientos, el compromiso e involucramiento de cada individuo y de la comunidad, para que hagan propios los criterios que sustentan su salud y su calidad de vida.
Precisamente, el día 27 de Agosto fué instaurado como "Día del Educador para la Salud" celebrando el natalicio de Saul Biocca, quien a través de su prédica, logró que la educación para la salud se transformara en un eje fundamental de las políticas sanitarias de los gobiernos.
Entre los objetivos a que apunta la educación para la salud se pueden mencionar :
1.- Conductas positivas favorecedoras de la salud en general, y de
algunas en particular.
2.- Cambios medioambientales que ayuden a modificar
comportamientos.
3.- El autocontrol y los autocuidados de los ciudadanos.
4.- Capacitar a los individuos a tomar sus propias decisiones por
medio de la participación activa en el proceso de la salud.
El concepto de educación para la salud, ha sufrido una transformación a través del tiempo que tuvo que ver esencialmente con cambios conceptuales que fueron produciéndose en las ciencias sociales, de la educación y de la salud, entre los que podemos distinguir tres etapas :
Puede decirse que el término "educación para la salud", es una denominación que comienza a aplicarse en la década de 1960 a lo que anteriormente se llamaba "educación sanitaria", y éste cambio obedece al desarrollo de las ciencias descriptas, que en definitiva apuntó al desarrollo de una serie de consideraciones que pusieron el acento en lo individual, en lo social, y en lo que constituye la esencia misma de la comunidad : la familia, la escuela y sus organizaciones.

Para el desarrollo de toda ésta serie de acciones, resulta imprescindible la presencia de un actor fundamental que es el educador para la salud, que en sus comienzos las llevaban a cabo los propios profesionales de la salud, más luego se fueron incorporando otros actores como el personal de enfermería, asistentes sociales, maestros, y se concluyó con la formación en las escuelas de salud pública de un nuevo recurso humano, capacitado para actuar en el seno de las comunidades, con conocimientos específicos y una eficiente formación, tanto en las ciencias de la salud, de la conducta y de la educación propiamente dicha, que son los "educadores para la salud".
Vaya en ésta fecha, un profundo reconocimiento a aquellas mujeres y hombres que, a través de su activa gestión en la comunidad, influyen con su participación en forma positiva, para el logro de un efectivo grado de salud en la población.
La educación para la salud es un proceso que informa, motiva y ayuda a la población a adoptar y mantener prácticas y estilos de vida saludables, propugna los cambios ambientales necesarios para facilitar esos objetivos, y dirige la formación profesional y la investigación hacia dichos fines.
La atención especializada del educador para la salud, cualquiera sea su proveniencia, es un complemento imprescindible de la asistencia en todas sus etapas que no ciñe su acción a la mera transmisión del conocimiento a las personas y a la comunidad, sino que desarrollando su tarea con sabiduría, cumple con conciencia aquello que Katherina Elliot describiera magistralmente en su publicación de 1978 :
VE CON EL PUEBLO
VIVE CON ÉL
APRENDE DE ÉL
AMALO
EMPIEZA POR LO QUE SABE
CONSTRUYE SOBRE LO QUE TIENE
Y cuando concluyas tu función, comprobarás que has influido sobre los líderes, y que ellos han cumplido con su trabajo, y como resultado el pueblo dirá :
LO HEMOS HECHO NOSOTROS
Según la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) se conoce como " Enfermedades Desatendidas ", a un grupo de enfermedades infecciosas que se transmiten de diferentes maneras, pero todas se caracterizan porque afectan a las poblaciones más vulnerables por sus condiciones socioeconómicas, de vida, de vivienda precaria, falta de acceso al agua potable y redes cloacales, precaria educación, deficiente estado nutricional y escaso acceso a los sistemas y programas de salud.
Opina la OMS que la importancia de las ED radica en su impacto y persistencia en las poblaciones pobres o marginales, además de sus efectos secundarios negativos en el mejoramiento de las condiciones de salud de los enfermos no atendidos oportunamente con herramientas terapéuticas seguras y eficaces.
Si bien los organismos internacionales, regionales y locales no se han expresado sobre la incorporación de las enfermedades bucodentales infecciosas entre las ED, si analizamos la alta incidencia que presentan en la población mundial, y que junto a su naturaleza infecciosa se ordenan una serie de condicionantes sociales que funcionan como predisponentes o concomitantes causales, resulta conveniente analizarlas para demostrar que si dichas concausas fueran suprimidas o disminuidas, la infección resultaría drásticamente atenuada y la incidencia y prevalencia bajarían consideráblemente.
Analizaremos someramente dichos condicionantes :
1.- EDUCACIÓN PRECARIA :
Un clásico en la salud pública es la teoría que relaciona el nivel educativo de una persona, o de una población con su estado de salud. Un bajo nivel educativo puede ser tan dañino como cualquier hábito malsano.
En general, el análisis de las bocas de quienes han adquirido un cierto nivel educativo, se presentan en mejores condiciones que las de aquellos que no completaron el mismo. Aquellas personas que poseen un mayor nivel educativo, acceden más fácilmente al conocimiento y los recursos para adquirir comportamientos más saludables, posicionarse en niveles económicos superiores y tener una vida exenta de preocupaciones.
Pero si bien el nivel de alfabetización suele asociarse a un mayor conocimiento sobre la salud, y a una mayor adherencia a las medidas de prevención y a las medidas terapéuticas, en ocasiones también pueden detectarse graves fallas en su salud bucodental en personas con un cierto grado de educación. En éstos casos son otras las motivaciones, tales como el temor, la falta de tiempo y ciertas aprehensiones que el imaginario popular ha grabado en las mentes de éstas personas. No olvidemos de el rechazo a la vacunación por parte de personas con alto nivel educativo.
No obstante es un dato provisto por la UNICEF, que si todos los niños del mundo pudieran aprender a leer, 171 millones de personas menos vivirían en la pobreza absoluta, situación que impacta en los hábitos saludables y en el cuidado de su salud.
2.- DEFICIENTE ESTADO NUTRICIONAL :
Sin extendernos demasiado sobre el tema, pues ya lo hemos abordado en numerosas publicaciones, nunca está de más para repasar el rol fundamental de la nutrición en la prevención de las enfermedades bucodentales.
El respeto de las clásicas leyes de la alimentación de Escudero, basadas en la cantidad, calidad, armonía y adecuación de los nutrientes, resulta fundamental en la primera etapa de la nutrición.
La benéfica acción que los alimentos en su justo balance cumplen ayudando al sistema inmuológico en el combate contra las infecciones, es conocida desde siempre; y además es sabido que la caries y la enfermedad periodontal son perféctamente influenciables por los patrones alimentarios. Bajo éstas premisas resulta lógico ordenar adecuádamente dichos patrones.
El ingreso al organismo de abundantes porciones de frutas, verduras y granos integrales; la moderación de alimentos ricos en grasas saturadas, azúcar, y carnes procesadas, y el mínimo consumo de alcohol, favorece la salud bucodental, lo que complementado con hábitos saludables de higiene dental, representan el mejor reaseguro de una salud equilibrada y de una valla casi infranqueable para la caries y las periodontopatías.
3.- ACCESO RESTRINGIDO A LOS SERVICIOS :
La población de menores recursos suele experimentar dificultades cuando requiere su atención en los servicios públicos. Algunos afortunados que cuentan con cobertura social pueden ser atendidos con esperas razonables, aunque también éstos organismos de la seguridad social suelen estar abarrotados de solicitudes, y llegan a posponer por semanas y aún meses la iniciación de un tratamiento. Los haspitales públicos y unidades sanitarias atienten la urgencia y realizan exodoncias luego de largas horas de espera, pero la atención programada se pospone lárgamente. El retraso en el acceso a la atención sanitaria provoca efectos negativos en la salud y en la satisfacción de los pacientes, provocando una acumulación de necesidades que incrementa la demanda acumulada, y ésta a su vez extiende aún más los plazos.
En éstos sistemas de atención, por tanto, es imposible emparejar la demanda con la oferta. No caben dudas de lo difícil que resulta dar solución a la demanda, ya espontánea, ya programada, pero sin embargo algunas acciones pueden llevarse a cabo con independencia de la ampliación de los servicios y del incremento de las plantas de personal sanitario.
La monitorización y realineamiento de la oferta con la demanda debe ser contínua, y los resultados deben apuntar a una programación selectiva de las consultas y de los tiempos de espera.
4.- INCAPACIDAD ECONÓMICA PARA AFRONTAR
LOS GASTOS NO CUBIERTOS :
En muchas oportunidades los pacientes son impulsados a hacerse cargo de algunos costos que los sistemas públicos y de la seguridad social no alcanzan a cubrir.
En ciertos casos se aplican copagos y en otros se solicitan colaboraciones en especias de productos que el sistema público no puede afrontar.
La llamada "carga de tratamiento" también se da en la prescripción de medicamentos y otros tratamientos complejos. Cuando la cobertura es ámplia, para asegurar el acceso a los servicios completos, a menudo los pacientes deben enfrentarse a complejos sistemas administrativos que en muchas oportunidades los desalientan a seguir adelante dado que con bajos niveles de alfabetización y trámites abrumadores que requieren conocimiento técnico y destreza manual, y no disponiendo a veces del tiempo necesario por la imposibilidad de abandonar su trabajo, terminan incumpliendo con la rigurosidad de sus tratamientos con un desperdicio de los recursos que ya se pusieron en movimiento.
Tampoco deben subestimarse los costos de traslado y eventuales gastos ocultos que ocasiona el desplazamiento.
La discontinuidad y la atención fragmentada son condiciones que tienden a agravar el estado de salud de los pacientes.
CONCLUSIONES :
La desatención de las enfermedades constituye un riesgo suplementario a la propia enfermedad, más aún cuando el paciente padece un estado de multimorbilidad. Las condiciones que hemos analizado, y que se dan en las "enfermedades desatendidas", deben orientar y hasta obligar a los planificadores y prestadores, a buscar los medios que permitan disminuir los índices epidemiológicos que expresan la salud de nuestras poblaciones. Estimamos que las afecciones bucodentales, por su etiología y por sus modos de abordaje, deben incluirse en éste tipo de enfermedades, y por lo tanto recibir las consideraciones y soluciones que su peso supone para las políticas de salud. A dicho efecto, tanto los organismos públicos, como los de la seguridad social, deben disponer y aplicar los recursos para el desarrollo de programas y servicios que tiendan a disminuir el margen que separa lo deseable de lo posible en salud bucodental.
EL ADN Y LA ODONTOLOGÍA :
En un interesante estudio, llevado a cabo por las facultades de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas y de Odontología de la Universidad de Rosario, a partir del año 2006, se tomaron muestras de saliva provenientes de dadores voluntarios concurrentes a las clínicas de la Facultad de Odontología, evitando la extracción de sangre, y se estudiaron marcadores importantes para el diagnóstico de distintas patologías.
La molécula de ADN ( ácido desoxiribonucleico ) es la portadora de toda la información genética que pasa de una generación a otra, y contiene todas las instrucciones necesarias para la formación de un nuevo organismo, así como el control de todas las actividades de las células durante el tiempo de vida de dicho organismo.
Según manifiesta la directora del proyecto, la docente Claudia Biondi, " es importante determinar el carácter secretor de un individuo; y una vez hallado un determinado alelo, que se encuentra en el ADN, puede saberse si la persona es secretora o no, es decir, si es capaz de contener en sus secreciones como la saliva, el plasma u otros humores, antígenos del sistema del grupo sanguíneo ABO, que no solo se expresan en los glóbulos rojos, sino que también están solubles en distintos líquidos corporales ".
De ésta manera, podría evaluarse si un paciente que presenta alguna patología bucal evoluciona hacia la malignidad, premalignidad o resulta benigna.
El conocimiento que se obtiene a partir de ésta sencilla técnica, sirve para orientar el pronóstico, el futuro tratamiento, y su evolución a largo plazo, teniendo en cuenta que las personas que responden como " no secretoras ", apuntarán hacia la malignidad de sus lesiones.
La investigación, que ya lleva siete años, promete nuevos avances en un tema que apasiona por las posibilidades que ofrece para el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de afecciones que conllevan serios riesgos para la vida de las personas, con la utilización de una técnica no invasiva segura y ampliamente aceptada por los pacientes.
Otro hecho importante que deviene del conocimiento genético, puede estar orientado al tratamiento de ciertas patologías, lo que se denomina terapia génica.
Una de las patologías de la cavidad oral sobre la que se ha intentado influenciar a través de la terapia génica es la sequedad bucal, ya sea la que aparece a posteriori del tratamiento radiante de los cánceres de cabeza y cuello, tanto como la que se presenta en el sindome de Sjogren, en un intento por mejorar los escasos resultados de los sustitutos de la saliva o de los distintos estimulantes empleados habituálmente.
La transferencia de genes es una de las aplicaciones que ha comenzado a experimentarse. Dicha práctica consiste en la administración de un gen correctivo vehiculizado por un virus modificado que se introduce diréctamente en los acinos de la glándula salival dañada.
Los trabajos de Baum.B ( Proc.Natl.Acad. Sci. USA del 20.11.2012 ), apuntan a la introducción de un gen de aquaporina 1, que es una proteina que activa la producción de saliva a través de un adenovirus modificado.
El experimento fué probado en ratas y cerdos dañados por la radiación en sus glándulas salivales con resultados aceptables.
La experiencia en humanos fué monitoreada, luego de su aprobación por la FDA, por Chiorini. J, jefe de sección virología del NIDCR.
A partir de 2008, se están llevando a cabo pruebas en humanos todavía en análisis ( Gene, Ther. Marzo 2017.
No existen dudas que el futuro de las terapias génicas es sumamente auspicioso, y las instituciones públicas y privadas han puesto el ojo en numerosas aplicaciones que sin duda, contribuirán al mejoramiento de la calidad de vida de la gente.