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martes, 22 de abril de 2014

EL CUIDADO BUCAL DE LAS PERSONAS MAYORES ( conclusión )



A los efectos de clarificar la relación odontólogo-paciente, fundamentalmente en base a las propias preocupaciones e interrogantes de las personas de la tercera edad relativas a su salud bucal, la Asociación Dental Americana ( ADA ) ha extractado las preguntas comunes que deben ser respondidas a los pacientes mayores, y que obedecen a su incertidumbre con respecto a los cambios orales que la edad induce en dichas personas, las que pueden resumirse en el siguiente cuestionario :

*  Es inevitable la pérdida de los dientes en la edad avanzada ?
*  Es necesario que me preocupe por los hábitos de higiene oral ?
*  Debemos preocuparnos por la caries dental ?
*  Hay algo que puedo hacer para evitar el avance de la enfermedad
                                                    de las encías ?
*  Como puedo mejorar el rendimiento de mis prótesis dentales ?
*  Ante algunas dificultades que experimento al masticar o deglutir
              los alimentos, debo proceder de alguna forma especial ?
*  Debo visitar periódicamente al odontólogo, aún desafiando la
                                         ansiedad que me produce ?
*  Hay medicamentos de uso general que pueden afectar el estado
                                         de la salud de mi boca ?
*  Puedo llegar a solicitar la instalación de implantes dentales ?
*  Puedo acceder sin inconvenientes a las técnicas cosméticas que
    mejoran el color de la sonrisa cuando mis dientes se oscurecen ?
*  A que recursos de salud puedo recurrir cuando mi economía no
                           me permite acceder a los tratamientos básicos ?
*  Posee la odontología técnicas, procedimientos y opciones
           dedicadas exclusivamente a las personas de la tercera edad ?
*  Porque experimento cierta sequedad en mi boca ?
*  Porque estoy perdiendo el sentido del gusto, especialmente a
                 partir de la instalación de mis prótesis dentales ?

El odontólogo, debe estar preparado para poder responder éstas preguntas y generar en los pacientes de la tercera edad un estado que los contenga en sus preocupaciones y les ofrezca las distintas alternativas a su requisitoria.
Si se tiene en cuenta que en los países desarrollados, en general la población de personas mayores de 65 años representa el 25 %, y en nuestro país los adultos mayores de 60 años, según el censo de 2010 ascienden a 5.725.838 personas sobre una población total de 40 millones, que el 30 % es desdentada y el 1,5 % vive en residencias de larga estadía, los cuidados no solo deben estar enfocados a la recuperación o rehabilitación de su salud, sino que una buena parte de las medidas deben también orientarse a la prevención.
En 2009, el Journal of American Medical Association ( JAMA ), publicó una serie de artículos destinados a esclarecer a los lectores sobre las medidas preventivas aconsejables para los adultos mayores y ancianos, relacionándolos principalmente con la expectativa de vida de cada paciente en particular, fundamentalmente ponderando la probabilidad de que dichas personas se beneficien con una reducción de los síntomas y con un aporte para que puedan realizar las funciones básicas destinadas a mantener la salud y el bienestar.
Entre las recomendaciones preventivas que pueden relacionarse con la salud bucal pueden mencionarse :
                             VACUNA ANTITETANICA
                             ASESORAMIENTO SOBRE EL CONSUMO
                                                                 DE ALCOHOL

                             DETECCION DE LA DEPRESION
                             DETECCION DE LA DIABETES
                             DETECCION DE LA OSTEOPOROSIS
                             DIETA SALUDABLE
                             CONTROL DEL HABITO DE FUMAR
                             ESTIMULAR LOS HABITOS HIGIENICOS
                             CONSULTA PERIODICA AL PROFESIONAL

En cuanto a las acciones concretas a desarrollar para el abordaje de los problemas y patologías existentes, por fuera de algunos mitos en boga, el odontólogo debe desarrollar un criterio que le permita, no solo aconsejar las rutinas y tratamientos a seguir, sino en poder llevarlos a la práctica con la óptica que permite diferenciar su aplicación en un grupo etario diferente al de los niños, adolescentes y adultos jóvenes, para lo que se requieren acciones diferenciadas.
La caries dental, no es solo patrimonio de las personas jóvenes, y las personas mayores que poseen dientes naturales deben llevar a cabo las mismas medidas preventivas basadas en el cepillado dental, el empleo del hilo de seda, y en algunos recurriendo a los enjuagues fluorados.

La enfermedad periodontal no es parte del proceso de envejecimiento.
Tanto la gingivitis como la periodontitis deben ser prevenidas, y en su caso, sometidas al tratamiento adecuado para evitar la pérdida de las piezas dentarias.

La xerostomía o sequedad bucal, puede aparecer en cualquier momento de la vida, pero suele darse con mayor asiduidad en las personas mayores portadoras de prótesis dentales, que reciben tratamientos medicamentosos, o que son sometidos a terapias radiantes o químicas.
Mantener húmeda la cavidad bucal es una de las principales indicaciones del odontólogo, para lo cual resulta conveniente el empleo de saliva artificial o realizarse colutorios con soluciones aciduladas.
Otra de las manifestaciones patológicas que suelen darse en los adultos mayores y ancianos es el cáncer bucal, relacionado en un gran porcentaje de casos a los hábitos arraigados de fumar y beber alcohol desde su juventud.  La prevención es fundamental, y el odontólogo debe prestar especial atención a determinados signos y síntomas que manifiesta o preocupan al paciente tales como las adenopatías, que deben buscarse con especial cuidado, la presencia de irritación crónica o llagas en los distintos tejidos de la boca, o el descubrimiento de manchas blancas y lesiones ulcerativas o abultamientos que aparecen por debajo de las prótesis removibles.
Si bien éstas alteraciones no son sinónimo de malignidad, suelen constituir una manifestación temprana de la enfermedad que permite abordarla con mayor éxito desde su iniciación, gracias a los exámenes histopatológicos que el profesional canaliza con una simple biopsia.

Las respuestas adecuadas a las preocupaciones y consultas de las personas mayores, y la indicación de las terapéuticas específicas para abordar en forma rápida las patologías que se diagnostiquen, es una función importantísima que el odontólogo debe asumir en todos sus pacientes, pero que deben ser una rutina que, en la tercera edad, conlleva además la necesidad de comprensión de la angustia del paciente, del respeto a las frases repetitivas e incoherencias propias de algunas personas, y un aporte humanitario destinado a preservar, conservar y mejorar su salud física y espiritual respetando los derechos que le asisten al paciente, previstos en nuestro país en las leyes 26.529 y 26.742.
No cabe duda alguna, que la función del odontólogo, por encima de encarar la solución de los padecimientos biológicos del anciano, es la de transformar una cara triste y desolada, carente de vida plena, en un rostro sonriente que transmite alegría y nos agradece con el alma todo lo que podamos hacer en beneficio de su calidad de vida.




lunes, 21 de abril de 2014

EL CUIDADO BUCAL DE LAS PERSONAS MAYORES ( segunda parte )


La ignorancia, la falta de información y el descuido que se observa en amplios sectores de la tercera edad, constituye una dificultad manifiesta para el manejo correcto de la salud de tan extenso sector social.
Quienes padecen enfermedades crónicas, los discapacitados, los que están afectados por algún padecimiento mental, y fundamentalmente aquellos que se encuentran bajo la línea de pobreza, cuando no indigencia, no siempre pueden llegar a comprender el verdadero alcance de las instrucciones e indicaciones de los distintos profesionales de la salud, lo que en algunas oportunidades se acompaña por una incomprensión o desinterés de sus propios familiares.
En otras ocasiones, la actitud de los mayores bordea una especie de aceptada resignación ante la enfermedad o simplemente ante un estado consciente del deterioro de su salud, al que consideran propio de la edad, y en dicha condición no aceptan "perder el tiempo" en prácticas preventivas ( a las que consideran propias de los jóvenes ) o en tratamientos que tienden a apuntalar su bienestar físico y mental.
En la práctica odontológica puede observarse a muchos ancianos que no cepillan sus dientes y no concurren periódicamente al profesional aun en los casos en que todavía poseen buena cantidad de piezas dentarias, y en los casos de desdentados, que no reclaman la restitución protética de las mismas en la creencia que la aparatología les sumará dificultades. También se desinteresan por la pérdida de sus atributos estéticos considerando que las acciones tendientes a mejorarlos ya no se justifican a su edad de la misma manera que si los justifican para los niños y adultos jóvenes.
No obstante, es indispensable tratar de llegar a la conciencia de los adultos mayores a través de recomendaciones fáciles de interpretar, pero fundamentalmente con la seguridad de que habrán de escucharlos o leerlos por su propia voluntad, o al menos acicateados por su familia.
La consulta al odontólogo, será la primera acción a desarrollar, y a partir de ella, dependerá de la capacidad del profesional el estimularlos a ser escuchado, a que lean sus instrucciones escritas y que puedan llegar a comprender las indicaciones que contienen, las que pueden condensarse a  saber :

* En la consulta al odontólogo, es conveniente que el paciente
   concurra acompañado de algún familiar o amigo cercano.
* Cuando alguna de las indicaciones verbales o escritas no es
   comprendida, alentarlo a preguntar las veces necesarias hasta
   su satisfacción.
* Debe informarse al profesional, de todos los tratamientos
   médicos a que está siendo sometido, de todas sus experiencias
   odontológicas, tanto positivas como negativas, y de su
   disposición a someterse a las prescripciones que surjan de la
   consulta.
* Las preguntas que yacen entre las preocupaciones del paciente,
   deben ser escritas antes de la consulta para no pasar por alto todas
   las inquietudes e inseguridades que rondan su cabeza.
* El paciente y su acompañante no solo deben escuchar
   atentamente las respuestas o propuestas del profesional, sino que
   deben solicitar que sean otorgadas por escrito.
* Es conveniente, que el paciente se comprometa ante el
   profesional a estudiar concienzudamente las propuestas, y a
   concurrir nuevamente a la consulta para dar una respuesta
   positiva o negativa que permita continuar con una relación
   amistosa.

EN CUANTO AL PROFESIONAL :

* Debe presentarse ante el paciente con calidez y cordialidad,
   saludarlo recordando su nombre, evitar el tuteo y escucharlo con
   atención y respeto.
* Cuando el paciente o sus acompañantes aceptan el tratamiento
   indicado, el profesional debe evaluar algunas cuestiones antes de
   dar inicio al mismo tales como :
        1.- Si el anciano valora su salud.
        2.- Si quiere mejorar su imagen.
        3.- Si ha comprendido lo que se le explicó y si desea el
             tratamiento.
        4.- Si está capacitado para recibirlo.
        5.- Si su colaboración será psicofísicamente adecuada.
        6.- Su consentimiento informado.
        7.- Su estado general y su expectativa de longevidad.
        8.- Circunstancias sociales, factores económicos, dieta,
             higiene bucal y posibilidades de desplazamiento.
        9.- Si el tratamiento habrá de mejorar la calidad de vida
             del paciente.
 * Paralelamente, el odontólogo debe apegarse a una serie de
    objetivos específicos que darán el sustento a su actuación como :

        1.- Aplicar los métodos diagnósticos y clínicos en
             correspondencia con la condición de adulto mayor.
        2.- Comprender la importancia de realizar un plan de
             tratamiento acorde a las necesidades y posibilidades del
             paciente.
        3.- Formular un plan de tratamiento odontológico desde una
             postura integral e interdisciplinaria.
        4.- Identificar las características del equipo de salud general
             que asiste al anciano.
* Establecer con el paciente una calidad de comunicación sujeta
   a satisfacer las expectativas de ambos respecto al plan de
   tratamiento, alentando al desarrollo de habilidades comunicativas
   que ayuden a conciliar lo que el paciente puede desear con lo que
   es profesionalmente recomendable.

LAS MEDIDAS PREVENTIVAS EN LA TERCERA EDAD

A nadie debe extrañar que la higiene bucal es fundamental para la conservación de la salud bucodental, y que las personas mayores son propensas a prescindir de dichos cuidados.  La participación de la familia resulta imprescindible para estimular el uso del cepillo dental y del hilo dental, acción que también debe ser desarrollada en los hogares de internación.
No existe la mínima duda que la salud bucal influye sobre la salud general, y puede asociarse al agravamiento de ciertas enfermedades no transmisibles, y aun sobre su incipiente deterioro cognitivo. Cuando el paciente tiene dificultades físicas para llevar a cabo las técnicas de higiene, sus cuidadores o familiares deben ayudarlo en dicha práctica.

EL PLAN DE TRATAMIENTO
                                                    Berkey y col., han hecho un detallado estudio sobre los factores determinantes que incidirán en la toma de decisiones clínicas ante el paciente mayor, de los que pueden extractarse :

1.- Los deseos y expectativas del paciente.
2.- El tipo y la severidad de las necesidades dentales del paciente.
3.- El impacto de los problemas en la calidad de vida del paciente.
4.- La probabilidad de resultados positivos del tratamiento
     ( incluyendo cualquier posibilidad de iatrogenia ).
5.- La disponibilidad de alternativas al tratamiento razonables y
     de menor complejidad.
6.- La capacidad del paciente para tolerar el estrés del tratamiento
     ( en dependencia de su estado fisiológico y patológico ).
7.- La capacidad del paciente para mantener su salud bucodental.
8.- La capacidad financiera privada del paciente o el alcance de las
     eventuales coberturas médicas o de la seguridad social.
9.- La disponibilidad de destrezas propias de la odontogeriatría y de
     recursos tecnológicos adecuados.

Entre los objetivos sobre los que el odontólogo debe orientar su tratamiento, pueden mencionarse :

a.- Recurrir mínimamente a las extracciones dentarias imprescindi
     bles.
b.- No sacrificar indebidamente el hueso alveolar.
c.- Proteger, restaurar y corregir todas las alteraciones patológicas
     o traumáticas de los tejidos dentarios.
d.- Restaurar la función y la estética brindando comodidad al
     paciente.
e.- Evitar en lo posible, someter al paciente a largas sesiones de
     trabajo, y fijar horarios compatibles con las posibilidades del
     mismo.

Además deben evaluarse :
                                       1.- La expectativa de vida como
                                             justificación de la realización
                                            o no del tratamiento total o parcial.
                                        2.- Evaluar las incomodidades a someter
                                             al paciente y las eventuales
                                             intervenciones que puedan poner en
                                             riesgo su salud general.

Como colofón, el odontólogo debe evaluar en profundidad dos situaciones a las que deberá aplicarse sin exclusiones :

1.-  El tratamiento del adulto mayor, no debe ser una copia del
      aplicado al adulto joven. La odontogeriatría no puede seguir
      en general las premisas que la enseñanza de la odontología
      básica nos ha transmitido desde el aula.
2.-  En acuerdo con nuestro saber sobre la práctica de la
      odontogeriatría, debe reflexionarse sobre el lugar que dicho
      saber ocupa en un trabajo en equipo, y que el uso que se hace
      del mismo, debe subordinarse a la interdisciplinariedad que
      gobierna todo tratamiento en los adultos mayores.

LA REHABILITACION

Ya nos hemos referido a algunos aspectos del tratamiento rehabilitante, sin embargo conviene remarcar algunos aspectos relacionados al mismo.
Según algunas encuestas, las mujeres y los hombres enfocan la rehabilitación de su aparato masticatorio desde dos aspectos diferentes, con las excepciones del caso.  El sexo femenino privilegia una restauración de la estética como prioridad, dejando en segundo plano la función.
El hombre, suele optar por un criterio opuesto, aunque cuando su edad no es avanzada, puede inclinarse por una elección distinta.
No son pocos los casos en los que los pacientes se insertan sus aparatos protéticos cuando están fuera de su casa o desarrollan alguna función social, comercial
o profesional que los enfrenta con otros seres humanos. Luego cuando regresan a su hogar, se quitan la prótesis, tal como lo hacen con sus zapatos, y hasta llegan a comer prescindiendo de la misma.
No es fácil para el profesional poder influir sobre la falta de voluntad que lleva al paciente a evitar el proceso de acostumbramiento, y no sacarle todo el provecho a su rehabilitación.
Por otra parte, si bien la reposición de la estética obra como un poderoso promotor de la autoestima, el comer privado de prótesis puede incidir desfavorablemente en la alimentación, y a la postre en la salud.
Toda la paciencia que el odontólogo pueda poner a prueba para modificar ésta situación, será poca para tratar de inducir y  convencer al paciente de la necesidad imperiosa del uso permanente de las prótesis, con los intervalos lógicos que permitan
su higiene y mantenimiento.

LA ALIMENTACION EN LA TERCERA EDAD COMO SUSTENTO BASICO DEL TRATAMIENTO DENTAL

Si bien el nutricionista debe ser parte inescindible del equipo de salud en geriatría, ello no obsta para que el odontólogo se capacite en todo aquello que se relaciona con la nutrición de sus pacientes, pues de ello puede depender el éxito o fracaso de las terapéuticas aplicadas.  A los efectos de estar seguros de que el paciente o su familia seleccionan adecuadamente las comidas que favorecen la salud bucal, deben conocerse y eventualmente recomendarse los distintos tipos de alimentos que se exponen a continuación, no con un orden de prioridad, pero si como elementos básicos de la dieta.

Se debe dar preferencia a las manzanas, uvas, naranjas, melones, ananás, peras, brócoli, apio, zanahorias, pepinos y tomates.

Pan, cereales sin azúcar, rosetas de maíz, tortillas a base de verduras, galletas, pastas y arroz.

Pollo, pavo, pescados de mar,
carne vacuna magra, fiambres magros, huevos, semillas de calabaza y girasol, frutos secos.


Leche descremada, yogurt descremado, quesos de bajo contenido graso, guisos desgrasados, sándwiches de pan integral, sopas, pizza en porciones pequeñas.

El listado propuesto contiene solo una parte de los alimentos recomendables, y su indicación quedará sujeta a las posibilidades de una correcta absorción, metabolismo y excreción que dependerá de la salud general del paciente.

CALIDAD DE LA ATENCION
                                                       El paciente geriátrico, debe recibir la atención adecuada en acuerdo con los problemas locales y generales que presenta.
El esfuerzo destinado a garantizar la calidad de dicha atención es también interdisciplinario, pues engloba al propio paciente, al odontólogo, médicos especialistas, personal auxiliar, asilos de ancianos e instituciones de la seguridad social que soportan financieramente el tratamiento.
La odontología geriátrica, también debe responder a los cánones básicos de la evidencia, siguiendo los estándares, pautas y prácticas que se apoyan en los resultados de estudios e investigaciones que orientan a la toma de decisiones correctas, no obstante deban tenerse en cuenta algunas premisas
que apoyan los resultados.
El éxito pues dependerá de factores entre los que pueden enunciarse :
*  La salud bucal y general del paciente.

*  El grado de cooperación.

*  Los recursos económicos ( propios o de financiadores externos )
    disponibles.

*  La calidad biológica y técnica de los materiales empleados.

*  Los conocimientos y habilidades del profesional.

EN CONCORDANCIA.......:

                              El fenómeno poblacional que caracteriza el incesante incremento de la expectativa de vida, no debe dejar librado a su suerte a esa franja de adultos mayores que, por el mismo motivo de su longevidad, arrastran un sinnúmero de enfermedades crónicas y exposición al desgaste biológico y a los factores externos que influyen en su salud.
El muro entre el anciano y el mundo debe ser derribado.
En 1948, Argentina demostró su respeto a las personas mayores y se constituyó en país pionero tanto en su legislación como en la cobertura real que dispuso tanto en el campo social como en la salud. En dicho año el gobierno emite una declaración al respecto denominada " Los derechos y el decálogo de la ancianidad ".
En 1971, fue creado el " Programa Asistencial Medico Integral "
( PAMI ), destinado a financiar la atención de los mayores y hoy cubre a casi 4 millones y medio de afiliados.
En 1970, el Congreso de la Federación Dental Internacional ( FDI ), llevado a cabo en Viena, abordó como tema fundamental la
" Odontología para las personas de edad avanzada ", en respaldo a la declaración de la OMS que designaba a dicho año como " El año del Anciano ". Ambas decisiones y abordajes sentaron las bases para reafirmar y profundizar el desarrollo de la odontogeriatría como especialidad.
En 1991, la ONU dicta su resolución 46 en la que propone los principios básicos para la ancianidad, a la que adhirió nuestro país en 1994, sobre cuya base hace suyas las declaraciones internacionales subsiguientes, dando a conocer en la primera década del siglo XXI la " Carta de derechos de las personas mayores ".
Muchas otras declaraciones posteriores, tanto de organismos internacionales como de países en particular se han expresado en concordancia, pero lamentablemente la mayoría solo quedaron impresas como meras expresiones de deseos y en la práctica no produjeron cambios apreciables.

El aspecto físico, las aptitudes, la personalidad, las alteraciones psicológicas, el medio de vida, el hábitat y las relaciones familiares e interpersonales con quienes cuidan de su salud, son condiciones que repercuten sobre dicho estado, y los odontólogos en particular debemos tener bien en claro que nuestra acción sobre éste sensible sector de la sociedad que es la tercera edad, no se sustenta solo en un conjunto de recursos técnico-científicos destinados a posibilitar el acceso a los distintos niveles de salud, sino en sumar a nuestros conocimientos específicos y actitudes, un conjunto  de saberes que ayudarán a dar, a través  de la salud bucal, el sustento necesario para mejorar la salud en general, y permitir que nuestros mayores, lleguen al final de sus vidas con la misma dignidad que pretendemos para los otros sectores de la sociedad.
LA RELACION INTERPERSONAL ENTRE EL ODONTOLOGO Y SU PACIENTE MAYOR, ES CONDICION PREVIA A LA INICIACION DE CUALQUIER ACCION O TRATAMIENTO. 

                                                           Continuará.






sábado, 12 de abril de 2014

EL CUIDADO BUCAL DE LAS PERSONAS MAYORES ( Primera parte )



La conservación de la salud bucal en los adultos mayores, como consecuencia de una mayor demanda de atención odontológica y de una generalización de las prácticas de higiene en dicha franja etária, es un fenómeno que se observa claramente en la actualidad.
Si a ello le sumamos el incremento de la expectativa de vida y un cambio apreciable en la pirámide poblacional, la necesidad de acudir con presteza y con la cantidad de recursos humanos adecuados para satisfacer dicha demanda, se transforma en un verdadero desafío.
La promoción de la salud bucal por parte de las tecnologías de la información y comunicación, y las campañas llevadas a cabo por parte de los organismos públicos de la salud, muestra resultados halagueños en la disminución de las pérdidas dentarias en los adultos mayores, lo que ha determinado que, para poder abastecer de servicios dentales a dichas personas no solo se requiera de más odontólogos, sino de más profesionales formados para la prevención y atención en consonancia con los riesgos que se asocian, si se tiene en cuenta que además dichos pacientes sufren de enfermedades generales como la diabetes, afecciones cardíacas y pulmonares, y otras que aparecen como consecuencia del avance de la edad.
Esta formación profesional que se requiere, ha llevado al desarrollo de una nueva especialidad, la odontogeriatría o gerodontología, que capacita para dar solución a los problemas bucales en el contexto de la salud general.
El envejecimiento de la población, por todo lo ya mencionado, es una realidad palpable.  Este nuevo fenómeno, producto de las últimas décadas del siglo pasado, constituye un verdadero reto que hay que enfrentar.  En el mundo del 2010, sobre una población de 7.000 millones de almas, hay 540 millones con más de 65 años
( casi un 13 % ).  En Argentina, el censo de 2010 nos ofrece un panorama menos complejo aunque en constante incremento. El número de adultos mayores de 60 años asciende a 5.725.838 sobre una población que apenas excede los 40 millones ( 7 % ).  El 1,5 % de dichas personas vive en residencias de larga estadía y el 30 % son desdentados. Esta diferencia que todavía se aprecia con los índices internacionales, progresivamente tiende a achicarse. Entre los años 1.990-2.010, ya es observable un cambio más que  significativo en la pirámide poblacional, con un acortamiento de la base como respuesta a un decaimiento de los índices de natalidad, y un aumento de las franjas superiores que engloban a las personas de más de 60 años, en respuesta a un incremento manifiesto de la expectativa de vida.  Llegar a viejo, ya no es una posibilidad remota , y las últimas décadas del siglo XX permitieron dicho salto cuantitativo como consecuencia del avance de la ciencia,  pero también es justo reconocerlo que dicha situación poblacional, dió origen a una nueva realidad caracterizada por la aparición de una particular estructura fisiológica y patológica en dicho grupo etario, y ha obligado a extremar la producción de conocimientos, y a promover la aparición de recursos humanos profesionales que puedan dar satisfacción a las demandas de dicha situación. Así nació la gerontología como área de estudio y la geriatría como especialidad.
En realidad, la gerontología no se considera como una ciencia independiente, ya que en ella convergen un gran número y variedad de disciplinas científicas, sobre todo en las áreas de las ciencias sociales y de la salud, abordadas bajo un objetivo específico y un método propio, lo que la transforman en una multidisciplina.
Decía Laforest que la gerontología hoy ofrece " un momento para la reflexión secular de la humanidad sobre la ancianidad ", que tiende a encarar el fenómeno demográfico presente con la finalidad de prolongar la vida, evitar la decrepitud y apuntalar una subsistencia digna del longevo, tarea que deben asumir los profesionales, otros trabajadores de la salud, la propia familia del anciano, y las estructuras sociales como las ONG y las que dependen de los nichos anidados en las áreas gubernamentales.
El cambio también ha incidido en la consideración social del viejo, que antiguamente contaba con el respeto de la comunidad y el reconocimiento de su prestigio y experiencia, pero luego, ante el endiosamiento de la juventud por parte de las estructuras políticas siempre proclives a la cooptación de sectores manipuleables, se concluyó ridiculizando a los mayores y aplicándoles un trato duro y a veces despreciativo hasta por parte de sus propios hijos.
La pérdida relativa de sus condiciones intelectuales, y la exteriorización de cambios físicos en su morfología y su movilización, fue la posible causa de dicho maltrato, pero la ciencia y la técnica se encargaron en las últimas décadas de ir haciendo desvanecer las consignas degradantes, pues ya no se habla del envejecimiento como un producto individual, sino mas bien social, y su abordaje se hace, más que como una actividad médico-científica, como un esfuerzo más integrador y más profundo de toda la colectividad.
La aparición en el último medio siglo de verdaderos ejemplos de inteligencia, probidad, gestión y aptitud física de personas mayores, hecho que generó una explosión de líderes políticos, científicos, sociales, intelectuales, artísticos y deportivos, dio por tierra con los preconceptos vigentes en amplios sectores de la sociedad, y en ello, las ciencias sociales y de la salud han tenido una participación indiscutida.
Las enfermedades de la vejez han sido encaradas y se han dado soluciones impensadas antiguamente. La decrepitud en su grosera expresión física ha sido casi derrotada en gran parte de la población adulta y mayor, y las opciones estéticas y funcionales, han impreso no solo un fuerte impacto a nivel individual, sino que han contribuido a proveerle al anciano una autoestima y una posición social hasta no hace  mucho desconocida.
La facies del anciano,
representada fundamentalmente por su expresión adusta, fruncida y generalmente desdentada, ha sido trocada por obra de las prácticas estéticas y cosméticas faciales, y por la conservación o eventual reemplazo exitoso de sus piezas dentarias con tecnología moderna, y le han devuelto a nuestros padres y abuelos la confianza y la esbeltez solo concebida en los jóvenes.
En las últimas décadas, la odontogeriatria ha dado pasos agigantados para torcer el destino de nuestros pacientes de la tercera edad, aunque no debe desagregarse de los otros componentes biológicos, psicológicos, sociológicos, filosóficos, económicos y políticos que intervienen en el abordaje de la situación totalizante de la vida del anciano.
No puede aislarse la vida del geronte de situaciones que no contemplen una vivienda confortable, una jubilación digna, un entorno familiar que lo contenga y una sociedad que lo respete.  La soledad, la indigencia y el desprecio, no pueden ser paliados solo con acciones médicas, lo que no obsta para que los médicos y odontólogos que deben ocuparse de su salud, no puedan aportar solo sus conocimientos en el área, sino también en ayudar a integrarlos al contexto social en el que viven.
El campo de estudio de la odontogeriatría, no habrá de agotarse entonces en un manejo adecuado de las medidas preventivas, en restaurar la función perdida o en la rehabilitación estética dental. Una comprensión más amplia de la salud de los mayores, interactuando con otras disciplinas odontológicas y médicas, y un fuerte sustento sociológico y filosófico que ayuden a un abarcamiento total e interdisciplinario del adulto mayor serán requeridos al especialista.  Paralelamente, habrá de accederse a un nivel prestacional y metodológico específico asociado a un marco teórico que también aliente la investigación y la participación en equipos multi y transdisciplinarios.

                                                                      Continuará.



martes, 8 de octubre de 2013

PARA LOS MAYORES DE CINCUENTA AÑOS


PREGUNTAS SOBRE LOS CAMBIOS QUE LA EDAD
                                       PRODUCE EN LA CAVIDAD BUCAL

Muchos de nuestros pacientes, nos consultan cuando se ven afectados por un dolor, una tumefacción, una hemorragia u otro síntoma o signo que consideran anormal o preocupante.
En muchas oportunidades, la consulta la realizan por un cambio que experimentan u observan en sus tejidos duros o blandos que no generan ningún tipo de malestar, pero que se les ocurre responden a alguna manifestación de orden patológico.
Al mismo tiempo, nos interrogan por alguna preocupación que les surge en relación con el comportamiento que deben asumir ante algunas dudas que les genera el desconocimiento de aspectos esenciales de la salud de sus tejidos bucales.
El odontólogo, se encuentra preparado para dar solución a casi todos los problemas relacionados a la patología dental, gingival o de otras zonas y tejidos de la cavidad bucal, pero sus respuestas a las inquietudes que le trasladan sus pacientes, no siempre se destacan por su sencillez y comprensión, no por desconocimiento sino por falta de una metodología didáctica y de un manejo de la terminología básica para el entendimiento de un lego, y la suele sustituir por giros idiomáticos o explicaciones filo-científicas que no terminan de aclarar o convencer a los pacientes sobre las cuestiones que le preocupan.
La Asociación Dental Americana ( ADA ), ha elaborado una especie de listado sobre las dudas y preguntas esenciales del paciente odontológico, estableciendo las reglas básicas para  su comprensión. Sobre dicho material, estructuramos éste cuestionario.

1.- Las personas mayores suelen abandonar los hábitos de higiene 
     oral, y a veces nos preguntan : ¿ es necesario a nuestra edad un 
     estricto cumplimiento de dichas prácticas ?.  El aumento del 
     riesgo de caries dental y enfermedad de las encías (periodontal)
     en las personas de la tercera edad, se incrementa si no se 
     mantienen los hábitos higiénicos. El cepillado dental, el uso de
     limpiadores interdentales como el hilo dental u otros
     aditamentos, y la consulta periódica al odontólogo
     deben prolongarse en el tiempo, aún en los casos
     de buena salud.
     La edad avanzada, no es justificativo para el
     abandono de las prácticas de higiene bucodental.
2.- ¿ La pérdida de dientes, es inevitable en las personas mayores ?.
     El mantenimiento de las piezas dentarias hasta las últimas etapas
     de la vida no es hoy una utopía.  La ciencia y la tecnología han
     puesto a nuestra disposición todos los procedimientos que,
     sumados al cuidado personal, permiten la conservación de los
     dientes con buenos resultados para el cumplimiento de sus
     funciones, pero la prevención sigue siendo el arma más
     poderosa para el cuidado y mantenimiento de los mismos.
3.- ¿ La caries dental, afecta igualmente a las personas mayores ?
      Las bacterias de la placa dental con una dieta cargada de
      corbohidratos, también atacan los dientes de los mayores. Las
      caries radiculares y las recidivas alrededor de las obturaciones
      antiguas, sumado a la sequedad bucal provocada por el empleo
      de ciertos medicamentos como los antihistamínicos,
      antihipertensivos y antidepresivos, y la radioterapia, pueden
      constituirse en factores predisponentes, y ésta situación debe ser

      adecuadamente informada.
4.- ¿ Es la enfermedad
      periodontal, una patología
      inevitable en la tercera edad?
      Si a los primeros signos y
      síntomas, como el sangrado
      anormal de las encías, la
      presencia de sarro en los dientes, el descenso del margen
      gingival o una pequeña movilidad, no se consulta a tiempo al
      odontólogo, la enfermedad progresa lenta pero
      inexorablemente hasta poner en riesgo la estabilidad de las
      piezas dentarias.  El mal aliento, la presencia de pus, la
      flojedad de los dientes, su inclinación o separación, y la
      desadaptación de las prótesis parciales, suelen ser indicios
      de un avance seguro de la enfermedad.

5.- ¿ Es imprescindible el reemplazo de los dientes perdidos ?
      La necesidad del reemplazo obedece a distintas razones. Una
      muy importante es para
      restablecer la función
      masticatoria deteriorada, y
      que resulta esencial como
      primera etapa de la
      alimentación.  Una segunda
      es por razones estéticas, ya
      que para ejercer la masticación, la persona desdentada eleva la
      mandíbula más de lo aconsejable, y se desplaza hacia adelante,
      provocando un efecto de vejez aún en personas jóvenes,
      eliminando la sonrisa y produciendo al mismo tiempo estrías y
      y arrugas que en algunas oportunidades se ulceran y sangran,
      como el caso de las boqueras o perleche en las comisuras.
La deficiente masticación provoca la
formación de un bolo alimenticio incapaz
de incorporar las enzimas que comienzan
el proceso digestivo en la boca, y por
tanto, imponen una función supletoria
al estomago e intestino que no siempre
pueden afrontar, y que finalmente
deterioran todo el proceso con dificultad
para la absorción destinada a incorporar
al organismo los elementos nutricios
esenciales para mantener una buena salud.
6.- ¿ Las prótesis parciales y completas, son para siempre ?.  De
      ninguna manera. Las prótesis parciales removibles funcionan
      bien mientras los dientes que las soportan mantengan su
      normalidad.  Los materiales suelen sufrir cambios, deterioro y
      hasta fracturas, y las encías suelen perder volumen como
      consecuencia de la reabsorción del hueso maxilar, lo que

      determina su desadaptación.
      Las prótesis deben ser
      evaluadas periódicamente
      por el odontólogo, quien
      aconsejará algún ajuste o la
      sustitución por una nueva.
      La reabsorción del hueso,
      que es permanente, también
      desadapta las prótesis com
      pletas, determinando que
      cada vez se vean menos los
      dientes, y como resultado de
      la disminución de la dimensión vertical, se produzcan las
      mismas lesiones en los labios y eventualmente las encías
      respondan con sangrado, úlceras o lesiones tumorales a veces
      malignas.  Como puede observarse en la gráfica adjunta, la
      dimensión vertical ( espacio que responde a una línea que va
      desde la base nasal hasta la base del mentón ) generalmente es
      análoga a la línea que une el centro pupilar con la comisura
      labial, lo que conserva la estética de la persona, y que determi
      na la altura de la prótesis. Cuanta mayor es la reabsorción ósea
      más alta la prótesis. Los controles anuales de las prótesis,
      determinarán la necesidad de un rebasado ( agregado de mate
      rial para restablecer la dimensión vertical ) o directamente la
      sustitución de las mismas.
7.- ¿ La dificultad para masticar y tragar los alimentos es normal
      en los mayores ?.  Los dientes enfermos, las prótesis desadap
      tadas y algunas enfermedades de orden general, pueden alterar
      la dieta de las personas mayores. Así se pueden detectar caren
      cias de calcio, de proteínas y otros alimentos reguladores del
      metabolismo como las vitaminas y oligoelementos.
      No existe, desde el punto de vista odontológico, ningún impedi
      mento para limitar el tipo de alimentos que normalmente compo
      nen una dieta equilibrada. Los problemas dentales deben solu
      cionarse, y una alimentación balanceada con productos lácteos,
      cereales, carnes, frutas secas y vegetales no deben abandonarse,
      y si se requiere algún suplemento, debe ser supervisado por el
      médico.
8.- ¿ El uso de medicamentos, puede afectar mi dentadura o mi
      tratamiento dental ?.  Una información precisa a su odontólogo
      sobre las drogas que consume, su dosis, y toda otra informa
      ción relacionada con su estado de salud, deben ser conocidas
      por el mismo, y también debe poseer los nombres y números
      telefónicos de los médicos que llevan adelante el tratamiento
      en curso.

9.- ¿ Las prótesis fijas, el blanqueamiento y los implantes dentales
      son aconsejables en las personas mayores ?    La aceptación del
      envejecimiento y las expectativas realistas sobre la apariencia
      personal deben ser debidamente comprendidas.  Ello sin embar
      go, no genera impedimentos para la realización de técnicas
      cosméticas que mejoran la sonrisa, y el uso de la tecnología
      implantaría como solución funcional.
      Sin embargo, no todas las personas de edad son candidatas para
      dichas terapéuticas, y la consulta con el odontólogo, y aún una
      segunda opinión disiparán las dudas y determinarán las posibili
      dades de su empleo. Las limitaciones
      económicas suelen interponerse en
      estos casos, aunque la medicina
      prepaga, las obras sociales y los
      servicios públicos, suelen asumir la
      asistencia de este tipo de prestacio
      nes con ciertas limitaciones.
      Los pacientes mayores, deben estar conscientes de algunos 
      cambios que la edad provoca en sus bocas. Los dientes se tor
      nan más oscuros y la pérdida parcial del gusto, la boca seca, y 
      el comportamiento de los tejidos en su respuesta a la agresión
      suelen obedecer a causas locales u orgánicas, y en este último
      aspecto, las enfermedades generales y el uso de medicamentos

      suelen ser las causales de
      tales alteraciones.
10.-¿ Los discapacitados físicos
       o mentales, pueden ser
       atendidos sin problemas ?.
       La odontología moderna,
       dispone de metodologías y equipamiento para solucionar todos
       los problemas que afectan la salud bucal de este tipo de pacien
       tes. Tanto privadamente, como en los servicios públicos, los
       odontólogos se encuentran preparados para dar soluciones a
       estos enfermos, en muchos casos bajo anestesia general.
11.-¿ Las personas mayores sin problemas bucales deben concurrir
       periódicamente al odontólogo ?.  Las visitas no deben menguar
       a pesar de algunas incomodidades, pérdi
       das sensoriales, temores o impedimentos
       físicos.  Si no pueden hacerlo por sus pro
       pios medios, los familiares cercanos o los
       responsables institucionales si se hallan
       internados, deben hacerse cargo de la tarea
       consistente en poner en manos del profe
       sional, a todos aquellos pacientes que requieren medidas de
       prevención o procedimientos restaurativos o de rehabilitación
       que ayudan a brindar una mayor y mejor calidad de vida a
       dichas personas.
       Hoy en día, se disponen de un cúmulo de conocimientos que
       constituyen una verdadera especialidad, la odontogeriatría o
       gerodontología, que agrega una suma de saberes a la tradicio
       nal formación  del odontólogo, que le permite comprender y
       abordar las situaciones, desde las más simples a las más
       complejas, que la   edad avanzada impone, tanto desde el punto
       de vista local como general a nuestros pacientes.