Un gran porcentaje de las enfermedades que afectan la columna vertebral del ser humano, obedecen a causas genéticas, psicológicas (pitiáticos) funcionales, agresión externa (ambiente, microorganismos), malnutrición, comorbilidades, etc.( Lumbalgia específica ). Otro porcentaje también importante obedece a razones de autoagresión o biofísicas, entre las que podemos contar aquellas que responden a riesgos laborales, actividades deportivas o simplemente a razones circunstanciales (Lumbalgia inespecífica) que representa el 90 % de los casos. Todas ellas, no solo ocasionan dolor, sino que también imponen algún grado de incapacidad.
Estas últimas, suelen en gran parte provocar lesiones músculoesqueléticas que son dolorosas e impiden un normal desempeño y movilidad de la persona afectada. Se estima que el 7 % de la población presenta cada año alguna lesión lumbar y el 90 % lo presentará alguna vez en su vida.
Las enfermedades de éste grupo, suelen afectar con bastante asiduidad a la columna vertebral, su core, y otros grupos musculares vecinos. Las más molestas y persistentes son las que involucran la zona lumbar de la columna.
El dolor lumbar es una dolencia generalizada que afecta a una zona limitada por el borde inferior de las costillas y los glúteos.
Según la OMS, 819 millones de personas lo sufrieron en 2020, esperándose un incremento del 10 % para 2050 en todo el mundo, en acuerdo con el envejecimiento poblacional. Es la principal causa de discapacidad, pero con una posibilidad efectiva de beneficio a través de una rehabilitación adecuada. La prevalencia es mayor en las mujeres, y se da por lo general entre los 50 y 55 años.
El dolor puede darse en forma aguda o crónica, y en este último caso condiciona el rendimiento personal, con sus consecuencias sociolaborales, resintiendo sensiblemente la calidad de vida de las personas afectadas.
Es por dicha razón, que la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha programado una reunión virtual llevada a cabo en Octubre de 2025 bajo el lema "Porqué deberíamos tener en cuenta el dolor lumbar ?. Tendencias globales y perspectivas", a través de la cual se compartieron experiencias y ejemplos prácticos sobre el tratamiento de la lumbalgia, conocida vulgarmente como lumbago, especialmente en el primer nivel de atención en diferentes países de la región, así como generando buenas prácticas con un enfoque integral centrado en la persona.
La lumbalgia inespecífica puede afectar a cualquier persona, y el dolor se genera por debajo de la posición caudal de la médula. La transmisión del estímulo doloroso se leva a cabo a través de cualquiera o varios de los 5 pares de nervios espinales, con posible irradiación al nervio ciático y sus terminales tibial y fibular, y se genera por una acción vertebral llamada radiculoneuropatía lumbar, que generálmente obedece a un desplazamiento vertebral denominado espóndilolistesis. La causa también puede originarse por algún tipo de compromiso del core, vale decir de los músculos que rodean y sostienen la columna (extensores, flexores u oblícuos).
La vía nerviosa es la misma, y el estímulo cumple con las consabidas etapas de ida y vuelta concluyendo con la sensación dolorosa y su cohorte de discapacidad, que inhibe al enfermo para realizar algún movimiento, a pesar de no utilizar ninguna vía motora.
La lumbalgia, es el resultado de algún esfuerzo desmedido (salvo la psicológica) que se lleva a cabo por única vez, o como por repetición en ciertas actividades deportivas, oficios o profesiones que requieren de impactos sobre la columna lumbar, no siendo específica de las que requieren movimientos forzados trabajando de pié, ya que también puede afectar a quienes trabajan sentados en posiciones antiergonomicas, y aún en las totalmente sedentarias.
La lumbalgia, es el resultado de algún esfuerzo desmedido (salvo la psicológica) que se lleva a cabo por única vez, o como por repetición en ciertas actividades deportivas, oficios o profesiones que requieren de impactos sobre la columna lumbar, no siendo específica de las que requieren movimientos forzados trabajando de pié, ya que también puede afectar a quienes trabajan sentados en posiciones antiergonomicas, y aún en las totalmente sedentarias.
La profesión odontológica es sensiblemente proclive al sufrimiento de molestias y dolores en la espalda propios de las modalidades de su ejercicio, con alguna mayor predisposición en las mujeres.
Esta propensión se viene observando desde casi los principios de su ejercicio, y se han llevado a cabo numerosas investigaciones que, en todas sus conclusiones, han demostrado la relación causa-efecto.
En 1979, la revista Salud Bucal publica una investigación epidemiológica que, sobre una muestra de 4.925 odontólogos concluye que entre todas las causas de morbilidad incapacitante bajo tratamiento, un 6 % correspondían a problemas músculo-esqueléticos, y que la lumbalgia representaba el 80 % de la muestra.
En 1983, la revista Odontología Bonaerense, reproduce un estudio sobre la discapacidad permanente para el ejercicio de la profesión en 6.530 odontólogos, y que el 17 % de los mismos eran afectados por problemas músculo-esqueléticos, con predominancia de las alteraciones de la columna vertebral.
En Gaceta Dental de 2012, se hace mención de una encuesta llevada a cabo en 2001 sobre 204 odontólogos, concluyendo que el 73.5 % padecían algún tipo de lumbalgia.
En el Journal of physical therapy science de 2015, se publica una investigación llevada a cabo en Arabia Saudita sobre un total de 60 odontólogos, 32 mujeres y 28 varones con una edad promedio de 25,7 años y un promedio de atención de pacientes de 3 por sesión de trabajo. El 70 % padecían algún tipo de dolor lumbar, sin diferencias de edad, de los cuales el 90 % era leve o moderado, y el 10 % era intenso. Solo un 40 % utilizaban paquetes de rehabilitación.
La columna lumbosacra es la región más afectada por las lesiones de espalda, y en general provoca dolores que impiden los movimientos del profesional durante su trabajo, y en gran cantidad de casos, llevan a adoptar posiciones que provocan daños estructurales con pérdida de la posición erecta.
Las principales modalidades de trabajo que inciden en la etiología de éste tipo de lesiones están representadas por el arqueamiento de la columna hacia adelante, la inclinación de los hombros hacia adelante y adentro, la rotación de la columna y no adoptar un correcto uso de la banqueta dental cuando se trabaja en la posición sentada.
Las principales modalidades de trabajo que inciden en la etiología de éste tipo de lesiones están representadas por el arqueamiento de la columna hacia adelante, la inclinación de los hombros hacia adelante y adentro, la rotación de la columna y no adoptar un correcto uso de la banqueta dental cuando se trabaja en la posición sentada.
En general mucho se ha publicado sobre como adoptar una posición adecuada de trabajo. El odontólogo la busca sobre la presunción de que si no sufre molestias o dolor durante su jornada de trabajo, para él es la correcta. Pero no siempre es así, y el daño suele tardar algún tiempo en exteriorizarse y percibirse.
La Universidad de Alabama (EE.UU) ha adoptado y propuesto una postura que considera la más adecuada (BHOP), que tiende a lo que denomina "de máximo equilibrio".
También se han sugerido respetar ciertas posiciones por el Internacional Standard que están expuestas en las normas ISO.
Casi todos concluyen en el respeto del "triángulo fisiológico de sustentación", cuyo vértice se encuentra en el cóccix y su base es una línea imaginaria que pasa por las rótulas.
Todas éstas recomendaciones deben además considerar la posición del paciente en el sillón dental o eventualmente en la mesa de operaciones. No siempre una postura que acepte la comodidad que el paciente exige, resulta en beneficio del operador.
El profesional puede echar mano a algún tipo de recurso que tienda a prevenir o minimizar los efectos la lumbalgia. Tal vez la más simple lo constituya la costumbre de recurrir a algún ejercicio de estiramiento previo al comienzo de la tarea, o entre paciente y paciente.
El profesional puede echar mano a algún tipo de recurso que tienda a prevenir o minimizar los efectos la lumbalgia. Tal vez la más simple lo constituya la costumbre de recurrir a algún ejercicio de estiramiento previo al comienzo de la tarea, o entre paciente y paciente.
La FDI y la OMS, disponen de paquetes de rehabilitación que escalan de lo más simple a lo mas complejo y exigente en acuerdo con la gravedad del caso.
La prevención, tratamiento y rehabilitación, se nutren de prácticas kinésicas, autoimpuestas o guiadas por el kinesiólogo.
Todas ellas incluyen sesiones de distinto tipo de estiramiento muscular y reacomodación de la columna vertebral. Algunos ejemplos se exponen en los gráficos adjuntos.
El número de personas afectadas en el mundo por la lumbalgia, 12 % de la población, amerita las medidas recomendadas por los organismos internacionales. Según la OPS, el dolor lumbar es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, y al mismo tiempo la afección de la que más personas pueden beneficiarse.
Dada la elevada prevalencia, se lo considera un verdadero problema de salud pública, no solo por sus efectos individuales sino por la afectación de importantes grupos poblacionales, que requieren para su tratamiento del auxilio de la estructura sanitaria local, y el empleo de elevados recursos económicos.
Al mismo tiempo, otro aspecto que remarca la OPS, es la repercusión que sobre la estructura económica de los países causa la lumbalgia, con importantes pérdidas de recursos por ausentismo laboral.
El odontólogo debe tener muy presente la posibilidad de sufrir en algún momento de su vida laboral algún episodio doloroso con las implicancias que supone. Pero también debe saber, que sin experimentar episodios dolorosos, la tarea diaria le crea una deuda hacia el futuro, cuya erogación suele reclamarse en su etapa de retiro.









