En ciertos cenáculos, la ayuda internacional es observada como una respuesta adecuada y eficiente para ayudar a las políticas de salud de algunos paises, con índices alarmantes en la epidemiología de sus enfermedades más prevalentes. Otros sectores de opinión, generalmente impregnados por ideologías nacionalistas, censuran dichas prácticas por provenir de paises o instituciones cuyas políticas han colaborado en provocar y mantener dichas situaciones, aduciendo que con dicha ayuda, presionan y comprometen a los paises receptores a seguir manteniendo una dependencia que los agobia.
Si se analiza desideologizando el problema, en las últimas décadas se han podido observar resultados positivos en paises de Africa, Asia y Latinoamérica, en los que la colaboración financiera internacional ayudó a combatir y eliminar verdaderas plagas que diezmaban amplios sectores de su población.
El sida, la malaria, la tuberculosis, la poliomielitis y otras de menor incidencia fueron cediendo, y en algunos paises fueron borradas por la acción de los gobiernos locales, apuntalados por la cooperación internacional.
La Organización Mundial de la Salud (O.M.S), se ha constituido en un constante acicate para la obtención y distribución de fondos, acompañados por la formación del personal auxiliar y profesional que deben intervenir en la aplicación de los programas financiados.




Las estadísticas manejadas por la OMS, han puesto de manifiesto descensos del 50% en la muerte de niños menores de 5 años, igual que en las muertes por malaria y mujeres embarazadas, y al mismo tiempo un brusco descenso en la incidencia del sida y la tuberculosis.

1.- El gasto en salud continúa bajo
2.- Los paises donantes no especi
fican objetivos claros
3.- Las contribuciones no siempre
se condicen con la realidad,
y en muchas oportunidades
se aplican a lo que se deno
mina "cooperación técnica"
que insume altos porcen
tajes de los fondos para
pagar funcionarios, ase
sores y tecnología pertene
cientes a los paises donantes.
4.- Muchos paises, aplican
restricciones o les dán
mal uso a los fondos
recibidos, principal
mente cuando el dinero
se maneja a través de
organismos públicos que
aplican para su empleo
las mismas normativas
que usan con los fondos
públicos, como las leyes
de contrataciones del
estado y de contabilidad,
que prohijan una pesa
da burocracia.
5.- La formación del
personal sanitario,
encargado de poner
en práctica y monitorear
los planes subsidiados,
insumen gran parte
de los recursos reci
bidos, y cuando éstos
se agotan, los paises
no están en condicio
nes de renovar los
contratos.
6.- La distribución de
los aportes, se realiza
en forma discrecional,
provocando situacio
nes de injusticia como
que algunos paises
pobres reciben
donaciones que repre
sentan 5 dólares p/c,
y paises medios 20.
La odontología, no ha sido tenida muy en cuenta en los planes, tanto públicos como privados de los organismos proveedores de las donaciones y subsidios.
La O.M.S, ha aplicado fondos en paises africanos para la provisión de equipamiento y formación de personal intermedio, como tambien para el desarrollo de programas de fluoración de aguas o de sal. Lo mismo ha sucedido en América Latina a través de la O.P.S, quien vió restringido en gran parte su presupuesto por la decisión de los EE.UU de suspender su contribución durante varios años, siendo que era la más importante.
No obstante, la organización viabilizó fondos aportados por gobiernos y empresas como Colgate o la Fundación Kellogg destinados al financiamiento de foros, seminarios y talleres institucionales como los llevados a cabo por la ALAFO ( Asociación latinoamericana de facultades de odontología ), y posteriormente la OFEDO ( Organización de facultades y escuelas de odontología ) de la UDUAL ( Union de universidades de América Latina ), la que durante la presidencia de Ariel Gomez, con sede en Buenos Aires, organizó una serie de actividades en varios paises latinoamericanos, y publicó un boletín ( que se exhibe mas arriba ) que reflejaba las acciones de la institución, en las que se debatieron y analizaron los problemas de la odontología regional y se propusieron medidas tendientes al mejoramiento de la salud dental, que muchos gobiernos llevaron a la práctica.
Estas instituciones latinoamericanas, promovieron y acordaron el empleo de fondos para el apoyo de facultades y centros de salud a través de programas como el "Proladeo", en Venezuela, bajo la dirección de Manlio Sardi, o el cambio curricular en la Facultad de Odontología de la U.B.A. con un proyecto financiado por la Kellogg para el desarrollo y montaje de tecnología apropiada liderado por Noemí Bordoni. Todos éstos fondos además, se volcaron en parte a la impresión de libros, boletines y otras publicaciones de gran valor informativo. Al mismo tiempo, a mediados de la década de 1980, con el apoyo de la O.P.S, se llevó adelante un programa de autoevaluación de facultades de medicina y odontología, a través del mecanismo del " análisis prospectivo", luego discutido en la Focap 91 en Panamá. Tuve la oportunidad de participar como coordinador del proyecto en Argentina, Uruguay y Paraguay, informando los resultados a la OFEDO y al rectorado de la U.B.A, que a mi entender constituyó un importante aporte a la evaluación de facultades, tal como fuera expuesto en entradas anteriores. El proyecto no pudo avanzar en su totalidad, frustrándose por problemas económicos y de aceptación de algunas facultades. Sin embargo, contribuyó a la realización del encuentro denominado " La universidad latinoamericana y la salud de la población "que se realizara con mucho éxito en La Habana.
No es cierto, que los aportes internacionales comprometan políticamente a los paises recipiendarios, ni que hayan resultado ineficaces en la disminución de los índices de enfermedad a los que apuntaban. Lo que sí resulta indispensable, es analizar el listado de las objeciones que hemos puntualizado, y aplicar en todos los casos la " Resolución de París " de 2005, que propone como estrategia para optimizar el empleo de los fondos recibidos, que los paises receptores formulen y ejecuten sus propios planes en acuerdo a sus propias prioridades, con controles que eviten desvios y dilapidación de dinero y esfuerzos, y que los flujos de aportes sean predecibles y sostenibles a largo plazo. 

La pobreza y la ignorancia, son los caldos de cultivo para debilitar la calidad de vida y acelerar la muerte de millones de seres humanos.
Todo lo que el mundo desarrollado, pueda aportar para mejorar la vida de nuestros congéneres pobres y excluidos, debe aplicarse sin ningún tipo de obstáculos.
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