Existen desde siempre, una serie de interconexiones y enlaces entre los profesionales que desarrollan actividades relativas a la salud individual y colectiva. Desde la simple derivación de los profesionales de práctica general hacia especialistas, la interoperatividad entre distintas profesiones, la relación de los profesionales con las tecnologías de información y comunicación (TICs), el desempeño como apoyatura en la industria farmacoquímica y de equipamiento, y la participación en cargos, comisiones y asesorías en las estructuras públicas de la salud, se da en forma habitual.
Estas actividades requieren que los distintos profesionales de la salud, además de su formación académica, dispongan de un plus en su cúmulo de destrezas y habilidades cognitivas que les permitan aceptar los límites de las mismas, y también que los habilite para interactuar con otros profesionales o con otros campos del conocimiento.
La Sociedad Internacional de Enlace de las Ciencias Médicas, ha establecido en 2017 el día 27 de Marzo como fecha en que se celebra ésta forma de disciplina, y se hace un llamado de atención sobre la necesidad de contar con profesionales y mecanismos que permitan encarar las acciones descriptas a los efectos de mejorar la atención integral de los pacientes, incentivando al mismo tiempo la investigación sobre todos los aspectos que atañen a dicha modalidad.
Estos tipos de enlaces pueden ser meramente de interconexión profesional, y en otros casos, a través de una formación que excede los alcances del título, incentivar acciones de planeamiento, investigación, recursos físicos, tecnología, ciencias exactas, etc.
Estos tipos de enlaces pueden ser meramente de interconexión profesional, y en otros casos, a través de una formación que excede los alcances del título, incentivar acciones de planeamiento, investigación, recursos físicos, tecnología, ciencias exactas, etc.
A éstos profesionales se los denomina con el acrónimo MSL, que corresponde a la expresión Medical Science Liaisión, y su pericia les otorga credenciales académicas por fuera de su graduación profesional.
Es importante aclarar que ésta modalidad que se menciona no apunta a la creación de una nueva especialidad, si no al agregado de una carga de conocimientos específicos a las curriculas particulares de las profesiones de la salud, que no solo deben apuntar a nuevas experiencias científicas y técnicas, sino además a introducirnos en áreas del conocimiento que inducen a capacitar sobre formación en modalidades de comunicación y habilidades interpersonales, y en ciertas dotes de liderazgo y conducción de recursos humanos, manejo de datos, acceso a otras áreas terapéuticas, fluido intercambio científico, y capacidad docente y expositiva en foros de la salud.
Una preocupación que subyace en el ejercicio de la odontología, en momentos en los que los registros electrónicos de datos están reemplazando a la conexión interprofesional, especialmente en los establecimientos hospitalarios públicos polivalentes y en las clínicas y sanatorios privados y de la seguridad social, está representada por la falta de integración de la profesión en los registros electrónicos, teniendo en cuenta que los servicios dentales generales y especializados no son tenidos en cuenta en la historia de los enfermos portadores de afecciones cuya etiología o incidencia limitan con su historia bucodental.
La Federación Dental Internacional (FDI), en uno de sus últimos consensos, ha expresado su preocupación al respecto, y ha solicitado a los organismos gubernamentales de la salud e instituciones profesionales la incorporación en la historia médica digital de los pacientes, de todas las menciones provenientes de los servicios dentales. La FDI estima que resulta primordial el registro de información referida a la enfermedad periodontal, caries, detección del cáncer bucal, estado de salud bucodental, dispositivos e implantes, prescripciones, información de alergias y tecnología de imágenes.
El otro aspecto relevante del enlace de la odontología con otras áreas técnicas y científicas está referido a la participación del odontólogo en la industria fármacoquimica, (especiálmente la ligada a la profesión), la fabricación de instrumental y equipamiento, y la elaboración de productos empleados en la reparación dentaria, en la que su participación conjunta con químicos, físicos e ingenieros especializados resulta imprescindible.
Los conocimientos que la propia práctica diaria le aportan sobre ergonomía, lo ubican también en una función rectora para el diseño y la elaboración de equipos odontológicos.
El odontólogo debe también estar en condiciones de asesorar al personal técnico y administrativo liderando equipos de investigación, monitoreando los ensayos clínicos y el reclutamiento de sujetos que participan en los mismos, y difundiendo éticamente los resultados descartando todo tipo de prejuicios o incentivación.
La universidad, al mismo tiempo que las instituciones profesionales, deben enfrentar los desafíos que le impone el avance de las nuevas tecnologías, tanto analógicas como digitales, y equipar a los odontólogos de todo el bagaje de conocimientos y habilidades que los capaciten en éstos tiempos de cambio.