Es tarea fundamental de los parlamentos de los países en que existe separación de poderes, el legislar sobre las cargas impositivas que gravarán los bienes, productos, servicios y el comercio internacional de los mismos a los efectos de contar con recursos financieros para enfrentar los gastos e inversiones del estado. Estos fondos, en general responden a lineamientos políticos que priorizan tal o cual sector o actividad, y así los recursos se asignan a determinadas áreas como la educación, la salud, la seguridad social, la justicia, la defensa etc. en proporciones preestablecidas.
Las jurisdicciones provinciales imponen impuestos en forma independiente, y los municipios establecen tasas que se aplican a los servicios públicos locales.
En general, los productos y servicios gravados abonan alícuotas variables que responden a estimaciones sobre prioridades que obedecen a necesidades que se fijan políticamente, ya en forma discrecional, o en base a estudios sobre las mismas, que pueden o no ser imprescindibles, como los artículos suntuarios, las bebidas alcohólicas, el tabaco o los productos con alto insumo de azúcares, algunos de ellos además dañinos para la salud, tratando de desestimular su consumo como resultado de esa política tributaria específica, pero que aportan recursos que tienden a la prevención y tratamiento de las enfermedades que provocan.
En las últimas décadas, los países han aplicado o incrementado impuestos específicos sobre éstos productos, por supuesto con la oposición de las industrias que los producen.
En Argentina, se ha estimado que las muertes o incapacidades provocadas por el tabaquismo, consumen fondos con un costo de 2.800 millones de dólares en gastos médicos directos, a lo que deben sumarse las pérdidas en productividad laboral, de tal forma que un incremento del 50 % sobre el impuesto a los cigarrillos, podría reportar al rededor de 9.000 millones de dólares en beneficios económicos para el estado a lo largo de una década, cuyo monto puede aplicarse a la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación de las personas que lo requieran.
Pueden obtenerse reducciones de 40 millones de muertes de personas que fallecen anualmente en el mundo por enfermedades no transmisibles, causadas en gran parte por el tabaco, el alcohol, el azúcar y la sal.
En Rusia, el impuesto sobre el alcohol disminuyó en casi el 50 % el consumo en un lapso de 10 años.
El Instituto Nacional de Estadísticas de España, informa que por primera vez mueren más mujeres por cáncer de pulmón que por el de mama, lo que se adjudica al incremento del hábito de fumar en el sexo femenino.
En México, el impuesto sobre las bebidas azucaradas ha reducido en un 10 % su consumo, con el beneficio que reporta para los enfermos diabéticos y para la salud bucal.
En Argentina, el Ministerio de Salud de la Nación, aconseja reducir el consumo de productos que afectan la salud bucodental a los que considera de riesgo, tales como el consumo excesivo de azúcar, el tabaco y el alcohol.
La caries dental y el cáncer bucal incluyen a éstos productos en su condición de riesgo etiológico.
En Filipinas, el impuesto al tabaco triplicó los ingresos de 1.000 millones de dólares a 2.900 millones entre 2012 y 2022.
El Reino Unido, aplica altos impuestos a las bebidas y otros productos azucarados, logrando eliminar del mercado 43,7 millones de toneladas de azúcar cada año.
En América Latina, la mayor parte de los países aplica distintas alícuotas al alcohol, y la OPS brega para que aquellas que ostentan bajos impuestos los incrementen sustancialmente.
Los desniveles que presentan los países de América Latina es remarcable, y algunas políticas regionales debieran orientarse a un equilibrio saludable.
No debemos olvidar los efectos nocivos del consumo de alcohol, especialmente en las hepatopatías, el cáncer, incluyendo el bucal, y la enfermedad periodontal, en cuya etiología participa como predisponente.
En el "Foro Anual de Financiamiento de la Salud" llevado a cabo con el patrocinio del Banco Mundial en Abril de 2025, se realizó un profundo análisis del panorama que enfrenta la salud en el mundo ante el escaso crecimiento de la economía mundial, las tensiones financieras, la inflación y los niveles de deuda elevados, situaciones que ameritan la necesidad de impulsar inversiones públicas en salud a los efectos de mejorar el desarrollo del capital humano.Como resultado del encuentro, surge el Proyecto de Impuestos Saludables, teniendo en cuenta el papel estratégico que éstos impuestos, como herramienta política, desempeñan al gravar selectivamente el consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y bebidas azucaradas.
El objetivo principal es la de reducir los productos nocivos para la salud, y como consecuencia bajar la carga de las enfermedades no transmisibles (ENT) con su cortejo de muertes prematuras y discapacidades.
Los ingresos fiscales proporcionados por éstos impuestos representan en éste momento ajustes, en porcentaje del PBI, que son variables de acuerdo a los distintos países, pero que su incremento apunta al logro de los objetivos deseados.
Se aconseja dicho incremento a los efectos de, desincentivar su adquisición, considerando patrones de consumo, y en el caso de las bebidas, variando de acuerdo a su contenido de azúcar o de alcohol.
Se aconseja dicho incremento a los efectos de, desincentivar su adquisición, considerando patrones de consumo, y en el caso de las bebidas, variando de acuerdo a su contenido de azúcar o de alcohol.
Por supuesto, que la propuesta consiste en aplicar lo recaudado a destinos específicos y no como un ingreso fiscal más para las rentas generales, con intervención directa de los organismos de la salud nacionales y provinciales.
El 2 de Julio de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha presentado una iniciativa por la que insta a los países a la aplicación de un impuesto del 50 % al tabaco, alcohol y las bebidas azucaradas de aquí al 2035.
Esta propuesta se ha denominado como " 3 para el 35 ", y llega en un momento crucial para el mundo en el que los sistemas de salud se hallan sometidos a una enorme presión como consecuencia del incremento de las enfermedades no transmisibles (ENT) y el agotamiento de los recursos que deben enfrentarlas.Manifiesta la OMS, que un aumento del 50 % en el precio de éstos productos podría evitar 50 millones de muertes prematuras en los próximos 50 años.
El dinero obtenido, debiera ser invertido en prevención y atención de la salud, educación y protección social. El objetivo apunta a recaudar un billón de dólares en los próximos 10 años.
La OMS exhorta a los países, la sociedad civil y las instituciones profesionales, a que apoyen la iniciativa " 3 para 35 " y se comprometan con una fiscalidad más inteligente y justa que proteja la salud, y acelere los progresos hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informa que las ENT y la salud mental costarán a Sudamérica más de 7,3 billones de dólares en pérdidas de productividad y gasto en atención de la salud entre 2020 y 2050, cifra equivalente al PBI anual de toda América Latina y el Caribe. Esta situación es una verdadera alerta fiscal para los pueblos.
El informe, preparado por la Escuela de Salud Pública T.H Chan de la Universidad de Harvard, presenta proyecciones macroeconómicas para 10 países entre los que se encuentra Argentina, y pronostica una impredecible emergencia, un verdadero desastre económico vinculado a la salud, con pérdidas que pueden llegar a representar hasta el 4,5 del PBI de algunos países.En un informe publicado por la OMS el 9 de Diciembre de 2017, la OMS pone de relieve que la caries dental es la ENT más común en todo el mundo. Al mismo tiempo pone de relieve que afecta la salud general, que es costosa de tratar (el presupuesto destinado a la salud bucal representa el 10 % del presupuesto destinado a la salud), que los azúcares libres constituyen el factor dietético esencial para el desarrollo de la enfermedad, desarrollándose cuando las bacterias de la boca metabolizan los azúcares produciendo un ácido que desmineraliza los tejidos duros (esmalte, dentina), que las bebidas azucaradas son una fuente importante de azúcares libres, que es preciso limitar la ingesta durante toda la vida, y que es una causa frecuente de ausentismo laboral y escolar.
La caries dental es padecida por más de una mitad de la población mundial, y su iniciación y desarrollo puede prevenirse a través de intervenciones simples y poco costosas. La pérdida de los dientes suele ser la consecuencia de su avance severo, y puede afectar la calidad de vida de quienes la sufren con su cortejo de dolor, infección, dificultades para comer y caída de la autoestima.
Desde el costado económico, en el año 2010 se gastaron en el mundo casi 300.000 millones de dólares y los costos indirectos llegaron a casi 150.000 millones.
No obstante la caries dental no ocupa un lugar de importancia en las estrategias integradas de salud, y la fiscalidad de las bebidas azucaradas no siempre representa una preocupación de los poderes públicos.
llevada a cabo en septiembre de 2015,
se produjo una declaración de
principios (Declaración de Bangkok), que puso el acento en la ingesta de azúcares libres, los que debieran reducirse a no más del 10 % de la ingesta calórica total, a quienes se responsabiliza como el principal factor dietético de la caries, y al mismo tiempo abogar por controles estrictos sobre la publicidad y etiquetado de los alimentos, sin dejar de solicitar el establecimiento de barreras para el consumo tales como las imposiciones fiscales.
Ya en 1776 el economista británico Adam Smith, en su tratado sobre La Riqueza de las Naciones, decía que "el azúcar, el ron y el tabaco son mercancías que en ninguna parte representan necesidades vitales, convirtiéndose en sujetos apropiados para los impuestos".
Por supuesto que el incremento de la carga tributaria sobre éstos productos, encuentra una franca oposición por parte de la industria que los produce y el comercio que los despacha.
Estos sobreimpuestos al azúcar, especialmente contenido en las bebidas azucaradas (impuestos Pigouvianos), que tienden a corregir las externalidades negativas al bienestar de las personas, ya se han aplicado en países como Chile, Colombia, México, Reino Unido, Portugal y Finlandia.
En Argentina, país que consume 85 litros de bebidas azucaradas por persona y por año, que por su acción deletérea lleva a la pérdida de las piezas dentarias (7.000.000 de extracciones dentarias a fines de 1a década de 1980) en un país que en ese momento tenía 28 millones de habitantes, y que al mismo tiempo ostentaba por dicha causa 4.600.000 salarios caídos, el gobierno debiera abocarse a la instrumentación de medidas que corrijan dicha situación.
Como consecuencia de las recomendaciones de la OMS. OPS y FDI, fue presentado un proyecto parlamentario en 2017 que incrementaba en un 17 % los impuestos a las bebidas azucaradas de consumo masivo. La oposición por parte de las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy, que aducían que con dicha medida se pondrían en riesgo los ingresos de 15.000 puestos de trabajo, el proyecto quedó trabado en los anaqueles de la Cámara de Diputados de la Nación.
Las bebidas azucaradas son una fuente inagotable de enfermedades.
A la caries dental debe agregarse la diabetes tipo2, algunas alteraciones metabólicas, y según investigaciones publicadas en Nature Communications, afectan la "comunicación de las bacterias intestinales con el sistema inmunológico" a través de una inversión del ADN de dichos gérmenes.
Según una publicación del "Centro de Economía de la Salud" de la Universidad de York, en el contexto de la grave situación por la que atraviesan los sistemas de salud, los impuestos saludables son instrumentos que cuidan a la población como el principal activo de una sociedad.
EL IMPUESTO SALUDABLE
EL IMPUESTO SALUDABLE
AL TABACO, LAS BEBIDAS
ALCOHÓLICAS Y LAS
ALCOHÓLICAS Y LAS
BEBIDAS CON ALTO
CONTENIDO EN AZUCARES
LIBRES, DESINCENTIVA SU
CONSUMO, SALVA VIDAS, Y APORTA FONDOS PARA LOS
PRESUPUESTOS DE SALUD.
PRESUPUESTOS DE SALUD.


























































